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Pérez-Foncea: su saga de Iván de Aldénuri tiene «trasfondo épico de la lucha entre el bien y el mal»

El escritor reedita "El Bosque de los Thaurroks", primer volumen de la colección sobre este célebre personaje.

Juan Pérez-Foncea, durante una reciente charla sobre los temas que aborda en sus libros.Fundación Mainel (captura)

Publicado por
Enrique Rodríguez

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La editorial Almuzara acaba de hacerse con los derechos de la exitosa saga de Iván de Aldénuri, el primero de cuyos episodios, El Bosque de los Thaurroks, está ya a la venta en las librerías españolas bajo el sello de Toro Mítico, de la citada editorial.

Con un indiscutible sabor tolkieniano, la saga tiene particularidades que la hacen muy apropiada para el público juvenil (aunque de perfecta lectura para los adultos), con un interesante trasfondo de valores cristianos.

Entrevistamos a su autor, Juan Pérez-Foncea, conocido también por el gran número de novelas históricas que lleva publicadas en los últimos años.

-¿Cómo surgió la historia de Iván de Aldénuri? ¿Fue una inspiración?

-Medio en broma, medio en serio, suelo decir que fue un pequeño milagro. O no tan pequeño. Porque con Iván de Aldénuri, sin saberlo, acabó mi carrera de abogado y comenzó mi carrera como escritor.

Iván de Aldénuri es el gran y célebre protagonista de las novelas de fantasía de Juan Pérez-Foncea.Toro Mítico / Almuzara

»El suceso tiene incluso fecha y hora: fue el 3 de abril de 2002, hacia las cuatro de la tarde. Era un día en el que estaba especialmente cansado por un tema profesional muy complicado, que me tenía bloqueado y que no terminaba de resolverse (como digo, en aquel entonces llevaba más de una década trabajando como abogado), y que se estaba prolongando durante varias semanas.

»Aquel famoso día me puse a escribir durante unos veinte minutos o media hora. Lo hice como modo de distraerme y de relajarme un poco ante tanta tensión.

»Unos quince días más tarde, el tema en cuestión ya se había solucionado y yo había vuelto a la vida normal. Ya no me acordaba de aquello que había escrito, pero en la pantalla del ordenador seguía habiendo un archivo en el que ponía “historia”.

»Como los abogados somos gente seria -pensé- y no escribimos historias en el despacho, me dispuse a borrarlo. Pero conforme llevaba el cursor a la papelera, algo dentro de mí dijo: “¿No vas a leerlo antes de tirarlo?”.

»El caso es que lo abrí, lo leí y me gustó bastante. Me recordaba a Tolkien y El Señor de los Anillos, por lo que decidí seguir escribiendo, como mera distracción, en los ratos libres.

»Y me salió una historia de aventuras, bastante original, con un trasfondo épico de la lucha entre el bien y el mal.

-Ahora mismo ¿en qué proyectos está trabajando?

-Ahora mismo estoy terminando una novela histórica en la que los personajes principales son Leovigildo, rey visigodo del siglo VI, y sus hijos Hermenegildo y Recaredo.

»Los tres son los grandes protagonistas del nacimiento del primer reino de España, nada menos que en mayo del año 589, cuando tuvo lugar el III Concilio de Toledo.

»Es interesante señalar que desde una fecha tan temprana existió España como reino independiente y con la misma religión y aproximadamente el mismo territorio (entonces comprendía también Portugal y el sur de Francia hasta el río Ródano) que en la actualidad. Y que durante toda la Reconquista, el ideal que movió a luchar a los distintos reyes fue precisamente “la recuperación de la España perdida” ante la invasión musulmana. Una España perdida que no era otra que la fundada por Recaredo.

-Volviendo a Iván de Aldénuri, sus lectores ¿qué es lo que más aprecian de la saga?

-Pues la verdad es que recibo muchas cartas y correos electrónicos, y hay preferencias para todos los gustos. Recuerdo que en México, en la Feria del Libro de Guadalajara, vino un chico de unos 25 años que me dijo: “Lo que más me ha gustado es lo que dice de la esperanza”.

»A otros les atrae sobre todo la humanidad del protagonista, que se asusta ante los desafíos que tiene por delante…

»En general, los lectores de más edad se fijan en los valores reflejados por el libro, mientras que los más jóvenes prefieren la acción y la aventura.

