Bautizo de los indios Pedro y Cristóbal en Guadalupe. J. M. Núñez.
5º.- En Guadalupe serán bautizados los primeros indios, Cristóbal y Pedro, traídos precisamente por Colón desde América en la que es la última visita del Almirante a la puebla y villa. Acto que por cierto, se llevó a cabo en una pila bautismal ubicada en el interior del santuario colocada como taza en la fuente de su Plaza Mayor en el siglo XIX. 6º.- La revelación de la propia Virgen que se aparece en tierras americanas, concretamente en Méjico, de que ella es la Virgen de Guadalupe, según describe el libro de las apariciones, el Nican Mopohua: “Le dijo su tío [Juan Bernardino, uno de los dos indios a los que se apareció] que era cierto, que en aquel preciso momento lo sanó, y la vio exactamente en la misma forma en que se le había aparecido a su sobrino, le dijo cómo a él también lo había enviado a México a ver al obispo; y que también, cuando fuera a verlo, que todo absolutamente le descubriera, le platicara lo que había visto y la manera maravillosa en que lo había sanado, y que bien así la llamaría, bien así se nombraría: la perfecta Virgen Santa María de Guadalupe, su Amada Imagen”. Parece que en algún momento de la historia, el tema de la elección de la patrona de la Hispanidad, que hoy parece resuelto a favor de la Virgen del Pilar, dio lugar a un debate mucho más intenso de lo que podamos imaginar. En el artículo que firma en la publicación digital Hoy.es, Arturo Alvarez Alvarez, de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, asegura que con motivo de las fiestas del centenario de Francisco Pizarro celebradas en Guadalupe el día 25 de junio de 1941 y presididas por Ramón Serrano Súñer, a la sazón ministro de Asuntos Exteriores y presidente también del Consejo de la Hispanidad, el entonces superior del monasterio extremeño, Fray Santiago Gorostiza, tras realizar una documentada exposición sobre la relación entre la Virgen de Guadalupe y la América hispana, le pidió que solicitara de Franco su declaración como Patrona de la Hispanidad. Siempre según el mencionado artículo, se habría encargado entonces a quien era presidente de la Comisión Permanente del Consejo Superior de Misiones, el franciscano Juan R. de Legísima, a quien Dios premió con una larga vida que alcanzó los cien años, el estudio del tema. Y según Arturo Alvarez “por boca del mismo padre Legísima -al que me unió una gran amistad [curiosamente también mi padre fue buen amigo del franciscano]-, sé que dicho trabajo fue encargado por él a dos religiosos, por igual competentes historiadores: el Pilar, al jesuita extremeño Constantino Bayle y el de Guadalupe, al franciscano aragonés Carlos G. Villacampa. El resultado de su investigación fue entregado al Consejo de la Hispanidad en diciembre de 1941, por el propio fray Legísima. Los resultados a favor del Pilar fueron publicados por el padre Bayle en la revista ´Razón y Fe´ (número de enero, 1941, páginas de la 5 a la 32) y las del padre Villacampa, en su libro Santa María de Guadalupe en Indias (Sevilla, 1942). Y sus conclusiones fueron que mientras el santuario de Guadalupe estuvo íntimamente ligado tanto al descubrimiento de América como a su colonización y evangelización, las razones tocantes al Pilar se sintetizaron en que su veneración en la América Española no comenzaba hasta la segunda mitad del siglo XVII, según el erudito estudio”. Como quiera que sea, un decreto del Gobierno español de fecha 10 de enero de 1958 firmado por Francisco Franco y Luis Carrero Blanco, establecerá la fecha de su festividad, el 12 de octubre, como fiesta nacional y Día de la Hispanidad, con lo que por más que parezca lo contrario al elegir la fecha en que se conmemora la Virgen del Pilar, tampoco toma partido en la contienda entre vírgenes, pues a la Virgen maña no se la menciona en el decreto. Más explícito se mostrará el Papa Pío XII, quien sólo tres meses después, el 28 de abril de 1958, y como si quisiera dotar de contenido el decreto del Gobierno español, en su Alocución a los peregrinos durante la beatificación de la monja española Teresa de Jesús Jornet e Ibars, sí se refiere a la Virgen del Pilar como “Reina de la Hispanidad”. Algo que por otro lado, no era la primera vez que hacía, pues ya el 28 de octubre de 1945 en su radiomensaje a los fieles argentinos en el I Centenario del apostolado de la oración, había aludido a ella como “gran madre de la Hispanidad”.
©L.A.
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