Religión en Libertad

Travis, antiguo pastor bautista, está casado, tiene dos hijos y ha sido ordenado sacerdote

Antiguo capellán de la Marina en Estados Unidos, Moger no esperaba que, tras su conversión, también sería llamado al sacerdocio. 

l padre Travis Moger el día de su ordenación junto a su hijo Mark, su esposa Amelia, su madre y su hija Maddy.

Publicado por
J.M.C.

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Aunque pueda suceder en determinados ritos orientales, los casos de católicos de rito latino que son al mismo tiempo padres de familia, esposos y sacerdotes son realmente excepcionales. Y uno de los más recientes es el de Travis Moger, un antiguo pastor bautista y capellán de la Marina en Estados Unidos que desde el pasado mayo de 2025 vive aunando en su día a día las facetas de padre, hijo, esposo y sacerdote.

Cuando aún no se ha cumplido el primer año de su ordenación sacerdotal, el padre Travis, de la diócesis de Wheeling-Charleston (Estados Unidos), acaba de relatar a los medios de EWTN el camino que llevó a la familia primero a la conversión, siete años atrás, y después su acceso a la Iglesia primero y al sacramento del orden.

En declaraciones a la periodista Julia Convery, Moger aclaró que su particular situación no fue, en ningún momento, buscada.

No entré en la Iglesia con la intención de ser sacerdote; Dios utilizó la oración para atraerme a la Iglesia Católica”, subrayó.

Una conversión familiar simultánea 

El proceso de conversión de la familia comenzó de forma aislada en cada uno. Fue durante una misión militar como capellán de la Marina, cuando Moger, su esposa Amelia y su hijo Mark comenzaron a sentirse llamados a la fe.

Durante la ausencia de Moger, su esposa Amelia se inscribió en el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, mientras el padre Thomas Falkenthal, antiguo superior de Moger, presenciaba como la intuición de Moger se iba haciendo real y palpable.

“Se estaba conectando con la liturgia. La Misa católica estaba ciertamente muy lejos de su tradición. Podía ver que lo estaba tocando”, dijo el mismo Falkenthal.

También para él pasó desapercibido el proceso por el que transitaba su familia.

“Él no lo sabía, pero mientras tanto, en Estados Unidos, su esposa Amelia estaba yendo Rito de Iniciación Cristiana para Adultos y preparándose para entrar en la Iglesia Católica. Así que cuando regresó de ese despliegue, ambos tenían algo que hablar. Creo que es un movimiento increíble del Espíritu para mantener a esa pareja tan unida”, añadió Falkenthal.

Moger considera que, definitivamente, atraer a su esposa a la Iglesia fue “cosa de Dios”.

El camino hasta la entrada en la Iglesia no fue rápido. Concretamente fueron cinco años de estudio y formación por los que pasaron Moger, su esposa y su hijo antes de ser recibidos plenamente, en la Pascua de 2018.

Casado, padre y sacerdote, con dispensa de Francisco

Preguntado por si hubo algo de intencionado o de sospecha en todo aquel proceso, Moger remarca que entró en la Iglesia sin tener la más mínima constancia de que habría un camino al sacerdocio para él.

Pero, ¿es posible en el rito latino se sacerdote, esposo y padre de familia al mismo tiempo? Mark Brennan, obispo de la Diócesis de Wheeling-Charleston, responde con una dispensa especial otorgada por el Papa Francisco, señalando al mismo tiempo como el deseo de formar una familia puede ser una cualidad que contribuya a la hora de ser un buen sacerdote. Un caso realmente excepcional, pues como recoge el Código de Derecho Canónico, todos los sacerdotes “están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos, y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato”.

“Cuando yo era director de vocaciones, siempre me fijaba en si este hombre sería un buen esposo y padre. Si lo sería, entonces probablemente también sería un buen sacerdote”, dijo Brennan.

Una familia cambiada por la gracia 

Siendo una de esas pocas voces que puede hablar desde ambas perspectivas, Moger desvela lo que supone “poder traer un hijo al mundo y luego cuidarlo, estando totalmente entregado a otra persona. Creo que esa experiencia influye en la manera en que uno ve la paternidad espiritual y la manera en que ve la paternidad de Dios”.

Mark, hijo del sacerdote, corroboró ante EWTN la “espiritualidad más profunda” que ha llevado a la familia la ordenación de su padre.

De forma similar opina Maddy, su hija, que celebró haber tenido “el privilegio de presenciar su conversión desde el principio -igual que la de mi madre y mi hermano- y pude ver cómo los unió mucho más entre ellos en su matrimonio, como familia, pero también cómo fortaleció profundamente su relación con Dios”.

Por su parte, Mark ya observa cómo su padre aplica en su ministerio sacerdotal algunas notas particulares.

“Para él no hay nada más importante que los empobrecidos y los marginados. Ese es su carisma y se puede ver a lo largo de todo su ministerio”.

Más allá de lo exclusivo y particular del proceso, Moger se muestra convencido de que es el resultado de haber respondido afirmativamente a su llamado, en primer lugar, a la conversión.

“Dios honra cuando comenzamos a movernos en la dirección a la que Él nos está guiando, confiando en que Él se va a encargar de resolverlo”, concluye. 

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