Miércoles, 29 de mayo de 2024

Religión en Libertad

El dominico ha confesado a miembros del programa... y les impuso la ceniza en Cuaresma

Fray Marcos, tras 14 programas: «MasterChef ha sido una experiencia de primera evangelización»

Marcos
El fraile venezolano nació hace 44 años y acumula 14 programas en MasterChef. Es el primer religioso que participa en este concurso que lleva ya once temporadas en televisión.

ReL

A Marcos García se le conoce como "el fraile de MasterChef". Un sacerdote dominico, de origen venezolano y de 44 años, que no dudó en participar en este afamado concurso culinario de televisión para llevar al público la esperanza del mensaje del Evangelio. Incluso, ha llegado a confesar y a imponer la ceniza a los miembros del concurso.

El fraile, que acumula 14 programas, es el primer religioso que participa en este concurso que lleva ya once temporadas. Periodista de profesión, Marcos forma parte del equipo de promoción vocacional en la Provincia de Nuestra Señora del Rosario en España y trabaja en la parroquia de San Pedro Mártir de Madrid. El periódico La Razón le acaba de entrevistar

Hacerse ver en estos espacios

"Tengo varias familias colombianas y venezolanas amigas y suelo ir a cocinar a sus casas. Ya sabes que los latinos somos de compartir la vida en la cocina. Mientras preparas una arepa una te dice que ha dejado a su novio, el otro te cuenta que su hijo se va a graduar", comienza diciendo sobre el origen de su devoción por los fogones. 

"En una de esas reuniones, apareció una periodista y me sugirió que me presentara al concurso. Entre bromas, me acabaron inscribiendo. Y me llamaron. En los casting yo no dije que era fraile hasta que fui pasando fases y, entonces les planteé que era sacerdote y que estaba pendiente de una cirugía lumbar para ver si se desanimaban. Pero el remedio fue peor que la enfermedad y así acabe en MasterChef", añade el sacerdote.

Fray Marcos cree que está siendo una gran oportunidad. "Un programa como éste es una ventana importante para enviar un mensaje de esperanza. Y también de evangelizar. Antes muchos los chicos tocaban a las puertas de los conventos queriendo ser monjes. Hoy los jóvenes están en las pantallas, en las redes y somos nosotros los que tenemos que hacernos ver en esos espacios. Un fraile, una monja, un cura o un matrimonio católico tiene que estar allí donde está la vida", explica.

Fray Marcos'Un programa como éste es una ventana importante para enviar un mensaje de esperanza. Y también de evangelizar'.

Como trabajador en la promoción vocacional, el venezolano tiene algunas recetas para conseguir nuevos frailes. "Lo primero, es poner un toque de alegría, acompañado del testimonio desde tu realidad, desde lo que eres, desde tu debilidad. El Señor te llama con tu todo, no solo con tus talentos. A veces pensamos que la vocación es solo para perfectos. Cristo no quiere seguidores a los que no les corra la sangre por sus venas", asegura.

"El Señor nos quiere humanos y libres. Solo desde ahí puedes despertar en el joven el enamoramiento por Dios, porque has elegido desde la libertad tu opción de vida. Es similar a estar casado. Se puede atravesar la muchacha más linda o el tío más guapo, pero sabes que por encima de esa atracción está la pasión a tu pareja y el amor a tu familia", afirma.

El permiso de sus superiores

Sobre si encontró algún impedimento por parte de su orden para participar, el fraile comenta que las dudas se disiparon rápido. "En un primer momento se mostraron preocupados porque implicaba exponerme a mí y a la Iglesia. Sin embargo, un fraile que fue mi superior en Venezuela decantó la balanza al 'sí' cuando dijo: '¿Qué tenemos que ocultar? Somos hombres comunes y corrientes que hemos optado solamente por seguir al Señor y eso es lo que puedes y debes mostrar'. Desde ese momento, el prior y mi comunidad me han apoyado al cien por cien. Es cierto que durante los meses de grabación han tenido que suplirme y les he complicado un poco la vida", reconoce.

Fray Marcos tiene un truco que le ayuda a salir en televisión. "No se puede caer bien a todo el mundo. Con eso hay que contar, y mi experiencia como comunicador algo ayuda. Pero, sobre todo es importante saber lo que tú eres y quién eres frente al Señor. Podemos mentir al mundo, pero ante Dios estamos desnudos", explica.

El venezolano confiesa que está siendo una experiencia muy enriquecedora. "Al principio yo fui muy prudente, por temor a que pensaran que el cura venía de listo a adoctrinarlo. Sin embargo, me he llevado muchas sorpresas porque algunos eran alumnos de colegios religiosos y se acercaban a mí para preguntarme dudas de fe, para compartir sus inquietudes... Como no podía celebrar la eucaristía durante los días de grabación buscaba mis tiempos de silencio para orar y meditar y ellos se daban cuenta, me preguntaban, se interesaban… Ha sido una experiencia de primera evangelización", relata.

"Del equipo de cámaras, maquillaje y vestuario, también me han pedido que les confesara. Incluso impuse la ceniza a unos cuantos el Miércoles de Ceniza. En resumen, he recibido mucho. Puedo decir que Masterchef es una escuela de aprendizaje, no solo ante los fogones, sino porque salgo ganando por la experiencia de tantas vidas con las que me cruzo. Además, me han ayudado a romper con ese estereotipo de que en España nadie cree ya en Dios", añade.

El dominico se toma su paso por MasterChef como una misión. "Hay que tomárselo muy en serio, porque la sal no solamente sirve para dar sabor, sino también para sazonar, mantener, para curar, para sanar. El Papa Francisco no dice por casualidad eso de que no quiere cristianos con cara de vinagre. Tenemos que dar sabor a este mundo. Tiene que haber una renovación de la Iglesia, dejar a un lado la pereza y el desánimo y ser más atrevidos", relata.

Aquí puedes ver el testimonio de fray Marcos para el canal Mater Mundi.

Fray Marcos termina revelando su gran sueño: cocinarle al Papa Francisco. "Un buen asado porque sé que tiene buen saque. No se lo haría al estilo argentino porque seguro que no estoy a la altura, pero sí tengo el punto cogido al asado colombiano, con su maíz, su plátano maduro y su papa salada. Lo acompañaría además con algún plato venezolano, de mi tierra. Por ejemplo, una ensalada parrillera de zanahoria, repollo y yuca", concluye.

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