Religión en Libertad

Valor, convicción y cultura de la muerte

La contundencia del sacerdote islandés Jakob Rolland en la lucha por la vida y por la moral sexual rechazada por la dictadura relativista.

Jakob Rolland, un sacerdote en Islandia que no oculta los principios católicos por conveniencia.Diócesis de Reikiavik vía EWTN (Angelus News)

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Hace muchos años, me contaron un chiste que no era precisamente de buen gusto, ni tampoco especialmente gracioso. Voy a contarlo, a pesar de las razones mencionadas para no hacerlo, porque ilustra algo sumamente irónico sobre la cultura de la muerte y la dictadura del relativismo en la que nos encontramos.

  • Un hombre le dice a su amigo: "¿ Por qué te vas del país? Y responde el amigo: "Han legalizado la homosexualidad y quiero salir de aquí antes de que la hagan obligatoria".

Sé que no tiene gracia y que es de un gusto muy cuestionable; pero pone de manifiesto una gran ironía. La ironía es que no se ha impuesto la práctica homosexual, sino el respaldo a dicha práctica. Tal es la intolerancia de la dictadura del relativismo hacia quienes no muestran tolerancia hacia las cosas que, según ella, deben tolerarse.

Esta intolerancia en nombre de la tolerancia, este doble pensar orwelliano, está actualmente muy extendido, especialmente en Europa. En el Reino Unido, más de 12.000 personas al año son detenidas por criticar al gobierno del Sturmführer Keir Starmer [rango de asalto de los nazis históricos atribuido al primer ministro británico] en las redes sociales.

La valentía de un sacerdote islandés

El hecho de que la dictadura del relativismo vaya de la mano de la cultura de la muerte queda patente en Islandia, donde se jactan de haber encontrado la Solución Final al "problema" del síndrome de Down mediante el exterminio sistemático de todos aquellos bebés a los que, en el útero, se les detecta el "defecto" genético. También es en Islandia donde resulta especialmente evidente la intolerancia hacia quienes no aprueban la práctica homosexual.

El padre Jakob Rolland, canciller de la Iglesia católica en Islandia, fue amenazado con ser detenido por la policía tras conceder una entrevista a la cadena estatal RÚV en la que expuso la postura de la Iglesia católica sobre la homosexualidad. Dicha postura ya no es tolerada por la legislación islandesa, tras la aprobación en 2023 de una ley parlamentaria que prohíbe las denominadas "terapias de conversión" de las personas que sienten atracción por personas del mismo sexo. Según quienes pretenden silenciar al padre Rolland, su adhesión a la doctrina católica y su negativa a administrar la Eucaristía a quienes viven en relaciones homosexuales son formas de "terapias de conversión".

Cuando se le preguntó si debía obedecer la nueva ley, el padre Rolland respondió de una manera que recuerda el valor y la convicción de Santo Tomás Moro: "Sí, siempre y cuando las leyes estén en consonancia con las leyes de Dios, entonces no hay problema. Desde el principio se ha sabido en el ámbito jurídico que, cuando las leyes del país y las leyes de Dios entran en conflicto, prevalecen las leyes de Dios". Al igual que todos los buenos discípulos de Cristo, está dispuesto a dar al César lo que es del César, pero no entregará ni cederá al César lo que es de Dios.

El valor de sus convicciones quedó patente en una entrevista anterior, en 2019, cuando el padre Rolland declaró: 

  • "Si dos mujeres vinieran a nosotros y quisieran casarse, les diría: 'Lamentablemente, eso no es posible para nosotros'. Si quisieran presentar una denuncia, les diría: 'Adelante'. Si tengo que ir a la cárcel, iré a la cárcel, pero eso no cambiará mi postura".

