Lo woke chirría con el cristianismo
Es la ideología del «establishment», pero presenta numerosos puntos incompatibles con la fe.
El wokismo y la corrección política impiden el debate de ideas mediante la censura, la cancelación y el silenciamiento
Nunca hubiera pensado que el fenómeno woke desatara tantas pasiones e interesara a tantos. Confieso que, en mi caso, ninguna publicación de un libro había suscitado a corto plazo tantas respuestas y comentarios, de todos los colores.
A raíz de la reciente edición de mi libro Woke, cristianismo y sentido común (Ideas y Libros) la cantidad de respuestas ha sido enorme. En su mayoría positivas, pero otras no tanto y no han faltado algunas insultantes en redes o en foros de comentarios a noticias, referencias, críticas o artículos relacionados con el libro.
Lo más frecuente entre los interlocutores o comentaristas ha sido alabar el atrevimiento de destapar sin miedo un fenómeno que se ha convertido en una imposición para la mayoría de las personas en la sociedad en función de intereses o deseos de unas minorías que, si en otro tiempo fueron a menudo maltratadas o postergadas, se han convertido ahora en privilegiadas y prepotentes.
Otros se han centrado en señalar que lo woke es la ideología del establishment, que ha sido asumido por la mayoría de partidos de izquierda y una buena parte de la derecha liberal, por el mundo del cine y las plataformas, por la mayoría de medios de comunicación y muchas editoriales, y que es promovido desde las instituciones públicas en Occidente.
Qué se entiende por woke
Para ayudar al lector a conocer lo que significa woke y su relación o distancia con el cristianismo anotemos lo que se entiende como woke, o wokismo. El nombre, significa “despertó” en inglés. Puede considerarse apropiado o no aplicarlo al movimiento, pero lo realmente importante es el contenido.
Aunque buena parte de sus raíces ideológicas de fondo hay que buscarlas ya en las líneas de pensamiento del comunista Antonio Gramsci en los años 20 y 30 del siglo pasado, de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, y también del Mayo del 68, como presencia pública generalizada empezó mucho más tarde, en la segunda década de este siglo. Y como algo justo y positivo: la lucha contra el racismo en Estados Unidos, con la exigencia de un trato digno y respetuoso hacia las personas de raza negra.
El comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937), que insistía en controlar la cultura antes que el poder político, es un precursor del wokismo
Aparte de algunos excesos que se detallarán, tenían razón en su reivindicación. Sin embargo, a esta lucha inicial pronto se le sumaron diversos movimientos y sectores reivindicativos, con lo que la inicial reclamación antirracista se desbordó, y, como el agua fuera de cauce, se convirtió en dañina. Por suma de todos ellos, lo woke es una amalgama de antirracismo, ideología de género con transexualismo incluido, feminismo radical, ecologismo extremo, animalismo, reivindicación justicialista de historia…
Vale la pena hacer un repaso a algunos aspectos clave de los colectivos que están en el candelero de lo woke. Y darse cuenta de que buena parte de lo que defienden los woke chirría en su relación con el cristianismo.
Racismo
Es incuestionable que todas las personas tienen la misma dignidad y deben ser reconocidas y tratadas con respeto, independientemente de su raza. Pero, con lo woke, la reivindicación se ha ido al otro extremo del péndulo. Una persona de raza blanca, solo por serlo y especialmente si es varón, por parte de los woke ya queda catalogada como colonialista y racista. Y a partir de ahí está sujeto al deber continuo de ir pidiendo perdón.
Tampoco se puede decir, por ejemplo, que una persona es “negra” porque, afirman, se la “racializa”. Y se pasa a exigir cuotas en los puestos de trabajo o en las series televisivas en función de la raza. Y a derribar los monumentos elevados a personas de siglos atrás que supuestamente fueron racistas.
Ninguna reflexión o aceptación de la mentalidad de la época en que ocurrieron las cosas, y, además, dando por supuesto que todo lo realizado por los de raza blanca es perverso.
Ideología de género
Peor que lo anterior es lo relacionado con la ideología de género. Es muy justa la exigencia de respeto a los homosexuales. Son personas con idéntica dignidad que los heterosexuales y a lo largo de los años fueron discriminadas, maltratadas y en muchos casos perseguidas.
Pero de exigir el justo respeto se ha pasado a ir enseñando hasta a los niños de 5 años en las escuelas que pueden escoger el sexo que quieran y se puede cambiar. Y la opción sexual se ha convertido en arma política como eje de derechos humanos. O ha desbocado en exhibicionismo erótico, y ahí tenemos los días y semanas del Orgullo Gay. Y en cualquier serie televisiva, en muchas películas, en spots publicitarios, meten en calzador gays o lesbianas sin que venga a cuento, porque el objetivo es “normalizar” todo lo homosexual. Son cuotas LGTBI+ que se pagan. Todo ello fomentado y financiado desde las instituciones públicas.
