l universo no es fruto del azar, sino una obra dise帽ada por Dios con orden, belleza y armon铆a divina.
Cristo vive y camina junto a nosotros
馃敼San Agust铆n. Serm贸n 235, 2馃敼
馃敼San Agust铆n. Serm贸n 235, 2馃敼
驴Es que ya no lo esper谩is? Ved que Cristo vive 驴Ha muerto la esperanza en vosotros? Cristo vive ciertamente. Cristo, vivo, encuentra muertos los corazones de los disc铆pulos, a cuyos ojos se apareci贸 y no se apareci贸. Lo ve铆an y permanec铆a oculto para ellos.聽 馃敼San Agust铆n. Serm贸n 235, 2馃敼
Esta frase es un diagn贸stico crudo de la crisis de la esperanza que vivimos hoy en d铆a. Sin esperanza nos ahogamos porque no queremos coger la mano que nos ofrece el Se帽or. San Agust铆n nos muestra una paradoja: la realidad objetiva (Cristo vive) choca con la realidad subjetiva (corazones muertos). No es que Cristo est茅 ausente, es que el "ojo del coraz贸n" lo tenemos cerrado por la desesperaci贸n.
驴Por qu茅 cerramos los ojos? 驴Por qu茅 no abrimos la puerta a la que el Se帽or llama? La fe no es un sentimiento, sino una forma de entendimiento. San Agust铆n explora aqu铆 por qu茅 la evidencia f铆sica no basta para la conversi贸n.
La Resurrecci贸n es un hecho c贸smico, pero si el coraz贸n est谩 "muerto" por la tristeza o el pecado, ese hecho no tiene poder transformador. La esperanza es lo que mantiene el coraz贸n "vivo" para reconocer la presencia de Dios. San Agust铆n insiste en que los disc铆pulos de Ema煤s ten铆an los ojos f铆sicos sanos, pero el coraz贸n ciego. La espiritualidad cristiana nos ense帽a que Dios se "oculta" no por capricho, sino para que lo busquemos con algo m谩s que los sentidos. Para que busquemos con la fe que nace en nuestro ser.
Sin esperanza, el mundo se vuelve plano y vac铆o. La esperanza es lo que permite que el misterio "se aparezca" ante nosotros. Cuando dejamos de esperar, dejamos de ver. Cuando cerramos los o铆dos, dejamos de escuchar.
Desde la Evangelizaci贸n en las Redes, esta frase nos propone despertar del "zombi digital" en el que nos hemos convertido. San Agust铆n describe a la perfecci贸n el estado de 谩nimo de muchos usuarios. Vivimos rodeados de informaci贸n sobre la Verdad, pero somos incapaces de verla debido al "ruido" y al des谩nimo. Des谩nimo provocado por la inmensa cantidad de noticias negativas que nos lanzan todos los d铆as. Des谩nimo porque no vemos que la estructura eclesial lleve consigo a Cristo. Des谩nimo que proviene de estar anestesiados por el algoritmo que solo busca dopamina, no trascendencia.
El evangelizador digital debe provocar que otras personas se pregunten por Cristo y por lo que implica tenerlo en su vida. El evangelizador debe actuar como Cristo en el camino de Ema煤s. Alguien que se acerca al ritmo del otro y pregunta: 驴Por qu茅 est谩s triste? Se trata de conectar con la herida de quien est谩 al otro lado de la pantalla. El contenido digital debe ser un "desfibrilador". Necesitamos una comunicaci贸n que no sea solo est茅tica, sino que interpele la vida real, sacando al seguidor de su estado de "muerto viviente".
San Agust铆n nos recuerda que la mayor tragedia no es que Cristo muera, sino que nosotros vivamos como si 脡l estuviera muerto. El reto del evangelizador digital es ser ese reflejo de vida que obligue al "coraz贸n muerto" del espectador a latir de nuevo y, finalmente, a reconocer al Invitado que siempre estuvo ah铆.
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