-Iván de Aldénuri y muchas otras obras de este estilo se inspiran en Tolkien. ¿Qué ha aportado "El Señor de los Anillos" a la literatura fantástica actual?

-Se podrían dar un buen número de respuestas. Pero principalmente, creo que en la cultura actual, tan materialista, tan artificial y con sobreabundancia de medios técnicos, las jóvenes generaciones tienen nostalgia de mundos más románticos, más sencillos.

»Por otro lado, los libros de Tolkien están llenos de valores cristianos, de valores perennes para la humanidad, valores imperecederos que “calan” en la gente. Y refleja muy bien la lucha entre el bien y el mal que todos llevamos dentro.

»En una célebre conversación entre Tolkien y su amigo C.S. Lewis, a propósito del sentido profundo de los mitos y su relación con la búsqueda de la verdad, Tolkien afirmaba que las historias fantásticas son verdaderas, y que lo son en la medida en que despiertan esa “chispa de verdad y de bien” que todos llevamos dentro, en el fondo de nuestro corazón, y que no es otra cosa que la necesidad que tenemos de retornar hacia Dios.

-La mitología es una búsqueda. ¿Qué cree usted que buscan hoy los jóvenes, cuando acuden a la literatura mitológica?

-Decía un autor que hoy, un niño que nace en España, lo primero que hace es bostezar. Algunos jóvenes viven muy alienados, todo se les presenta como previsto, medido, tasado, y a menudo no se les transmiten valores auténticos. Por eso creo que muchos acuden a este tipo de literatura en busca de referentes, de un sentido para sus vidas.

»Pero también es literatura de evasión, que ayuda a escapar del aburrimiento del día a día. Por desgracia, la tentación de caer en mundos esotéricos y oscuros es también habitual en algunos autores de este tipo de literatura.

-Un detalle muy poco habitual en los libros mitológicos, y por el que usted apuesta claramente en su obra, es que Iván de Aldénuri ¡tiene familia! Unos padres que le quieren, unos hermanos gemelos, una hermana y una hermanita pequeña, un tío misterioso... ¿Cómo se le ocurrió?

-Es verdad que en esta literatura el protagonista suele ser una persona sola, sin padres, sin arraigo, para poder afrontar el destino que le espera. Es un recurso literario muy común. En el caso de Iván de Aldénuri, lo hice de forma inconsciente, sin planificar.

»Pero qué duda cabe que la familia es uno de los grandes valores del ser humano, a pesar de los ataques que recibe en la actualidad.

»Conforme pasan los años, uno se da cuenta de cuán importante ha sido en su vida su familia, su infancia, sus hermanos...

-Pero en el contexto actual, en que muchos de sus lectores probablemente carecerán de referencias como los hermanos, incluso la estabilidad familiar, ¿no es un poco arriesgado por su parte proponer una familia, lo que hoy dirían muchos, “tradicional”?

-Me atrevería a decir que es todo lo contrario. La experiencia demuestra que muchas personas, que por la razón que sea, no han tenido una experiencia de familia “plena”, rica, extensa, con lazos fuertes, si llega a conocer algún caso, les sorprende y les fascina. Recuerdo el caso de una chica sueca que tenía un novio argentino y que, cuando conoció a la familia de él, su primer comentario, entre lágrimas, fue: “Yo no sabía que algo así podía existir”. La familia es algo maravilloso. Lo más maravilloso de este mundo.

-Por último, ¿no es arriesgado proponer hoy la existencia de una lucha entre el bien y el mal, en una sociedad que precisamente la niega?

-Hay un dicho muy antiguo que dice que la verdad “sólo tiene un camino”. El relativismo de hoy pretende negar algo que es evidente, y es la existencia del bien y del mal. Y la lucha entre uno y otro la tenemos todos dentro, lo queramos reconocer o no. La verdadera batalla épica de la vida no es salir a los campos y a las montañas con una espada a matar orcos, sino que tiene lugar en nuestro interior.

»Y eso es algo que siempre atraerá, por la sencilla razón de que es verdad. En una película, todos nos identificamos con el héroe que se sacrifica a sí mismo para que triunfe el bien.

»Todo buen libro debe conseguir que, disfrutando, nos decidamos al menos a intentar ser mejores.

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