El giro católico inesperado de financieros y empresarios: fe, servicio y valores cristianos
De Antonio Garamendi a Sandra Segimón: líderes que reivindican sin complejos que la fe influye en cómo dirigen, deciden y afrontan las crisis.
Celebración del 30 aniversario de Hispanidad, decano de la prensa digital en España
El 30º aniversario de Hispanidad, celebrado en el CaixaForum de Madrid, reunió a varios destacados empresarios y directivos españoles que, lejos de ocultar sus convicciones, reivindicaron públicamente la influencia de la fe cristiana en su manera de entender la empresa, el liderazgo y la toma de decisiones.
El director y fundador del diario, Eulogio López, lo resumió en una frase que marcó el tono del acto: hoy, dijo, una forma de ser original es “mostrarse como católicos”. A partir de ahí, los distintos intervinientes fueron desgranando cómo principios como la dignidad de la persona, la vocación de servicio, la humildad, la escucha o la coherencia han marcado su trayectoria profesional.
Garamendi: fe sin complejos y defensa del humanismo cristiano
Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, fue el primero en intervenir y no tardó en dejar clara su posición. “Yo soy católico, soy vasco y, por tanto, soy español”, afirmó al comienzo de su intervención, reivindicando la necesidad de expresar la fe “sin complejos” y con respeto hacia quienes no la comparten.
Garamendi apeló al humanismo cristiano y al derecho natural para defender la propiedad privada y la función social del empresario. Recordó además sus comienzos en el País Vasco en los años del terrorismo, cuando, según relató, “prácticamente mataban a una persona a la semana”, y evocó la dureza de una etapa en la que decenas de empresarios fueron asesinados, secuestrados o extorsionados. Frente a ello, defendió la escucha, el diálogo y la educación como principios que hoy “no están de moda”, pero que considera imprescindibles. También insistió en una idea de fondo: “Poner a las personas en el centro de las cosas”.
Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE
Javier Marín: dignidad humana y nuevo liderazgo
En esa misma línea incidió Javier Marín, fundador y CEO de Singular Bank y vicepresidente del IOR, el llamado Banco Vaticano. Marín aseguró que, cuando uno es católico, “lo primero que te viene a la cabeza es el humanismo cristiano”, y trasladó esa convicción al ámbito empresarial. A su juicio, “no hay buenas o malas empresas, hay buenos o malos equipos”, y la verdadera clave está en “liberar todas las capacidades” de quienes forman parte de una organización.
El directivo bancario defendió una concepción de la dignidad humana entendida como “hacer a cada persona protagonista de su crecimiento”, algo que enlazó con un estilo de liderazgo menos vertical y más distribuido, en sintonía con el principio de subsidiariedad de la doctrina social de la Iglesia.
Para Marín, ese modo de dirigir exige honestidad, humildad para escuchar y generosidad para compartir ideas. “La innovación viene de la generosidad para compartir ideas y la humildad para que el que esté enfrente te las mejore”, señaló.
Javier Marín, CEO de Singular Bank
Flórez: servir es rentable
También Héctor Flórez, presidente de Deloitte España, subrayó que los valores inspirados en el cristianismo no son un adorno moral, sino una vía eficaz para dirigir mejor. “Aplicar valores humanistas, que emanan del cristianismo, si lo sabes gestionar bien, es rentable”, afirmó.
Flórez explicó que en los últimos años Deloitte ha impulsado un “modelo de liderazgo de servicio” en el que los directivos no entienden que tienen “el derecho de que les sirvan los demás”, sino “el privilegio de servir a los demás”.
Junto a ello, destacó medidas concretas como una política de reparto de beneficios entre socios y profesionales cuando se superan los objetivos empresariales, así como cambios en la forma de trabajar para facilitar una vida más plena a los empleados.
Según expuso, esa apuesta ha coincidido con los mejores resultados de Deloitte en Europa en los últimos cuatro años y con diversos reconocimientos como una de las mejores empresas para trabajar en España.
Héctor Flórez, presidente de Deloitte España
Ángel Ron: coherencia con costes
Más incisiva fue la reflexión de Ángel Ron, socio fundador de Viable Capital Partners y expresidente del Banco Popular, que puso el foco en la conciencia y en el coste de la coherencia. Ron aseguró que, cuando alguien se encuentra en una tesitura difícil, su consejo es claro: “Rígete por tu conciencia”. A partir de ahí, advirtió de que actuar conforme a los principios puede tener consecuencias. “Ser congruente con los principios tiene costes y hay que vivir con ellos”, afirmó.
