Nunca oyó hablar de Jesús pero sentía que Él «lo sabía todo de ella»: adoraciones masivas en Taiwán
El último Congreso Eucarístico reunió a 14.000 personas, incluso chinos continentales.
En medio de la tensión de Taiwán con China, la adoración eucarística ha crecido en los últimos quince años.
Explicar la Presencia Real a alguien que jamás ha oído hablar de Jesús puede parecer imposible, pero para Mary Wu, una de las impulsoras del Congreso Eucarístico Nacional de Taiwán, todo comienza con algo tan sencillo como invitar a otro a acercarse.
En un país donde los católicos apenas representan el 1% de la población, Wu ha comprobado que una invitación puede abrir puertas que parecían cerradas. National Catholic Register amplía la información.
Adorar entre la tensión
La amiga de Wu, que atravesaba un momento de profundo sufrimiento, nunca había escuchado nada sobre Jesús ni sobre la Eucaristía. Wu le dijo entonces: "Conozco a alguien que sabe exactamente lo que has vivido".
La llevó a una capilla durante la adoración eucarística y se sentó a su lado en silencio. "Creo que Jesús está aquí", le explicó. "Puedes contarlo todo delante de Él". Media hora después, la mujer rompió a llorar: "Él lo sabe todo", dijo. Aquel encuentro la llevó más tarde a inscribirse en el catecumenado y hoy es católica.
En medio del clima de tensión de la isla con China, la adoración eucarística ha crecido notablemente en los últimos quince años, en buena parte gracias al Congreso Eucarístico Nacional.
Wu, una de las organizadoras del Congreso Eucarístico de Taiwán.
El próximo congreso se celebrará en Penghu, en 2027, justo el año en que, según informes de inteligencia estadounidenses, Xi habría pedido al Ejército Popular de Liberación estar preparado para una posible invasión de la isla.
La historia de este movimiento eucarístico comenzó en 2010, cuando Taiwán fue invitado al Vaticano para participar en las reuniones preparatorias del Congreso Eucarístico Internacional de Dublín. Wu formó parte de aquella delegación.
Una encuesta realizada entonces reveló que menos del 1% de los católicos taiwaneses acudían a adoración por iniciativa propia, pero un 13% afirmó que lo haría si su sacerdote se lo pidiera. Para Wu, el mensaje era evidente: la gente estaba dispuesta, solo necesitaba que alguien la invitara.
Al volver de Roma, Wu colaboró con la Conferencia Episcopal para crear la Sección de Promoción de la Adoración Eucarística. El equipo recorrió diócesis, organizó vigilias de 24 horas y permaneció en oración incluso cuando parecía que nadie acudiría. Pero la gente llegó. Y siguió llegando.
En 2011 se celebró el primer Congreso Eucarístico Nacional en Taipéi, con más de 4.000 asistentes. Wu vio pronto los frutos. Invitó a una amiga que había abandonado la Iglesia y se había acercado al budismo.
Durante el rezo del Padrenuestro, la mujer lloró desconsoladamente. Más tarde confesó que sintió que Dios la llamaba de vuelta. Bautizó a su hijo, lo inscribió en la catequesis y animó a su madre y a su hermana a regresar también. Su hermana terminó bautizando a sus propios hijos.
Wu insiste en que la adoración debe vivirse en familia: "No vengas solo. Ven con tus hijos, con tu esposo, con todos". Para ella, la Eucaristía une lo que la vida cotidiana dispersa.
Tras el éxito del primer congreso, el equipo presentó a los obispos la propuesta de celebrarlo cada dos o tres años. La Conferencia Episcopal aprobó la idea. Desde entonces, se han realizado cuatro congresos nacionales entre 2014 y 2024, cada uno organizado por una diócesis distinta.
El segundo reunió a casi 10.000 personas; el más reciente, celebrado en octubre de 2024, superó las 14.000. El Papa Francisco envió como representante al cardenal John Tong Hon, obispo emérito de Hong Kong.
A estos encuentros acuden sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos de toda la isla, además de delegaciones de Hong Kong y del Sudeste Asiático. Incluso participan sacerdotes y religiosos procedentes de China continental que estudian teología en Taiwán.
"Cuando nos reunimos por Jesús, aparece una belleza que no se puede explicar", afirma Wu. Y al mirar atrás, resume así el camino recorrido: "Si uno actúa solo, no logra nada. Con Dios, todo es posible". Para ella, el congreso no es un simple evento: "Jesús es el centro. Nos reunimos porque Él está en medio de nosotros".