Cristianos del sur del Líbano: «Esta guerra no es nuestra, nos echan de nuestros pueblos»
Alcaldes y familias cristianas alertan de que la guerra en la frontera con Israel amenaza su presencia histórica en la región.

Los alcaldes han decidido coordinarse para defender la continuidad de las comunidades cristianas.
Alcaldes y representantes de aldeas cristianas del sur del Líbano han lanzado un dramático llamamiento ante lo que describen como una amenaza real a la presencia cristiana en la región, en medio de la escalada militar en la frontera con Israel.
Los responsables locales se reunieron en las afueras de Beirut en una rueda de prensa organizada por la ONG Nawraj para denunciar que la población cristiana está siendo forzada a abandonar sus hogares por los bombardeos y las órdenes de evacuación.
Somos inocentes
El portavoz de los alcaldes fue Chadi Sayah, alcalde de Alma el Chaab, quien explicó que tuvo que evacuar su pueblo después de días de ataques continuos. "Somos personas inocentes que queremos vivir en paz en nuestra tierra", afirmó con voz grave.
Según relató, en 2024 el 60% de las viviendas del pueblo quedaron destruidas por los combates. Tras un alto el fuego, muchos vecinos regresaron a comienzos de 2025 para reconstruir sus casas con sus propios recursos. Sin embargo, la situación volvió a deteriorarse.
Cuando recibieron la orden de evacuación, muchos se resistieron a marcharse. "Esta guerra no es nuestra", dijo Sayah. Durante varios días, algunos vecinos decidieron refugiarse en la iglesia del pueblo, donde creían estar más seguros.
Pero finalmente recibieron una llamada de las autoridades advirtiendo del peligro inminente. Israel había señalado que la zona debía ser evacuada y la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) confirmó la gravedad de la situación.
Al final, los 83 habitantes que aún permanecían en la aldea abandonaron el lugar. Sayah fue el último en irse. "No busco un nuevo hogar. Quiero volver a mi pueblo, cultivar mi tierra y vivir allí", afirmó.
Desde la ONG Nawraj, su presidente, el doctor Fouad Abou Nader, explicó que los alcaldes han decidido coordinarse para defender la continuidad de las comunidades cristianas en el sur del país.
Según señaló, existen dos grandes preocupaciones: la seguridad y el futuro político de la región. Si el Ejército libanés no permanece en la zona —o si Israel crea una franja de seguridad— la presencia cristiana podría quedar aún más debilitada.
Mientras tanto, miles de familias han tenido que desplazarse. Samar, madre de cinco hijos procedente de Debl, relató que en un bombardeo perdió a sus padres y a su hermano. "No elegí irme", dijo entre lágrimas. "Es el peligro lo que nos obliga".