Los católicos caldeos tienen un nuevo Patriarca: Pablo III Nona, que conoció la guerra en Mosul
Hay unos 600.000 católicos caldeos, la mitad viven en la diáspora, lejos de Irak; una Iglesia marcada por persecuciones.

Amel Shamon Nona, que fue arzobispo caldeo en Mosul, y luego en la diáspora en Australia, es el nuevo Patriarca caldeo, Pablo III
Los católicos caldeos, de origen iraquí, son unos 600.000, aunque solo la mitad siguen viviendo en la atribulada Irak. Se organizan en unas 20 diócesis repartidas por todo el mundo y 160 parroquias que siguen el rito caldeo (liturgia siríaca-oriental). Son muy similares en liturgia y costumbres a su iglesia homóloga no unida a Roma, la Iglesia Asiria del Este, que son aproximadamente medio millón, también con muchos fieles en la diáspora, pastoreados desde 2021 por el Patriarca asirio Awa III.
El Sínodo de obispos caldeos, reunidos en Papa, ha elegido ahora a su nuevo Patriarca caldeo, que es el arzobispo Amel Shamon Nona, de 58 años. Toma el nombre de Pablo III.
Su predecesor, el cardenal Luis Rafael Sako, renunció hace unos meses, con 77 años, tras 13 años al frente de la Iglesia Católica caldea, por edad, pero también en un contexto de alborotos por escándalos financieros. El nuevo Patriarca tendrá que enfrentar problemas de tensiones internas y la relación con las autoridades iraquíes, que actualmente es difícil.
Hasta ahora, Nona era el obispo encargado de los católicos caldeos de Australia y Nueva Zelanda. Nació en Irak, en Alqosh, ciudad de población cristiana de la llanura de Nínive, en 1967. En 1985 entró en el Seminario Patriarcal Caldeo y se ordenó sacerdote en 1991 en Bagdad, aún durante la Guerra del Golfo.
De 1993 a 1997 fue vicario parroquial en Alqosh, y luego párroco hasta el año 2000. En Roma se tituló en Teología en la Pontificia Universidad Lateranense.
En 2009 fue elegido arzobispo caldeo de Mosul, la segunda mayor ciudad de Irak. A su predecesor, Faraj Pablo Raho, lo habían secuestrado y asesinado el año antes.
Huyendo del Mosul conquistado por yihadistas
Llevaba 5 años como arzobispo cuando los yihadistas de ISIS-Estado Islámico hicieron algo que nadie previo: conquistaron Mosul en junio de 2014 y la convirtieron en capital de su califato yihadista. El arzobispo aguantó unas semanas. Cuando se vio que el Ejército iraquí no lograba contener a ISIS y que se extendían ocupando las poblaciones de la llanura de Nínive (con muchas comunidades cristianas), Nona se trasladó, como muchos de sus feligreses, a Ankawa, un barrio de Erbil (la capital del Kurdistán iraquí) que se fue llenando de refugiados cristianos. Los cristianos incluso abrieron una universidad católica en Erbil.
En enero de 2015, el Papa Francisco lo nombró obispo de la eparquía caldea de Australia (Santo Tomás Apóstol de Sídney de los Caldeos). Hasta 2017 los yihadistas no fueron expulsados de Mosul.
El Papa León XIV pide al Patriarca caldeo Pablo III que sea "ante todo un padre en la fe y un signo de comunión con todos y entre todos", destaca la agencia misionera AsiaNews. Le anima a vivir "en la mansedumbre y en la búsqueda paciente de la unidad", que es el "camino más sabio". Ante los obispos caldeos reunidos en Roma, el Papa recordó que la Iglesia caldea está "marcada también por pruebas muy duras: guerras, persecuciones, tribulaciones que han afectado a sus comunidades y han dispersado a muchos fieles en el mundo".
"Si vuestra Iglesia lleva impresas las cicatrices de la historia, es precisamente el Señor resucitado quien nos muestra cómo las heridas más dolorosas pueden convertirse en Él en signos de esperanza y de nueva vida", les dijo.
A los obispos caldeos, el Papa León les ha pedido ser "atentos y transparentes en la administración de los bienes, sobrios, mesurados y responsables en el uso de los medios de comunicación, prudentes en las declaraciones públicas".