Religión en Libertad

Mariano Urdiales Viedma

Médico patólogo.

La fe y la razón no se excluyen, más bien se complementan

Una aproximación y respuesta al libro de Javier Cercas, ateo y anticlerical, sobre Dios y la fe.

La investigación científica contemporánea no aleja de Dios, sino que acerca a Él.National Cancer Institute / Unsplash

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Termino de leer el libro El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas, el cual, si se me permite, recomiendo. A mí me ha parecido interesante, entretenido y he aprendido cosas que no sabía, como que en Mongolia, país poco poblado, con apenas un millón de habitantes en aquella época, el comunismo destruyó más de mil doscientos templos y monasterios budistas y asesinó a miles de monjes de esa religión, de forma que al tomar el poder los comunistas había unos cien mil monjes y al dejarlo quedaban solo 110. No está mal el ser conscientes de lo que pueden hacer los regímenes ateos.

El dilema de Cercas

La obra es una especie de crónica de un viaje a Mongolia con el Papa Francisco. El autor reproduce las charlas que tiene con periodistas, miembros del Vaticano, misioneros en ese lejano país, con el mismo Papa, y en esas conversaciones surgen de forma repetida tres cuestiones fundamentales y complejas: el binomio fe/razón, la resurrección de la carne y la vida eterna, todo interrelacionado y a lo que me voy a intentar referir brevemente en este escrito.

Para el señor Cercas, que se autodeclara anticlerical, laicista militante, impío riguroso, racionalista contumaz y ateo redomado, el tema de la fe, aunque lo ha vivido en su familia próxima, le resulta muy difícil de aceptar. Piensa que la fe y la razón son dos cosas opuestas y en conflicto, en el que la fe siempre pierde. Cree que la fe se tiene o no, pero no se razona. Considera que la fe es un sentimiento o una intuición. 

Llegados a este punto quizás empecemos a coincidir: la intuición es algo racional y, en general, nos basamos en hechos y experiencias para tenerla. El arte es totalmente racional y provoca sentimientos que tampoco están reñidos con la razón. En un momento escribe: “No digo que se llegue a la fe sin razón” y “la fe quizás no deba prescindir de la razón”; entonces deduzco que la razón puede servir para llegar a la fe. Más adelante dice: “Pero la razón no me parece un instrumento adecuado para llegar a la fe, más bien lo contrario” y “con la razón no se llega a la fe”. En estos párrafos interpreto que la razón más bien impide o no sirve para llegar a la fe. Quizás don Javier no lo tiene totalmente claro. 

Fe y razón

En cualquier caso, es una realidad que en Occidente muchas personas creen que hay un conflicto entre fe y razón, que la razón ha terminado con la fe, que la fe es una estupidez e incluso un escándalo.

También es cierto que muchos creyentes opinamos que la fe no es una anulación de la razón, es más, conviven en armonía y se complementan

Si la fe del creyente no se basa en la razón, sería irracional. ¿Podemos llamar irracionales a tantos millones de creyentes serios, honestos y educados, incluso científicos de primera, a lo largo de la historia? Fe no es creer algo que es falso e irracional. Nuestra fe no tiene nada que ver con la fantasía y la superstición, no es serio comparar la creencia en Dios con creer en el hada madrina o el ratoncito Pérez. ¿Cuántos adultos conoces que crean en esos personajes? 

Nuestra fe se basa en nuestra capacidad de sacar conclusiones racionales y lógicas de las evidencias que nos muestra nuestro entorno. En contra de la opinión de los ateos, no se puede vivir sin fe y la usamos a diario: tenemos fe en el cariño de nuestros seres queridos, en nuestro dentista, en que nuestro panadero no nos envenenará, en que nuestros hijos y nuestros padres lo son realmente y no nos hemos hecho pruebas de paternidad (lo creemos por fe)... 

