Religión en Libertad

La Iglesia de EEUU asiste a un punto de inflexión: 12 claves del renacer de la fe en hombres jóvenes

Desde hace años, el comité de los obispos de Estados Unidos investiga cómo llegar y atraer a más jóvenes: por primera vez en décadas, la tendencia es ascendente. 

Jóvenes católicos asistentes al evento Seek25, uno de los principales eventos evangelizadores de Estados Unidos.SEEK.

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Una Iglesia demográficamente más joven y con más hombres que mujeres: es la tendencia que refleja la última encuesta de la consultora Gallup, de la que también se desprende que cada vez más hombres jóvenes afirman que la religión ocupa un lugar crucial en sus vidas, confiesan una identidad religiosa y son más practicantes.

Según la encuesta, los hombres jóvenes que afirman que la religión ocupa un lugar muy importante en sus vidas se encontraría en torno al 43%. Un porcentaje que no solo es reseñable, sino también reflejo de una tendencia: en 2022, el mismo parámetro era compartido por menos del 30% de la población.

Un punto de inflexión 

La tendencia que refleja Gallup sobre el futuro religioso en Estados Unidos parece reflejar también una práctica religiosa carente de lo que se ha llamado “brecha de género”.

A principios del milenio, las mujeres jóvenes que consideraban la religión como algo muy importante en sus vidas suponían una clara mayoría frente a los hombres, con un 52% de mujeres jóvenes frente a un 43% de hombres jóvenes.

A mediados de la década de 2010, la diferencia se había reducido a unos cinco puntos, y ambos grupos se mantuvieron prácticamente igualados hasta 2022-2023.

Es por ello que los datos más recientes suponen, según Gallup, “un punto de inflexión”, ya que los hombres jóvenes superan a las mujeres jóvenes en el orden de prelación religiosa.

De hecho, la mujer joven estadounidense -entre 18 y 29 años- parece alejarse por completo del estereotipo mencionado, pudiendo considerarse “con diferencia” como el sector menos religioso.

Más identidad y práctica religiosa

La importancia de la religión no es el único parámetro en el que la mujer joven pierde protagonismo dentro del imaginario colectivo estadounidense. También sucede en la identidad religiosa: mientras que la proporción de hombres jóvenes que expresan una identidad religiosa ha ido en aumento desde 2016-2017, la proporción de mujeres jóvenes que lo hacen ha disminuido, cayendo seis puntos hasta el 60% en la actualidad.

El tercer bloque analizado, relativo a la asistencia y práctica religiosa, parece confirmar la tendencia descrita. Aunque no se pueden extrapolar todos los datos exactamente a la Iglesia católica -Gallup habla de “servicios religiosos” o “Iglesia u otro lugar de culto”- permiten esbozar una idea global de lo que podría ser el futuro de la Iglesia también en la práctica religiosa.

El porcentaje de hombres jóvenes que declararon asistir mensualmente o con mayor frecuencia a servicios religiosos aumentó siete puntos entre 2022-2023 y 2024-2025, alcanzando el 40%, su nivel más alto desde 2012-2013. Esto se produjo tras un periodo comprendido entre 2016-2017 y 2022-2023 en el que la asistencia de los hombres jóvenes se mantuvo cerca del 33%.

La asistencia de mujeres jóvenes también ha aumentado modestamente desde el curso 2022-2023, subiendo tres puntos hasta el 39%. Sin embargo, la tasa más reciente sigue estando muy por debajo de los niveles registrados a principios de la década de 2000.

Optimismo solo a corto plazo

La conclusión general de la encuesta no deja lugar a dudas en el corto plazo: los hombres jóvenes en Estados Unidos superan a las mujeres jóvenes en cuanto a la importancia que le dan a la religión, tienen una ligera ventaja en cuanto a la afiliación y están empatados en cuanto a la asistencia.

Sin embargo, el triunfalismo no parece ser una lectura adecuada para una visión global de los datos: según se desprende del análisis de Gallup, la religiosidad de los estadounidenses en general se mantiene en niveles bajos, y la importancia que le dan a la religión, su asistencia declarada a la iglesia y su identificación con una religión se sitúan en los niveles más bajos -o cercanos a ellos- en las tendencias a largo plazo. Sin embargo, puntualizan, “los hombres jóvenes parecen ser una excepción emergente a la regla”.

Comunidad, certeza y tradición

¿Qué puede estar detrás de este fenómeno? Para expertos como Michael New, politólogo estadounidense, profesor en la Universidad Católica de América y miembro del Instituto Charlotte Lozier, el fenómeno podría deberse a factores como la pandemia, al interés por una mayor y mejor comunidad o al rechazo a un contexto cultural marcado por un progresismo en declive. Todo ello habría despertado el interés de muchos jóvenes, “especialmente varones”, por la religión a lo largo de los últimos años. 

Voces eclesiásticas, como la del arzobispo de San Luis, Mitchell Rozanski, coinciden con New y agregan a posibles factores que lo explican las consecuencias de las tecnologías o una soledad intensificada en los últimos años, experimentada especialmente por jóvenes de entre 18 y 35 años. “Vivimos en una época de incertidumbre y ansiedad, y hay una sed de Dios y de estabilidad que la fe puede ofrecer”, explica el arzobispo.

