Las monjas de Nueva York que se resisten a la agenda LGBT: podrían acabar en prisión por esto
Las Hermanas Dominicas de Hawthorne han demandado a la gobernadora del Estado.
Las religiosas y un equipo de laicos atienden a personas en fases avanzadas de enfermedad.
En el estado de Nueva York (EE.UU), una congregación de religiosas dominicas se encuentra inmersa en un proceso legal que ha generado amplia atención mediática.
Las Hermanas Dominicas de Hawthorne, conocidas por su labor en el cuidado de personas con enfermedades terminales, especialmente pacientes con cáncer, están en un conflicto con las autoridades estatales a raíz de nuevas normativas relacionadas con la atención en este tipo de centros.
Uso de pronombres elegidos
La congregación, fundada en 1901 por Rose Hawthorne Lathrop, ha dedicado más de un siglo a ofrecer cuidados gratuitos en Rosary Hill Home, una residencia ubicada en el condado de Westchester. Allí, las religiosas y un equipo de profesionales laicos atienden a personas en fases avanzadas de enfermedad, muchas de ellas sin recursos económicos.
Su misión se sostiene exclusivamente gracias a donaciones privadas, y su identidad religiosa ha sido históricamente un elemento central de su labor.
El conflicto actual surge tras la aprobación, en 2023, de la "Declaración de Derechos de los Residentes de Centros de Cuidado a Largo Plazo para Neoyorquinos LGBTQIA+ y Personas que Viven con el VIH".
Esta legislación establece obligaciones específicas para los centros, entre ellas el uso de pronombres elegidos por los residentes, la asignación de habitaciones según identidad de género y la colocación de avisos informativos sobre políticas antidiscriminatorias.
Las Hermanas Dominicas sostienen que algunos de estos requisitos entran en conflicto con su identidad religiosa y con la forma en que entienden su misión. Por ello, en 2024 presentaron una demanda ante un tribunal federal, argumentando que la normativa podría obligarlas a actuar en contra de sus convicciones.
Han demandado a la gobernadora del estado y a varios funcionarios del Departamento de Salud. Según la congregación, el cumplimiento estricto de la ley podría implicar sanciones económicas, órdenes judiciales e incluso la posibilidad de perder la licencia de funcionamiento.
Preservar la identidad católica del centro
La superiora de la congregación ha explicado públicamente que su preocupación principal es preservar la identidad católica del centro, que consideran inseparable de su forma de cuidar a los pacientes. Para ellas, la atención que brindan está profundamente vinculada a su vida de oración y a su comprensión espiritual del acompañamiento al enfermo. En ese sentido, afirman que cualquier cambio que afecte a esa identidad tendría un impacto directo en su misión.
El caso también ha llamado la atención porque la ley contempla excepciones para algunas organizaciones religiosas y seculares, pero no incluye una exención específica para instituciones católicas como Rosary Hill Home.
El abogado de la congregación ha señalado que, aunque actualmente no atienden a pacientes transgénero, la normativa se aplicaría igualmente y podría exigir formación y prácticas que consideran incompatibles con su fe.
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Religión en Libertad
Mientras el proceso judicial avanza, las religiosas continúan con su labor cotidiana: acompañar a personas gravemente enfermas en un entorno de cuidado y dignidad. Para ellas, el desafío legal no solo afecta a su institución, sino que plantea preguntas más amplias sobre cómo armonizar la identidad religiosa de una organización con las normativas civiles en contextos de atención sanitaria.