Religión en Libertad

Así ha cambiado la sociedad española desde la última venida de un Papa al viaje actual de León XIV

Desde 2011, España ha envejecido, tiene más muertes que nacimientos, se informa más en redes sociales, tiene menos clero, sigue sin ayudas a la maternidad...

Benedicto XVI visitó tres veces España como Papa, la última para la JMJ de Madrid celebrada en 2011.Vatican Media

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La última visita de un Papa a España corrió por cuenta de Benedicto XVI entre el 18 y el 21 de agosto de 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud (había hecho otras dos, en 2006 y 2010). Era presidente del Gobierno un socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque ya se habían convocado unas elecciones anticipadas que auguraban su derrota, como efectivamente sucedió. 

Zapatero ya había transformado la sociedad con sus leyes de aborto por plazos, divorcio exprés y redefinición del matrimonio (matrimonio gay). El PP mantuvo todos esos cambios de ingeniería social cuando gobernó de 2011 a 2018. 

En 2011, con las manifestaciones del 15-M, estaba naciendo Podemos (que en 2026 vuelve a ser una fuerza pequeña). Aún no existía VOX, Ciudadanos sólo actuaba en Cataluña, UPyD lograba cinco diputados en el Congreso.

Ahora, con la visita de León XIV entre el 6 y el 12 de junio de 2026, también ocupa el Palacio de la Moncloa un socialista, Pedro Sánchez, que tampoco está en la cúspide de su popularidad:

  • no goza de mayoría parlamentaria (no ha habido Presupuestos en toda la legislatura), 
  • se le relaciona con los casos por los que acaba de ser imputado Zapatero, 
  • y la derrota que le auguran las encuestas -y cuatro catástrofes electorales autonómicas seguidas (Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía)- es aún mayor que la de hace quince años.

Tres lustros entre una visita de un Papa a España y otra... ¿Qué ha pasado en la sociedad de acogida en ese periodo?

Un cambio tecnológico y comunicativo

Al empezar 2011 Whatsapp era una herramienta que usaban los españoles más "tecnológicos" (por ejemplo, activistas organizadores de actos del 11-M... o de la JMJ) pero al acabar el año ya empezaba a generalizarse en España. 

Instagram ya generaba algunos "influencers" (no profesionales) desde 2010. Pero todo el mundo digital y su consumo se aceleró cuando nació TikTok en 2016, los reels (vídeos breves, a veces tontos, muy viralizables) de Instagram en 2020 y los reels de Facebook en 2021. Desde 2020 los influencers logran "profesionalizarse". 

Los blogs sesudos y argumentados fueron desapareciendo, sustituidos por más vídeos y más rápidos, a veces con escenas llamativas o simpáticas del Papa Francisco. Pero al mismo tiempo, los reels daban visibilidad a cuentas que luego podían llevar a largos vídeos de YouTube. 

En las elecciones del 2011, sólo un 17% de españoles decía informarse en por las redes sociales. En junio de 2025, según el CIS, eran ya un 51%. Pero, con todo, en 2025 aún el 70% de los españoles declara al CIS que se informa también a través de la televisión.

La visita de León XIV va a atender a los comunicadores digitales, pero ante todo va a ser visual y televisiva como lo fue la de Benedicto XVI.

León XIV en el Jubileo de los Influencers en Roma en julio de 2025vatican Media

Una década con más muertes que nacimientos

Cuando vino Benedicto XVI, en España aún había más nacimientos que muertes. Eso cambió en 2015, y España ya lleva 11 años con más muertes que nacimientos de bebés.

La edad media de las mujeres españolas en 2011 era de 43,4 años. Mala edad para procrear. Hoy es peor: 46,7 años.

Hay más habitantes en España, pero han nacido en el extranjero. En 2011 había 46,8 millones de habitantes, de los que 40 millones (86%) habían nacido en el país. Hoy hay más de 49 millones de habitantes: sólo unos 39,6 (81%) han nacido en el país.

Es una España de españoles más envejecidos, y con más inmigrantes (e hijos de inmigrantes). Los informes anuales de RedMadre nos recuerdan que excepto en la Comunidad de Madrid, Galicia y algunos ayuntamientos, hoy, como en 2011, apenas hay ayudas a la natalidad o a las embarazadas.

El resurgir de la fe

Antes de comparar 2011 con 2026 hay una apreciación que tener en cuenta y que nadie niega: el incremento de la fe y la religiosidad en los últimos años, en particular entre jóvenes y maduros jóvenes. Es cierto que ese segmento social juvenil, más interesado en la religión -en términos relativos- que su equivalente de años anteriores, es menor en términos absolutos a consecuencia de la descristianización, pero... ¡es el que va a recibir a León XIV!