Y para no alargarme, para que la ciencia avance admitimos por fe que el universo es homogéneo, predecible e inteligible, cosas que no podemos demostrar en el laboratorio.

La verdad que proclama el ateísmo no puede ser probada, ¿cómo sabemos que no hay Dios? La realidad es que los ateos tienen su fe.

La fe de los creyentes en el siglo XXI no es un concepto fundamentalista y fanático, no es una fe ciega -como dice Richard Dawkins-, se basa en hechos y en la razón, no va contra la lógica. 

La ciencia y Dios

Hoy la ciencia nos lleva a Dios por lo que conocemos, no por ignorancia

  • Así, sabemos gracias a la teoría general de la relatividad y a la física cuántica que el universo no es eterno, tuvo un comienzo en el Big Bang
  • Llegamos a la misma conclusión desde la radioactividad: si el universo fuera eterno, no quedarían sustancias radioactivas, que tienen una vida limitada. 
  • Y por la segunda ley de la termodinámica o entropía, si el universo hubiera existido eternamente ya estaríamos en el caos y no sería el universo ordenado que observamos.

No voy a recurrir a Santo Tomás y sus vías, pero sí recordar que si el universo fuera eterno, hoy no sería el último día de su vida, no hay fin en un infinito. Así, desde el conocimiento y la razón llegamos a la conclusión de que el universo tuvo un principio: los comienzos tienen connotaciones metafísicas. ¿Qué originó en un momento dado, hace más o menos 14.000 millones de años, el universo? 

La biología también nos lleva a la misma conclusión: la vida es tremendamente compleja y matemáticamente es imposible que por azar surja la vida de lo inanimado. Es más, es imposible desde la estadística que se forme por azar una simple proteína compleja con unos 500 aminoácidos situados de forma correcta y mucho más difícil que aparezca por casualidad el ADN, lo que llevó al profesor Francis Sellers Collins, director del Proyecto Genoma Humano, a creer y hacerse cristiano, transición que explicó en su libro El lenguaje de Dios (2007).

El comienzo es un problema para el ateísmo. De hecho, Darwin habla de la evolución de especies que ya existen, pero no dice nada de sus orígenes

Para explicar lo anterior, los ateos suelen recurrir a la casualidad y a la nada, posturas que no son ni racionales ni científicas. Nadie ha visto nunca que surja algo de la nada. Nada ni nadie puede dar lo que no tiene. Pero el ateo acepta que de lo inanimado surgen la vida, la mente, la consciencia y la conciencia. 

Las certezas de los creyentes

Los creyentes no tenemos tanta fe y preferimos recurrir a algo superior al universo y que está fuera de él, a lo que podemos llamar Dios. Llegamos a Él con la razón. No podemos demostrar en el laboratorio todo lo mencionado. Tampoco el ateo puede demostrar que todo venga de la nada y la casualidad. Ahí llega el momento de decidir y creo que no se trata de mayor rigor intelectual por parte de los no creyentes: pienso se debe más a la disposición previa y la mayor capacidad receptiva por parte de los creyentes de aceptar la mejor explicación. Al final es algo personal.

Para Cercas, la resurrección es una provocación radical y un escándalo absoluto, de forma que a todos sus entrevistados les pregunta si creen en eso y en la vida eterna. La experiencia humana nos enseña que la muerte es algo definitivo y no tiene marcha atrás, los antiguos lo sabían y a los apóstoles, judíos culturalmente, les repugnaba una resurrección. ¿Por qué inventar algo tan difícil de vender? 

