«¿Vamos a bajar a los infiernos o no?» La pregunta de las religiosas en «Las locas del obelisco»
El director Pablo Moreno y el actor Javier Godino (padre Méndez) revelan los rasgos artísticos y espirituales de su película.
Mariana Allsopp (Paula Iglesias) y el padre Méndez (Javier Godino) preparan la fundación de las trinitarias de Madrid para sacar chicas de la prostitución
Una historia de fe, esperanza y superación en los cines españoles al acercarse Semana Santa: Las locas del obelisco, la historia de Mariana Allsop, la aristócrata que fundó las trinitarias de Madrid para rescatar a mujeres de la prostitución en el Madrid del siglo XIX.
El director Pablo Moreno y Stellarum Films aplicaron su experiencia contando historias de ese siglo en España, con sus instalaciones de "Rodriwood" (en Ciudad Rodrigo), con atrezzo, trajes, objetos. Pero había un reto: no parecerse demasiado a La Sirvienta (2023, Mejor Película Mirabile Dictu), que contaba la historia de Santa Vicenta María, otra santa que en Madrid trabajaba con chicas del servicio doméstico.
"Son complementarias", explica Pablo Moreno a ReL, refiriéndose tanto a las dos religiosas como a las películas. "Las religiosas de María Inmaculada hacían más prevención, y las trinitarias hacían más bien rescate. Vamos completando un puzle del gran rostro de la Iglesia: cuantas más películas hacemos, más grande nos parece, con toda su historia de denuncia y testimonio".
Una diferencia con películas previas es que toda la trama sucede en el siglo XIX, sin incursiones en nuestra época moderna. "En esta película queríamos hacer la trama de las dos hermanas, que se basa en miles de historias reales similares. Eran chicas que llegaban del campo. Para poder explicar su sufrimiento y dureza había que contar la historia de una decisión: ¿vamos a bajar a los infiernos, o no? Era su carisma. Roma no quería que las religiosas fueran a esos lugares. Hablamos de la vocación de Mariana Allsop, pero también del carisma de las trinitarias".
En lo visual, la película es muy pictórica, como una galería de cuadros de Caravaggio. Pablo Moreno dice que es intencionado. "Queríamos ese contraste: un tema truculento, pero presentado con gran belleza formal, visual. Dios está en la belleza, hasta en los sitios más oscuros. Hacer de cada fotograma un cuadro es una forma de mostrar la presencia de Dios", explica el cineasta.
Chicas del campo llegan a la ciudad y son engañadas... fotogramas muy pictóricos, como de pintura romántica o realista
Eso implica un lenguaje del color. "Nuestro figurinista, Nacho Pérez, y la sastra María Josefa García, hicieron un trabajo semiótico para hablar con el color. Saturamos los colores de la clase alta. Mariana, joven rica, va con colores estridentes, verdes, azules. Luego cambia hacia la sobriedad", revela el director.
Tormentas del alma: romanticismo y deseo de bien
La película se ambienta en pleno romanticismo y la climatología, con sus lluvias y tormentas, expresan cosas de las almas. "Ella decía en sus cartas: 'hay una tormenta en mi interior a punto de desatarse'. Nosotros mostramos esas tormentas visualmente. Los que han leído su biografía novelada, Pasión de Libertad, reconocen esa tormenta".
Los guionistas, como siempre, tienen que adaptar los datos históricos al ritmo de una película. "Mariana Allsop tiene que elegir: ¿casarse o dedicarse a ayudar a chicas? En la vida real fue un proceso largo. Pero en la película la concentramos. Sabemos que había un joven casadero que la rondaba. No sabemos su nombre, nosotros lo llamamos Rodrigo. Pero ella no quiso esa vida convencional", explica Moreno.
Pablo Moreno admite además que "queríamos ver a Assumpta Serna en un papel más oscuro". Es la madame que recoge chicas y las introduce en la prostitución. "Ella cree que hace un cierto bien, que apoya a las chicas... pagando un precio. Vemos que protege algo a la menor. En general, queremos evitar el maniqueísmo total, cada personaje tiene su fondo".