Además de tener el valor de defender sus convicciones, el padre Rolland también posee un profundo conocimiento de los temas en los que cree y la capacidad de expresarlos con claridad y caridad:

  • "La orientación sexual es solo uno de los muchos factores que influyen en las tendencias de una persona hacia un estilo de vida que no es bueno ni para ella misma ni para la sociedad. Y la 'conversión' -el cambio de corazón- es una palabra clave en la vida cotidiana de los católicos. Nos encontramos constantemente en la situación de apartarnos de lo que es malo para volvernos hacia lo que es bueno".

Ante la acusación de que está discriminando a quienes luchan contra el trastorno de la atracción hacia personas del mismo sexo, el padre Rolland deja claro que todos estamos trastornados de una forma u otra. Cada uno de nosotros lucha contra el pecado y sus consecuencias perjudiciales

En este sentido, quienes luchan contra una forma de trastorno no son diferentes de quienes luchan contra otros trastornos. Todos somos pecadores y estamos llamados a amarnos los unos a los otros; pero hay una diferencia entre amar al pecador y aprobar el pecado, una diferencia y una distancia tan grande como el abismo que separa el Cielo del Infierno

  • "Todo el que viene a la iglesia tiene sus problemas y sus pecados, luchando en mayor o menor medida contra malas tendencias hacia algo. Todos se arrodillan, a veces llorando ante Dios, ante la estatua de la Santísima Virgen María, y pidiendo ayuda. En realidad, todos estamos en la misma situación".

En entrevistas recientes, el padre Rolland ha afirmado que los católicos con inclinaciones homosexuales pueden recibir la Eucaristía, pero no si mantienen relaciones íntimas con personas de su mismo sexo. 

En otras palabras, quienes luchan contra un trastorno moral son bienvenidos a recibir el sacramento como pecadores arrepentidos. Esto es obvio, ya que todas las personas, en cierto sentido, presentan un trastorno moral. La palabra clave no es el sustantivo "pecadores", sino el adjetivo "arrepentidos".

Ante la intolerancia del Estado, el padre Rolland se mantiene firme, animado por el gran número de jóvenes que se interesan por la fe

  • "Ayer tuve una reunión con personas que quieren saber más sobre la fe católica y las enseñanzas de la Iglesia. Era un grupo numeroso, y la gran mayoría eran jóvenes. Así que quizá también forme parte del espíritu de la época buscar un ancla, respuestas a las preguntas de la vida. Se busca seguridad, un refugio y una comunidad, y ese es el tipo de personas que acuden a nosotros".

La fe crece entre los jóvenes

El optimismo del padre Rolland ante el número de jóvenes conversos también se está dejando sentir en otros países. En Francia, más de 13.000 adultos y 8.000 adolescentes fueron recibidos en la Iglesia esta Semana Santa, lo que supone un nuevo récord en cuanto a conversos adultos. El aumento del número de adolescentes es sencillamente sorprendente. En 2017, solo 1.385 adolescentes solicitaron el bautismo. Este año, esa cifra se ha disparado hasta los 8.152.

Es especialmente alentadora la juventud general de estos nuevos conversos franceses. Las generaciones mayores constituyen una pequeña fracción del número total. Solo el 1% de los bautismos de adultos corresponde a personas mayores de 65 años. Por el contrario, la abrumadora mayoría de los nuevos conversos (el 82%) tiene entre 18 y 40 años. 

Se está observando un repunte similar, aunque menos espectacular, en el Reino Unido y otros países.

Frente al nihilismo y el relativismo

¿Qué debemos pensar de este resurgimiento del catolicismo en medio de la cultura de la muerte? Quizás, como supone el padre Rolland, los jóvenes estén "buscando un punto de referencia, respuestas a las preguntas de la vida". Buscan "seguridad, refugio y comunidad".

En resumen, buscan lo que no se puede encontrar en el mundo desordenado del relativismo y el nihilismo. Lo único que se necesita es que los líderes de la Iglesia tengan el valor y la convicción de sacerdotes buenos y decididos, como el padre Rolland. Ese valor y esa convicción proporcionarán la roca a la que los jóvenes necesitan aferrarse mientras la cultura de la muerte continúa su lento, sórdido y autoinducido suicidio.

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