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De expulsado por travieso a sacerdote: el niño «amenazado» con la excomunión que ha ordenado el Papa

Christian Sguazzino recuerda que, tras hacer la Primera Comunión, acudía cada día a misa después de jugar al fútbol con sus amigos.

Junto a Sguazzino, otros siete candidatos han llegado al sacerdocio tras recorridos muy distintos.

Junto a Sguazzino, otros siete candidatos han llegado al sacerdocio tras recorridos muy distintos.Vatican mEDIA

Redacción REL
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La Basílica de San Pedro acogió este pasado domingo la ordenación de ocho nuevos sacerdotes para la Diócesis de Roma, en una ceremonia presidida por el Papa León XIV.

Entre los candidatos destacaba la historia de Christian Sguazzino, cuya vocación nació entre travesuras infantiles y una temprana fascinación por la vida parroquial.

Una vocación que sobrevivió a las travesuras

Sguazzino recuerda que, tras hacer la Primera Comunión, acudía cada día a misa después de jugar al fútbol con sus amigos. Aquellas visitas, sin embargo, no siempre eran tranquilas: el grupo provocaba tal alboroto que el vicario de la parroquia llegó a expulsarlos y a advertirles, en tono severo, que podrían ser excomulgados. 

Aun así, el joven asegura que sentía una profunda alegría al estar en la iglesia, atraído por el altar, el sagrario y el ejemplo de sacerdotes que vivían su ministerio con evidente felicidad.

Ocho historias, un mismo llamado

Junto a Sguazzino, otros siete candidatos han llegado al sacerdocio tras recorridos muy distintos, marcados por experiencias personales y encuentros determinantes.

Yordan Camilo Medina, colombiano, descubrió su vocación acompañando a su tío sacerdote en comunidades de montaña, donde la fe sencilla de los fieles dejó una huella imborrable.

Daniele Riscica, pianista con proyección internacional, abandonó su carrera musical al reconocer un llamado interior que lo llevó al seminario.

José Emmanuel Nleme Sabate, originario de Camerún y criado en una familia no católica, decidió ingresar al seminario tras recibir el bautismo a los 12 años, convencido de que Dios lo llamaba al sacerdocio.

Otros candidatos, como Guglielmo Lapenna, dieron un giro radical a su vida tras experiencias espirituales profundas, como la Jornada Mundial de la Juventud, que lo llevó a dejar su trabajo para seguir la vocación.

La Diócesis subraya que estos testimonios muestran la pluralidad de caminos por los que Dios llama, desde infancias marcadas por la vida parroquial hasta conversiones tardías o decisiones tomadas tras años de estudio y trabajo. Todos coinciden en un punto: la certeza de que la vocación es un don que transforma la vida.

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