Quien afirme que solo hay dos sexos es acusado de extremista, de homófobo, de pronunciar discursos de odio, porque se postula que hay un montón de “géneros”, y, por supuesto, de tipos de familia.
Aunque choque con la biología más elemental, gran parte de la gente, incluidos médicos, jueces, etc., se han doblegado a ello y han consentido en calificar de normal y general lo que deberían ser considerados casos aislados.
Memoria histórica
Se hace una revisión justicialista de la historia, con mentalidad e intereses actuales. En el caso de España, la Memoria Histórica o Democrática. Muy loable recuperar restos de personas que fueron asesinadas y enterradas de cualquier forma en fosas comunes durante la Guerra Civil de 1936-1939 o posguerra. Pero luego los muertos de uno y otro bando no son iguales. Todo es sectarismo, manipulación política y en muchos aspectos tergiversación histórica.
Quien diga que habría de tratar por igual a unos y otros de inmediato es acusado de fascista, de antidemócrata, de radical.
Mujer
Se parte de que la mujer ha sido discriminada históricamente y de que continúa estándolo. Cierto que hay que desterrar toda discriminación. Pero el feminismo ha evolucionado y hoy, además de desmadre en lo sexual y en el rechazo de la familia, en buena parte está planteado como lucha de clases en que el opresor es el hombre, culpable por anticipado de cualquier cosa. Además, se impone la exigencia de cuotas laborales o de representación sin tener en cuenta conocimientos, mérito, capacidad.
De otro lado, uno de los principales objetivos feministas es el de convertir el aborto en un derecho y promoverlo como un avance. Incluso pretender blindarlo incorporándolo a la Constitución como tal derecho, a fin de hacer mucho más difícil el revertirlo en futuros cambios políticos.
Ecologismo
Con lo ecológico llevado al extremo e imperante en nuestra sociedad está hoy más defendido el huevo de un gorrión que un niño en el vientre de su madre. Pobre de aquella persona que destruya un nido de un pájaro, pero el aborto de los fetos humanos es incluso presentado como un derecho, como se dijo antes.
Tampoco faltan quienes han convertido en dios a la Madre Tierra, y en más de una casa en España le han erigido altares.
Asimismo, a quien considere que el deterioro ambiental quizás no es tan apocalíptico como a menudo se describe es acusado de terraplanista, desinformado, incluso vendido a las petroleras. Más aún, no pocos de tales ecologistas radicales promueven la disminución de la población humana y con cualquier método, y no faltan acusaciones de egoísmo a quien tiene hijos.
Animalismos
Se palpa a diario. Promover los supuestos “derechos” de los animales, igualándolos a las personas, sin entender que unos y otros son distintos en su esencia. Del no maltratar a los animales, que debe hacerse, se ha pasado entre miles de personas a dirigirles más amor que a los seres humanos. Ahí tenemos las mascotas convertidas en miembros de la familia (perrhijos), llevadas en carritos o sujetos al cuerpo de la persona como bebés, besadas y “conversando” con ellas.
Y no digamos el desarrollo en los últimos tiempos de los therians, que se consideran ellos mismos perros u otros animales.
Indigenismos
Sin duda los colonialistas (de todos los países) cometieron abusos, extorsiones, en algunos casos incluso matanzas, y no hay que dejar de decirlo, pero se pasa al extremo contrario presentando como el paraíso terrenal los territorios antes de la llegada de los europeos, y a los indígenas como lo perfecto, olvidando las luchas tribales, los sacrificios humanos, las aberraciones que cometían, que en muchos casos eran mucho mayores que las de los colonialistas.
Podría ampliarse. A todo lo anterior se suma la “cancelación”, el silenciar, el apartar de la visión y del espacio público a quienes discrepen.
Opinión
Lo «woke» y la cultura de la cancelación, una agresión a la civilización cristiana
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Y un dato fundamental en lo woke: la ausencia del perdón, de poder redimirse. La condenas es eterna.
Tales ideologías han penetrado a fondo en la sociedad, monopolizan la mayoría de medios de comunicación y son promovidas y financiadas desde las instituciones públicas. Hasta los más altos organismos de España o de Europa han incorporado y promueven lo woke. Por ello se ha configurado una mentalidad que han asumido una mayoría de personas, aunque muchos ni siquiera se hayan percatado.
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Analizando un poco estas ideologías y su praxis se ve con claridad que muchas de las formulaciones y actuaciones de lo woke no son compatibles con una visión cristiana del mundo y de las personas. Muchos de ellos van más allá y son claramente anticristianos, especialmente anticatólicos.