Los hechos cristianos incontrovertibles

Para nosotros los cristianos, la resurrección es un tema fundamental. Intentaré resumir lo que muchos pensamos al respecto. Es una realidad aceptada por la historia, e incluso por los críticos con el cristianismo, que Jesús existió y murió en la cruz, algo confirmado por los cuatro evangelistas (historiadores honestos) y por autores no cristianos como Flavio Josefo, el Talmud, Tácito, Mara bar Serapion, Luciano de Samosata, Tallus y Flegón

En general, los detractores del cristianismo, incluida la escéptica asociación Jesus Seminar, aceptan los siguientes hechos

  1. Los apóstoles estaban asustados y escondidos. 
  2. El domingo encuentran la tumba vacía. 
  3. Los apóstoles y muchos testigos creyeron verlo resucitado, hablaron y comieron con Él. 
  4. De forma súbita perdieron el miedo. 
  5. Proclamaron la resurrección inmediatamente y la primera gran predicación fue en Jerusalén, ciudad donde fue crucificado, cincuenta días después de su muerte. 
  6. Pablo y Santiago el Hermano, dos escépticos, se convirtieron al creer en su resurrección. 
  7. El cristianismo se extiende de forma rápida por todo el imperio, con la oposición de todas las autoridades. 

¿Cómo explicar esa rápida expansión y la desaparición del cadáver, nunca encontrado, y la impresionante Sindone, posiblemente la pieza arqueológica mejor y más estudiada del mundo? ¿Por qué los seguidores de Jesús, judíos honestos, querrían inventar una religión que sabían era falsa y estar dispuestos a sufrir tortura y morir por algo que conocían no era verdad? Y además, proclamarlo en la ciudad donde unas semanas antes lo crucificaron: no hay constancia de que ningún crucificado sobreviviera. Nadie -y menos un farsante- muere por defender una mentira... y no fue solo uno, fueron casi todos ejecutados y previamente torturados. ¡Alguno habría confesado! 

¿Cómo explicar el cambio inmediato de los apóstoles, de personas asustadas a valientes hasta entregar sus vidas? Las alucinaciones nunca son colectivas, solo una persona puede sufrir una alucinación concreta. Además, comieron con el aparecido y lo tocaron, algo que no sucede en las alucinaciones, y desde luego los escépticos Santiago y Pablo, por su escepticismo, no eran personas fácilmente impresionables. Una civilización entera surgió de las acciones de este grupo de personas humildes, sin medios, poco formadas, con todo en su contra. ¿Cómo explicar todo lo mencionado? 

La mejor explicación a todo lo que sucedió es la resurrección. Hay mucha bibliografía al respecto para quien quiera profundizar. Una pequeña muestra: 

  • Who moved the Stone? [¿Quién movió la piedra?] (1930, edición de 2015), de Frank Morison
  • The resurrection of the son of God [La resurrección del Hijo de Dios] (2003), de N. T. (Nicholas Thomas) Wright;
  • The case for the resurrection of Jesus [El caso de la resurrección de Jesús] (2004), de Gary. R. Habermas y Michael R. Licona;
  • Las evidencias de que Jesús es Dios, 2025, de José Carlos González-Hurtado.

Gracias a los avances de las ciencias, estamos en el mejor momento desde la Revolución Francesa para aportar evidencias que llevan a intuir desde la razón la existencia de un creador, la historicidad de Cristo y la fiabilidad del Nuevo Testamento

Conclusiones

Cercas basa su ateísmo en las lecturas de Feuerbach, Nietzsche, Unamuno y Bertrand Russell, personas con conocimientos científicos, de historia y arqueología propios del siglo XIX y principios del XX. Si esos autores hubieran tenido acceso a los conocimientos actuales, es muy posible que hubieran llegado a conclusiones diferentes.

Termino: 

  • Dios se manifiesta con el universo, que podemos entender con nuestras mentes limitadas. 
  • El cristianismo se nos revela con la vida de Jesús, que no es un cuento, tal y como nos demuestra la historia. 
  • La fe no impide tener dudas, todos las tenemos, incluso los misioneros. 

El hombre razona y el creyente razona, con la razón se puede llegar a tener fe en la mejor explicación y al final, uno decide. Dios ha decidido darnos esa libertad: no lo vemos de forma directa con nuestros sentidos y puede parecer que no está, pero siempre está ahí, esperándonos.

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