Cine y televisión
«Las locas del obelisco»: religiosas trinitarias y las chicas de Madame Assumpta Serna, en Rodriwood
Pablo J. Ginés
A Mariana la acompaña y alienta el padre Francisco Méndez. "Es, digamos, el Gandalf de la historia: sacude la vida de la protagonista y la lleva a la aventura. Hacemos la película cuando se cumplen 100 años de su muerte, pero el padre Méndez se parece a San José en que sabe ponerse a un lado. Es una historia de mujeres que salvan a mujeres. El padre Méndez tenía otra fundación, un apostolado con golfillos de la calle, el Porta Caeli", explica el director.
El padre Méndez (Javier Godino) alimenta a golfillos del Madrid del siglo XIX en Las Locas del Obelisco
De Hollywood al padre Méndez
Al padre Méndez lo interpreta Javier Godino, un actor español que ha trabajado en Hollywood, incluyendo Sound of Freedom. "Al principio pensamos en él para que hiciera del matón, pero él nos dijo que le atraía el papel del padre Francisco", explica Moreno.
Javier Godino habla con ReL y admite que en tiempos recientes ha crecido su interés por los papeles religiosos.
"El padre Méndez era un hombre muy hombre, en cierto sentido", explica el actor. "Me recordó a mi padre, que es un hombre muy creyente. Mi familia paterna tiene una fe bonita y austera. Pensé en cómo mi padre se dedica generosamente a su familia. Su fuerza constante es estar al servicio de los demás de forma dedicada. Me inspiré en él".
"Las trinitarias me miraban y decían 'veo al padre Francisco en ti'. Eso te hace sentir como un instrumento de algo grande", comenta.
Javier Godino leyó la biografía que publicó en 1993 Joaquín Martín Abad, canónigo en la Almudena y capellán del monasterio de la Encarnación, titulado, sencillamente, Francisco Méndez Casariego. También visitó la habitación del sacerdote que conservan las trinitarias en Porta Caeli.
"Yo ahora vivo en Madrid, en Ópera, cerca de los lugares del padre Méndez. En el Monasterio de la Encarnación fue su despertar espiritual, ya siendo cura. Ahí tuvo su visión social. Iba a las cárceles y se hizo famoso entre las señoras ricas como 'demasiado atrevido'. Yo creo que sabía manejarse bien en la clase alta, su padre era pintor de burgueses y aristócratas. Pero al padre Francisco le dolía ver a las prostitutas junto a los cuarteles militares. Sabía que necesitaría mujeres para hacer su obra. Primero intentó que su hermana la impulsara, pero ella entró en clausura. Y Mariana Allsopp ya tenía esa vocación incluso desde antes. Con Mariana hizo las Constituciones de la comunidad. Yo, como actor seguí el guion, que está muy trabajado".
No es la primera vez que interpreta un personaje religioso. En la película sobre Ignacio de Loyola de Paolo Dy, de 2017, encargada por los jesuitas de Filipinas, interpretó al primo "golfo" del joven San Ignacio. Pero luego, durante la pandemia, interpretó al mismo San Ignacio en Íñigo, "un peliculón de Imanol Rayo, donde soy el único actor; hay un plano de 15 minutos, yo soy Ignacio, paseando en la naturaleza, cojo por la herida de guerra, antes de ir a Manresa, en Loyola..."
"Ignacio tiene algo de ese padre Francisco, por su entrega. Pero era militar, era más de dar órdenes. El padre Francisco era más de servir", considera Javier Godino.
El actor ha disfrutado trabajando en Stellarum Films. "¡En Rodriwood tienen un barco y todo! Y hay buen rollo. He hecho muchas películas en un entorno infeliz, lleno de gente que manda y punto. Cada vez lo soporto menos. Aquí es más horizontal. Pablo Moreno, el director, cuida a todo el mundo, es cariñoso, y hay comunicación entre todos. Hace mucho por los actores. Creo que con esta película he sanado algo de mi relación con el arte, vuelve a ser más una pasión, como en mi adolescencia. Ahora estoy en un musical sobre Francisco de Goya, que va de gira por España".