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El sacerdote más anciano del Vaticano es agustino, tiene 103 años y es amigo personal de León XIV

El padre Gioele Schiavella es de los pocos sacerdotes con más de 80 años de ministerio.

El Papa León XIV le dedicó un saludo afectuoso durante una visita pastoral a Santa Ana el 21 de septiembre.Vatican mEDIA

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Quien acude a la pequeña iglesia de Santa Ana, dentro del Vaticano, suele encontrarse con un fraile de sonrisa fácil que canta con entusiasmo y concelebra la misa como si llevara toda la vida haciéndolo

A simple vista, podría pasar por uno de tantos sacerdotes veteranos que siguen ayudando en las parroquias romanas. Pero basta escuchar su edad para que a más de uno se le escape un gesto de incredulidad: el padre Gioele Schiavella continúa activo con 103 años.

80 años de sacerdocio

Su longevidad no es su único récord. También lo es su precocidad: fue ordenado sacerdote con apenas 22 años, el 15 de julio de 1945, cuando Italia trataba de levantarse de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. 

Aquella ordenación temprana, en un país herido y necesitado de reconstrucción moral y espiritual, lo convierte hoy en uno de los poquísimos sacerdotes del mundo que han superado los 80 años de ministerio.

A pesar de su edad y de la admiración que despierta, el padre Gioele huye de cualquier protagonismo. Habla con una humildad y reduce su vida a una sucesión de respuestas sencillas a lo que Dios le iba pidiendo. "Soy muy feliz con esta vida. Nunca me ha faltado nada", comenta con naturalidad. Su nombre, Gioele —"Dios es mi alegría"— parece hecho a medida.

A pesar de su edad y de la admiración que despierta, el padre Gioele huye de cualquier protagonismo.archivo

El año 2025 fue especialmente significativo para él: coincidió el Jubileo de la Iglesia con su propio jubileo sacerdotal, y además vio cómo un miembro de su familia espiritual, la Orden de San Agustín, era elegido Papa. "Fue un momento muy importante para mí", reconoce.

El Papa León XIV le dedicó un saludo afectuoso durante una visita pastoral a Santa Ana el 21 de septiembre. "Quiero saludar al padre Gioele Schiavella, que recientemente alcanzó la venerable edad de 103 años", dijo al inicio de la homilía, provocando un aplauso espontáneo de los fieles.

Nacido el 9 de septiembre de 1922 en Genazzano (Italia), el padre Gioele ingresó en la comunidad agustina del Santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo con solo 16 años. Si llega a 2028, alcanzará un hito casi irrepetible: 90 años de vida religiosa.

Tras formarse en Roma en los años cuarenta, pronto asumió responsabilidades dentro de su orden. Fue secretario provincial en 1948 y, más tarde, defendió una tesis en la Universidad Gregoriana sobre la moral según Gregorio de Rímini. Durante años enseñó latín y teología moral, e incluso impartió cursos de ética a oficiales del ejército italiano a través del Ministerio de Defensa.

En las décadas de 1970 y 1980 ejerció como vicario del prior general y asistente para Italia y Malta. Más tarde fue superior provincial de Roma. Y entre 1991 y 2006, párroco de Santa Ana, donde tuvo la oportunidad de recibir tanto a Juan Pablo II como a Benedicto XVI. De hecho, celebró su 70.º aniversario sacerdotal en 2015 en presencia del Papa emérito, cinco años más joven que él.

El actual párroco asegura que Gioele sigue participando en la vida comunitaria "con una independencia admirable". Hasta los 100 años celebraba misa él solo y predicaba con la misma claridad de siempre. Décadas atrás, como profesor, era conocido por su generosidad: entregaba sus propios apuntes a los alumnos para ayudarles a preparar los exámenes.

Hoy vive a un ritmo más pausado, pero conserva intacta la serenidad y la fraternidad propias de la espiritualidad agustiniana. Quienes lo ven concelebrar cada domingo, firme y sonriente, entienden que han visto a un hombre que lleva más de un siglo recordando, con su sola presencia, que la fidelidad también puede ser una forma de juventud.

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