Por su parte, el obispo Robert Barron, de la diócesis de Winona-Rochester, apunta al mensaje de eternidad del catolicismo frente a una cultura efímera y fugaz. “Creo que la gente se siente atraída por la expresión ritual del catolicismo. La belleza de nuestra liturgia reside en que no nos reunimos en una sala anodina para cantar canciones pop, sino que participamos en un ritual antiguo y hermoso que incluye vestimentas, incienso, velas, oraciones y cánticos ancestrales. Y creo que eso llega al alma de la gente, especialmente de los jóvenes”, explica.

Medios como New York Times se asombran ante una reciente avalancha de nuevos fieles recibidos en la Iglesia en la última vigilia pascual, que habrían alcanzado “niveles no vistos en años” y que, lejos de reducirse a un lugar concreto, “se repite tanto en grandes ciudades como en diócesis más pequeñas”.

12 claves en “Enseña, escucha, envía”

Uno de los factores que también pueden estar detrás de este fenómeno es la reflexión que los obispos estadounidenses vienen haciendo sobre la evangelización juvenil desde hace algunos años.

Como presidente del Ministerio de Jóvenes y Adultos jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, el mismo Barron lleva tiempo poniendo especial énfasis en escuchar a los jóvenes para descubrir que les está llevando de vuelta a la Iglesia, a conocerla por primera vez o incluso los factores que los han alejado.

Precisamente en esa línea, el mismo Ministerio de Jóvenes elaboró en junio de 2024 el documento Escucha, enseña, envía, dirigido a ofrecer orientación y recursos para la evangelización de jóvenes. Un documento que hoy permite empezar a recoger los frutos, y del que se desprenden algunas conclusiones de validez global. Seleccionamos algunas de ellas:

1º Escuchar

El primer paso para escuchar es acercarse a los jóvenes: no sólo hablar de ellos, sino también hablar con ellos. Cuando nos encontramos con los jóvenes en las calles, especialmente fuera de la iglesia, vemos sus caras, escuchamos sus voces y permitimos que sus palabras y acciones nos conmuevan.

2º Personas, no números

Aunque conocer datos, normas culturales y tendencias emergentes sobre los jóvenes puede ser útil, la mejor manera de conocer a los jóvenes es a través del acompañamiento individual.

3º Presentar la misa, un hogar

En las numerosas transiciones a las que se enfrentan los jóvenes, deberían poder encontrar un “hogar” allí donde se celebre la Misa.

4º Invitar

Los jóvenes podrán encontrar a Cristo a través de la Iglesia, los sacramentos y el testimonio de nuestras vidas. Hacer una invitación audaz a la fe puede ayudar a disipar la oscuridad y agrandar las alegrías en la vida de un joven.

5º Conocer las Escrituras

Un joven aprende de Dios y de su amor por nosotros a través de las Escrituras. Los maestros eficaces deben estar familiarizados con la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, y con la enseñanza de la Iglesia sobre la Palabra de Dios, que incluye tanto la Escritura como la Tradición.

6º El testimonio de la familia 

Otro componente clave de esta evangelización es que familias y líderes compartan su propio testimonio del poder salvador de Dios en sus vidas. La narración auténtica invita a la otra persona a ver cómo actúa Dios en las experiencias cotidianas de la vida y a plantearse cómo descubrir al Señor en su historia. Esta comprensión del poder de la propia historia puede convertir corazones y mentes hacia una mayor formación y misión.

7º Compartir sin miedo y con paciencia la verdad

Las enseñanzas sociales de la Iglesia sobre temas como el aborto, la bioética, la pena de muerte, la eutanasia, la inmigración, la guerra […] pueden resultar desafiantes para las perspectivas políticas de los jóvenes. Los líderes pastorales y las familias deben mostrar valor para hablar de estas verdades con amor y paciencia, así como compartir con los jóvenes la responsabilidad de defender la vida y la dignidad de todas las personas en la sociedad.

8º Mejorar la formación en ciencia y fe

Una buena formación con los jóvenes puede disipar la falsa afirmación de que la ciencia y la fe se oponen o de que la ciencia refuta a Dios o las doctrinas o dogmas de la Iglesia católica.

9º Los jóvenes también son apóstoles

Así como es fundamental anunciar a Cristo a los jóvenes, es igualmente importante equipar a los jóvenes para anunciar a Cristo al mundo.

10º Impulso vocacional desde la misa 

Animar a los jóvenes a asistir a misa los domingos y días de precepto, e incluso a misa diaria, puede generar un impulso vocacional y misionero en sus corazones

11º Los jóvenes, "el ahora de Dios"

Aunque la edad y la experiencia pueden ser importantes para transmitir la fe y guiar a un joven, el Espíritu Santo habla a través de la sabiduría de los propios jóvenes. Es un recordatorio de que los jóvenes son verdaderamente “el ahora de Dios”.

12º Mejor en comunidad 

La dimensión comunitaria de la fe católica nos muestra que quienes acompañan a los jóvenes son más eficaces cuando trabajan en colaboración con toda la comunidad. Buscamos otros esfuerzos ministeriales, especialmente los de la pastoral familiar, para trabajar juntos en el acompañamiento y la formación de los jóvenes 

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