Pensemos en tres hechos ineludibles y reconocidos incluso por quienes más aversión sienten hacia la pervivencia social de la fe:

  • Rosalía, cantante de éxito nacional y mundial, arrasa en redes hablando de su deseo de Dios, expresando su aprecio hacia santos y autores cristianos a quienes lee, consagrando aspectos de sus canciones a realidades sobrenaturales...
  • La película Los Domingos, explícitamente consagrada a la religión y en una forma que se considera en general favorable a ella (aunque no sea la intención de su directora), ha logrado triunfos profesionales y un éxito en taquilla (700.000 espectadores en cine para marzo de 2026) nada habitual para un film español.
  • Los conciertos de Hakuna se han situado entre los de mayor éxito de asistentes. Es un grupo de inexcusable moda y ahora mismos sus canciones se están convirtiendo en referencia juvenil incluso en ámbitos ajenos al mundo católico.

Aparte de estos tres ejemplos que han recogido incluso medios de comunicación anticatólicos -algunos con sorpresa y pesar indisimulados-, los sacerdotes que se dedican a pastoral juvenil ha constatado el interés por la religión de jóvenes que apenas la conocían. Muchos ni siquiera están bautizados, pero son invitados a ellos por sus compañeros de clase o de trabajo y ahora aceptan. Unos perseveran y otros no, pero ninguno se queda con un mal recuerdo.

El cambio social de los últimos años

Era necesario recoger estos signos contemporáneos, muy recientes, de todo cuanto concierne a la Iglesia. ¿Por qué? Porque matizan un hecho incuestionable: la intensidad del proceso descristianizador vivido en España entre Benedicto XVI y León XIV. 

Tomemos tres datos sociológicos contrastados e innegables, aunque no coincidan exactamente con el periodo 2011-2026.

  • Menos españoles se declaran cristianos 

Una de las fuentes más acreditadas por los datos a los que acude y cómo los sintetiza es Pew Research Center, que ofrece la siguiente variación en diez años:

Los cristianos en España (abrumadoramente católicos) eran un 78,6% en 2010 y bajaron a un 69,5% en 2020. Este desplome del 12% (más de un 1% anual) se refiere más a bautismos que a convicciones personales, y en éstas es aún peor. En efecto, hay que tener en cuenta un hecho innegable: el bautismo, convertido en mero rito social de iniciación, se ha convertido para muchos en su único vínculo con la Iglesia en toda su vida, pues para muchos padres la relación con la parroquia comienza en la preparación de dicho sacramento y concluye con su administración.

  • Disminuye el número de sacerdotes y catequistas

El hecho recién recogido se corresponde con las pérdidas cuantitativas establecidas por la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia Católica en España publicada en 2023 por la propia Conferencia Episcopal, que señala los siguientes datos entre 2013 y 2023:

  • de 19.000 a 15.000 sacerdotes (-21%);
  • de 106.000 a 81.000 catequistas (-24%);
  • de 254.000 a 152.000 bautizos (-40%);
  • de 163.000 a 33.500 matrimonios (-79%).

El desplome abisal en matrimonios es el indicativo más claro de la descristianización. Hace no muchos años, incluso novios sin fe acudían al sacramento para justificar y embellecer una ceremonia en un templo significativo de su ciudad, donde era difícil encontrar 'plaza'. 

Ahora es relativamente fácil porque incluso esa exigencia 'estética' ha desaparecido. Como es notorio, también el matrimonio civil ha caído en las generaciones jóvenes, que optan por convivencias no reguladas.

  • Pero muchos más jóvenes muestran interés por lo espiritual

Con todo, esta innegable caída solo admite una matización, según un informe del sociólogo Rafael Ruiz Andrés en su aportación al Informe España 2025 de la Universidad Pontificia de Comillas, que investiga la realidad social española y sus tendencias y procesos más relevantes.

Ruiz Andrés destaca un dato del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) que recoge que en 2008 un 21,9% de las personas entre 18 y 24 años se consideraban “espirituales, pero no religiosas”, y en 2017 habían ascendido hasta el 28,8%, a lo que añadía dos elementos: "El aumento del porcentaje de católicos entre los más jóvenes durante los últimos años" y "el incremento sostenido de personas de otras confesiones religiosas en todo el periodo estudiado".

Esto es, resulta sociológicamente contrastado el ascenso de la perspectiva religiosa en las generaciones jóvenes, aunque aún sea minoritaria. La actividad más viva con orientación sobrenatural ya no es ahora propia de quienes se aproximan al final de su vida (aunque sea mayor en éstos), sino de quienes la arrancan.

* * *

Ésa es la España que aguarda ahora a León XIV, que admite este resumen identificador: nuestra sociedad es estadísticamente mucho menos religiosa en 2026 que en 2011, pero cualitativamente más interesada en lo religioso en 2026 que en 2011.

Es la gran paradoja que se encontrará el Papa Prevost... y resultas muy posible que eleve ambos porcentajes.

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