Francisco Ostos, misionero en el Congo, entre el ébola y rebeldes «que son auténticos salvajes»
El misionero granadino tiene 77 años, y lleva 53 en el Congo. Este 17º brote de ébola, dice, es peor que los anteriores.
Francisco Ostos, misionero de los Padres Blancos, lleva 53 años en el Congo, ha visto muchos brotes de ébola, y guerras, pero ahora se junta todo
Francisco Ostos Palma, nacido en Granada, es un auténtico veterano como misionero: lleva desde 1973 en la región del Ituri, en el noroeste de la República Democrática del Congo (ex Zaire, ex Congo Belga). Como misionero de los Padres Blancos ha puesto en marcha iglesias, seminarios, escuelas, guarderías, hospitales, orfanatos, una universidad...
Pero la situación actual con un brote de ébola, enfermedad gravísima y contagiosa, se suma a otras desgracias de la zona, incluyendo grupos rebeldes crueles y asesinos, muchísima miseria, campos de refugiados y desplazados y falta de recursos... La Iglesia combate el ébola, sobre todo, desde la prevención, y también aportando sus medios médicos.
Vuelve el ébola, en una variante sin tratamiento
Es la Organización Mundial de la Salud la que ha declarado que este brote de ébola es una emergencia internacional de salud pública.
"Es el 17º brote de ébola que se da en República Democrática del Congo, pero esta vez se trata de una variante para la que no hay vacuna ni tratamiento”, explica el padre Ostos a OMPress, conectado desde Ituri por Zoom.
“Hay muchas más personas que habrán muerto o que están infectadas de las que oficialmente se tienen datos, porque piensan que lo que tienen no es ébola, que es meningitis, malaria o fiebre tifoidea…”, describe.
Los cadáveres son una fuente de contagio importante. “Cuando hay uno contagiado o muerto, no respetan el aislamiento y lo llevan a su pueblo para enterrarlo, y todo el mundo tiene que llorarlo y abrazarlo, van a limpiarlo… Y naturalmente es un foco de contagio increíble”, advierte.
Como punto positivo, señala que la experiencia acumulada con los anteriores brotes de ébola y con la pandemia del COVID-19 ayuda en las campañas de prevención.
Francisco Ostos, sacerdote de los Padres Blancos, veterano misionero en RD del Congo, habla de rebeldes, miseria, ébola y fe
Sin las iglesias, casi no habría servicios de salud
“Si los misioneros no estuviéramos aquí, esto sería como para que el pueblo se haga un ‘suicidio colectivo’, porque a nivel de escuela y de sanidad, más allá de lo que hace la Iglesia católica y la anglicana, prácticamente no se hace nada”, explica Francisco Ostos.
La diócesis católica de Mahagi-Nioka cuenta con 5 hospitales, y varias maternidades y ambulatorios. En Mahagi, ciudad de Ituri donde se encuentra el misionero, solo hay un hospital del Estado, en condiciones muy malas. Allí suelen acercarse los misioneros para acercar comida a los enfermos. “No hay ninguna asistencia, no tienen medicinas, no tienen medios para analizar, no tienen nada”. En los hospitales de la Iglesia sí que hay medios y condiciones dignas para los pacientes.
La prevención es la mejor forma de ayudar ahora, y las 29 parroquias difunden carteles e instrucciones. “Han hecho posters y los han pegado en diferentes paredes, se están haciendo sesiones de formación en las escuelas y las Iglesias”. También la radio diocesana da mensajes de prevención, "instrucciones a la gente en sus diferentes lenguas para que tengan cuidado y tomen precauciones".
Cartel de prevención del ébola que difunden la Cáritas de Mahagi-Nioka en 2026
Todo el mundo debe saber que hay que cocinar bien los alimentos por encima de 60 grados, lavarse las manos regularmente, mantener las distancias entre personas, no acercarse a los cadáveres, etc...
Grupos rebeldes crueles y salvajes: campamentos, foco de epidemias
La situación se agrava porque hay grupos armados en la zona. “Hace cinco años que estamos en estado de sitio, porque hay cuatro grupos rebeldes que son auténticos salvajes, que se dedican a eliminar a esta población y a hacerla sufrir”, afirma.
“Estos no matan con fusiles, estos matan con machetes, y cuando atacan van con mujeres y con los hijos. Mientras ellos matan, las mujeres prenden fuego a las chozas de la gente para que huyan, y así cogen ellos las cabras, las vacas, todo lo que tenga valor”.
“Los cuatro grupos rebeldes campan y hacen lo que quieren, y han obligado a las poblaciones a desplazarse creando campos de desplazados con muy mala higiene, lo que se convierte en foco de epidemias”.
A ello se suma la ocupación militar de parte del territorio por el ejército gubernamental de Uganda, a 12 kilómetros de donde está el misionero, desde hace un año. Y también están los campos de refugiados que huyen de la guerra de Sudán del Sur. Todo se agrega generando miseria, aglomeraciones y contagio.
En la parroquia, se saben atendidos como personas
“Es curioso que cuando una persona va a las oficinas del Estado va a la defensiva, sabiendo que van a intentar aprovecharse de él. Pero cuando vienen a la parroquia saben que son atendidos como personas, que se les va a ayudar, que no se les va a explotar", asegura el misionero. “La gente sabe que en Jesucristo está la respuesta, y por eso las iglesias se llenan de personas todas las mañanas, porque saben que ahí es el único lugar donde ellos encuentran seguridad”, afirma Ostos.
Con 77 años (53 de ellos en el Congo), el misionero mira esta crisis tremenda con cierta filosofía. "Hemos pasado por mucho estos 53 años de guerra y otras epidemias, no voy a decir adiós porque ahora haya una cosa más que sea negativa", subraya de forma contundente. “Si pensara en mi confort, sí me volvería a España”.
¿Qué llevó a un joven andaluz al lejano Congo? A los 15 años de edad, por una lesión, tuvo que permanecer en cama un mes. Allí escuchó en la radio la noticia del martirio de 6 Padres Blancos en República Democrática del Congo. Sintió en su interior que él asumiría su relevo. Años después, tras varias vicisitudes, decidió ser misionero Padre Blanco, y sus superiores, sin saberlo, le mandaron a reabrir precisamente esa misión de los mártires, que estaba cerrada desde que los mataron. Fue, literalmente, quien los reemplazó.
A los cristianos españoles les dice: "Hay que rezar, pedir la ayuda del Señor. Lo podéis hacer desde España, rezar para que este brote pase lo más pronto posible, que el Señor acoja a los que se han ido a causa de este virus y ayude a los médicos sobre todo".
- Para ayudar a los Misioneros de África-Padres Blancos.