Ron reivindicó además la función social de las entidades financieras, especialmente en su relación con pequeñas y medianas empresas, y sostuvo que el rasgo distintivo de un gestor cristiano debe ser “el respeto a la dignidad de la persona”.
Su conclusión fue tajante: “El dirigente cristiano se realiza y realiza la empresa cuando la dirige de acuerdo con sus valores”.
Ángel Ron, expresidente de Banco Popular
Clemente: decisiones difíciles y confianza en Dios
Por su parte, Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, reconoció desde el inicio que le daba “pudor” hablar en público de estas cuestiones, evocando el pasaje evangélico de Mateo que pide que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. Aun así, relató varios episodios de su trayectoria profesional en los que sus convicciones resultaron decisivas.
Uno de ellos fue el momento en que le plantearon ejecutar despidos en su equipo o abandonar su puesto. Clemente optó por marcharse. “Hice lo que creía que tenía que hacer”, resumió.
Más adelante, durante la pandemia, se enfrentó a otro dilema: perdonar a los inquilinos de centros comerciales afectados por los cierres o convertir la deuda en financiación a devolver más adelante. Se inclinó por la primera opción. Según explicó, el apoyo del consejo de administración fue unánime.
En su intervención, el directivo de Merlin dejó también una de las frases más expresivas del acto al describir su manera de afrontar la incertidumbre: “Ayúdame a entender qué está pasando y a tomar las decisiones que correspondan”.
Y añadió una reflexión de fondo sobre la experiencia de la oración: “Dios no siempre se toma la molestia de hablar contigo, tú piensas que no está funcionando, pero sí funciona”.
Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties
Segimón: “Evangelizar con el ejemplo” en la empresa
La intervención más personal llegó de la mano de Sandra Segimón, presidenta ejecutiva de Sushita y una de las artífices de la compañía junto a su hermano José Manuel y Natacha Apolinario.
Segimón, empresaria católica y emprendedora del sector de la restauración, defendió sin rodeos la necesidad de que los católicos den testimonio público también en el ámbito empresarial. “En la comunidad católica nos hace falta ser valientes”, afirmó.
Segimón citó a santa Teresita de Lisieux para advertir de que “el mal avanza cuando el bien está distraído haciendo cosas que no son las que tiene que hacer”, y trasladó esa idea a la vida de empresa.
“Hacer el bien significa luchar todos los días e intentar evangelizar con nuestro ejemplo”, sostuvo. Por eso, añadió, los valores no pueden limitarse a una declaración formal: “No son para poner un cartelito en las oficinas o en los restaurantes. Los valores están para vivirlos”. En consecuencia, defendió que los líderes deben mantener “un discurso que cuadre absolutamente con el ejemplo”.
La empresaria relató además cómo un retiro de Emaús cambió profundamente su forma de dirigir. Allí, explicó, sintió “el amor de Cristo de una manera muy fuerte” y comprendió por primera vez “lo que es la vocación de servicio”. A su regreso a Sushita, esa experiencia se tradujo en una nueva comprensión del liderazgo. “Fue mucho más útil Emaús que Harvard en gestión de personas”, aseguró, al explicar que entendió que lo importante era “poner a las personas en el centro de la organización”.
Personajes
Emaús, trabajo digno y amor a Dios: cómo Sandra Segimón se convirtió en la reina del sushi en España
José María Carrera
Segimón contó varias anécdotas concretas para ilustrarlo, desde la promoción de trabajadores en situaciones muy vulnerables hasta la gestión de una protesta de medio centenar de empleados, que resolvió escuchando uno a uno a los afectados.
También reivindicó valores como la humildad y la transparencia, y defendió una cultura corporativa basada en la meritocracia, el compromiso y la vocación de servicio. En ese contexto, destacó un proyecto desarrollado con Cáritas para formar a personas en riesgo de exclusión como especialistas en sushi, con el objetivo de abrirles oportunidades reales de crecimiento profesional.
La empresaria Sandra Segimón, dueña de los restaurante Sushita
Una idea común: la fe como guía en la empresa
Pese a la diversidad de trayectorias y sectores, las distintas intervenciones coincidieron en varios ejes: la primacía de la persona frente a una visión puramente utilitarista de la empresa, la necesidad de un liderazgo entendido como servicio y la importancia de la coherencia entre convicciones y decisiones.
En todos los casos, la fe apareció no como una cuestión privada e irrelevante para el trabajo, sino como una fuente concreta de criterios para gobernar, decidir y afrontar los momentos más difíciles.