Evangelio del domingo: entrando en la boca del lobo
Jesús no huye a Galilea asustado por el encarcelamiento de Juan. Al reves, viene a dar la vida. ¿Por qué escoge Cafarnaum como su centro de operaciones? ¿Es la primera vez que vio a Pedro y Juan o ya los conocía? Lee y encontrarás todo esto y mucho más.
Duccio di Buoninsegna (1308 – 1311)
En el evangelio de este 3º domingo del Tiempo ordinario (Mt 4:12-23) nos encontramos con dos escenas: las primeras palabras de la predicación de Jesús y la llamada de los primeros apóstoles. En este vídeo te dejo un análisis meticuloso del texto griego con todas sus implicaciones:
Jesús no huye de Galilea asustado por el arresto de S. Juan Bautista porque Galilea era precisamente el territorio del reino del Herodes Antipas, precisamente el rey que hará asesinar a Juan. En otras palabras: abraza el riesgo y la cruz. Deja Nazaret y se establece en Cafarnaum, que se convertirá en su centro de operaciones. Dejar Nazaret significa dejar el ambiente de protección. Supone introducir cambios radicales en la vida. También a nosotros se nos invita a salir de nuestra zona de confort. La predicación de Jesús consistirá en anunciar el Reino. Santo Tomás de Aquino definitrá este concepto, en su comentario al evangelio de S. Mateo, como "la vida eterna", a la cual se accede por la comunión con Cristo.
Respecto al llamamiento de los primeros discípulos, sorprende que no sea la primera vez que se encuentran con Jesús, sino la segunda. En su primer encuentro simplemente le conocieron, ahora dan un paso más: le siguen. Del mismo modo, en la vida no basta con haber tenido un encuentro con Cristo, sino que se nos pide dejar las redes y seguirle.