Religión en Libertad

Santiago Martín: los alemanes rebeldes, la sinodalidad y la fractura

Al KatolikenTag [Día Católico] en Alemania, lleno de obispos y líderes alemanes, ha acudido el cardenal Mario Grech, del Dicasterio para el sínodo en Roma, que "se ha deshecho en elogios hacia el camino sinodal alemán", señala Santiago Martín. "O sea, no importa que hayan aprobado cosas que el propio Papa ha dicho que no se pueden aceptar, como la bendición a las parejas irregulares".

Grech también ha dicho que al "caminar juntos" "a los más rápidos no se les debe frenar".

También acudió el cardenal Ladislav Német, arzobispo de Belgrado (Serbia), que fue misionero unos años en Filipinas, pero fue más tiempo un académico en Austria. Ha dicho: "La Iglesia alemana trabaja con mucha rapidez, avanza sin demora. A veces no escucha otras voces e incluso disfruta provocando a la curia". Y, con todo, Német no lo critica, le parece necesario.

Santiago Martín saca un conclusión: la Iglesia alemana es, para ellos, el modelo que tarde o temprano debe seguir la Iglesia católica mundial.

"Se le están dando argumentos a aquellos como los lefebvrianos que prefieren ser cismáticos porque consideran que los que son cismáticos son los católicos", advierte Martín, que después enumera algunas barbaridades que se están dando en la Iglesia alemana.

Después protesta por la hoja de ruta para la sinodalidad a nivel mundial que, básicamente, son más reuniones. "Hay muchos que viven felices en medio de la burocracia", lamenta.

Mucho más positivo le parece el encuentro del Papa con los nuevos movimientos eclesiales, con un discurso que considera "impecable". "Tiene razón cuando dice que los carismas no pueden encerrarse en sí mismos y que de ningún modo pueden considerarse cada uno de ellos superior a los demás", comenta, y cuando advierte de problemas en ciertos liderazgos.

Pero, ¿qué pasa cuando un obispo local rechaza a un movimiento, incluso uno con aprobación pontificia, simplemente porque "los movimientos suelen ser conservadores y esos obispos son liberales e incluso radicalmente liberales"?

El sacerdote periodista sospecha que quizá el Papa está escuchando a los que le dicen "que los movimientos son siempre peligrosos, que hay que tener muchísimo cuidado con ellos?"

"A los que se esfuerzan por ser fieles a la tradición, a la palabra de Dios, al magisterio, por evangelizar, por ir a mar abierto, por crear nuevos caminos de evangelización, por ayudar a los pobres... se les mira con sospecha", lamenta Martín.

En cambio, a los rebeldes alemanes "se anima a que sigan y que de ningún modo se les frene. Quizá será porque los alemanes son ricos. ¿Qué hubiera ocurrido si por ejemplo -doy un ejemplo absurdo- los obispos africanos dijeran que van a implementar un bendicional para los polígamos, a un señor con cinco, seis, ocho mujeres, que le llamarían 'poliamor'? ¿Qué hubiera ocurrido? ¿Cuánto hubieran tardado esos obispos en ser destituidos? ¿Será que en Alemania no pasa nada y se les elogia porque son ricos?"

Finaliza pidiendo orar por el Papa: "Su tarea no es nada fácil".

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