Sábado, 15 de agosto de 2020

Religión en Libertad

Reflexiones acerca de Pío XII y la apertura de sus archivos


por Germán Masserdotti

Opinión

"Hoy, 2 de marzo de 2020 -afirmaba Johan Ickx, director del Archivo Histórico de la Sección para la relación con los Estados de la Santa Sede-, por voluntad del Santo Padre Francisco, los Archivos Históricos de la Sección para las Relaciones con los Estados también abrieron los documentos del pontificado de Pío XII para que los consultaran estudiosos de todo el mundo. Hace casi diez años, precisamente en vista de esta apertura, los Superiores de la Secretaría de Estado decidieron iniciar un proyecto de digitalización de toda la documentación relativa al pontificado.

»Un gran desafío tecnológico para el Archivo Histórico, que se ha encontrado a idear los escenarios de crecimiento y adaptación a largas distancias, pensando en hardware y software capaces de soportar la considerable cantidad de documentos. A este propósito, se diseñó y desarrolló un software con el que el fascículo digitalizado, como una unidad de archivo más pequeña, se interconecta con un inventario. 1.300.000 documentos digitales, que se irán completando progresivamente con más de 700.000 otros documentos, para un equivalente de unos 323 metros lineales".

La apertura de los nuevos archivos sobre el venerable Pío XII -afirma Emilio Artiglieri, abogado de la Curia romana y presidente del Comité del Papa Pacelli-Asociación Pío XII, activo desde 2009, en un entrevista concedida el 5 de marzo de 2020 a Lucas Marcolivio de La Nuova Bussola Quotidiana- "es una iniciativa de trescientos sesenta grados, que involucra una pluralidad de archivos de todas las instituciones de la Santa Sede: desde la Secretaría de Estado, hasta la Penitenciaría Apostólica y las congregaciones. Estos documentos cubren toda la duración del pontificado de Pío XII, dando una lectura general". 

Además, Artiglieri está convencido de "que, con respecto a las relaciones con el mundo judío, será necesario tener en cuenta la acción pastoral de Pacelli en su complejidad, primero como nuncio apostólico en Alemania, luego como Cardenal Secretario de Estado y finalmente como Papa".

La lectura general que permitirá formular la mencionada apertura de los nuevos archivos es un dato muy importante a tener en cuenta, dado que no resulta justo reducir a Pío XII y su figura al período de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Su pontificado duró entre 1939 y 1958. 

Tampoco se lo puede reducir -con frecuencia de modo unilateral y a partir de una mirada prejuiciosa- a su relación con el conocido Holocausto de los judíos practicado por el nacionalsocialismo. Pío XII, entre otras cosas que podrían afirmarse de su persona y obras, es el papa que escribió encíclicas notables como la Summi pontificatus (20-10-1939), su "programática", la Mystici Corporis Christi (29-6-1943) sobre la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, la Divino afflante Spiritu (30-9-1943) sobre los estudios bíblicos, la Mediator Dei (20-11-1947) sobre la sagrada liturgia, la Humani generis (12-8-1950) sobre las falsas opiniones contra las fundamentos de la fe católica, la Evangelii praecones (2-6-1951) sobre el modo de promover la obra misional, la Haurietis aquas (15-5-1956) sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús. 

Es el Papa que, en continuidad con los sumos pontífices que lo precedieron, desarrolló la Doctrina Social de la Iglesia con documentos como los radiomensajes La solennità (1-6-1941) en el 50° aniversario de la Rerum novarum de León XIIIBenignitas et humanitas (24-12-1944) sobre el problema de la democracia; es el Papa que fue "pionero" en el magisterio pontificio sobre materia bioética con numerosos discursos destinados a los diversos agentes sanitarios; es el Papa que definió el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María en la Constitución apostólica Munificentissimus Deus (1-11-1950), y un largo etcétera que lo honran como uno de los sumos pontífices más importantes de la historia de la Iglesia y del mundo.

Con todo, es lógico asociar a Pío XII con la Segunda Guerra Mundial. Al respecto, el padre Pierre Blet, S. I., publicó un libro titulado, precisamente, Pío XII y la Segunda Guerra Mundial, en el que presenta una versión resumida de las Actas y Documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra Mundial. El padre Blet, S. I., fue uno de los cuatro jesuitas a los que San Pablo VI pidió publicar los documentos mencionados. Los compañeros del padre Blet, S. I. fueron Angelo Martini (Italia), Burkhart Schneider (Alemania) y Robert A. Graham (Estados Unidos). Se los conocía como "los cuatro mosqueteros".

Otra figura relevante a tener en cuenta para conocer y apreciar a Pío XII y su obra es el padre Peter Gumpel, S. I., relator en la causa de beatificación. "«Varios judíos estaban escondidos en el Vaticano -explica el padre Gumpel- y Pío XII se impuso para que se quedaran todo el tiempo necesario, también a costa de enfrentarse a quien quería echarles». El padre jesuita se refiere al cardenal Nicola Canali, entonces presidente de la Comisión para la Ciudad del Vaticano, el cual ante salvar vidas prefería una coherencia más pragmática con la línea oficial de neutralidad de la Santa Sede" (Federico Cenci, Zenit, Aquellos niños judíos nacidos en la cama de Pío XII). Y agrega: "Vidas humanas que no solo fueron salvadas, sino también nacieron gracias a la ayuda ofrecida por la Iglesia en ese funesto período. El número de judíos que encontraron refugio en Castel Gandolfo, dentro de los muros del Palacio Pontificio, es impreciso. Más definido es el número de mujeres judías embarazadas que allí dieron a luz. «Cuarenta niños judíos nacieron en la residencia de Castel Gandolfo, algunos incluso en la cama personal de Pío XII -explica el padre Gumpel-. Él sabía todo esto y envió víveres»".

Cenci recuerda que "cuando el 8 de octubre de 1958 Pío XII murió, varias asociaciones y periódicos judíos y sionistas de todos el mundo, junto a los rabinos de Londres, Roma, Jerusalén y otros en Francia, Egipto, Argentina, lloraron la pérdida de ese Papa que Golda Meir (ex primera ministra israelí) definió como «un gran servidor de la paz».

Y para comprender la importancia de la obra dirigida por Pío XII no puede no ser citado el caso de Israel Zolli, el jefe rabino de Roma que, después de acabar la guerra, se convirtió al catolicismo tomando como nombre de bautismo «Eugenio» en reconocimiento a Pacelli".

Publicado en La Prensa.

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