León XIV en La Sapienza: “No sois un algoritmo, sois un deseo”
El Papa pide frenar el rearme, humanizar la inteligencia artificial y ser artesanos de paz desde el estudio, la conciencia crítica y la responsabilidad ecológica.
El Papa León XIV pronuncia su discurso al mundo universitario en el Aula Magna de La Sapienza, durante su visita pastoral en el día de hoy.
Roma vivió hoy una escena que muchos esperaban desde hacía décadas. En la solemnidad de la Ascensión del Señor, el Papa León XIV realizó una visita pastoral a la Universidad La Sapienza, el mayor ateneo público de Europa y uno de los grandes pulmones intelectuales de su diócesis de Roma. No era solo una cita académica: era un gesto de reconciliación histórica entre fe y razón, después de la visita frustrada de Benedicto XVI en 2008, y una apuesta por el papel de los universitarios en un mundo atravesado por la guerra, la crisis ecológica y la revolución tecnológica.
Un nuevo capítulo entre Sapienza y el Papado
El Papa fue recibido en la capilla universitaria “Divina Sapienza” por el cardenal Baldo Reina, vicario de Roma, por la rectora de la universidad, Antonella Polimeni, y por el capellán, don Gabriele Vecchione. Tras un breve momento de oración, saludó a un grupo de estudiantes antes de dirigirse a la plaza central del campus, donde subió la gran escalinata del Rectorado entre aplausos y pancartas.
Luego mantuvo un encuentro privado con la rectora, firmó el Libro de Honor y descubrió una placa conmemorativa ante miembros del Senado Académico y del Consejo de Administración, así como representantes del personal y de los servicios universitarios. Antonella Polimeni definió la visita como “un mensaje de paz y esperanza en un momento histórico atravesado por tensiones y conflictos”, y recordó la vocación de Sapienza como “constructora de puentes de diálogo entre culturas y generaciones”.
En su saludo institucional, la rectora repasó la historia del ateneo, fundado como Studium Urbis por Bonifacio VIII en 1303 y ligado durante siglos al Papado en su desarrollo cultural, arquitectónico y científico, sin ocultar las sombras de las leyes raciales y la etapa fascista. La universidad, subrayó, se ha reafirmado como institución pública, laica e inclusiva, llamada a articular Constitución, libertad de investigación y diálogo interreligioso. En este contexto, la acogida a León XIV, dieciocho años después del veto a Benedicto XVI, abría un nuevo capítulo en la relación con la Iglesia de Roma.
“No sois un algoritmo, sois un deseo”
En el Aula Magna, ante profesores, investigadores, personal y estudiantes, León XIV tomó la palabra con la misma cercanía que ya ha mostrado en otros encuentros con el mundo universitario. Se dirigió primero a los jóvenes, reconociendo sin rodeos el malestar de muchos, sometidos al “chantaje de las expectativas” y a la presión de un sistema que los mide solo por sus resultados.
De ahí brotó la frase que se ha convertido en emblema de esta visita:
“No sois un algoritmo, sois un deseo”
El Papa contrapuso la lógica fría de los datos con la verdad cristiana sobre el corazón humano: no somos números ni piezas intercambiables, sino un deseo de belleza, verdad y amor que solo se entiende plenamente a la luz de Dios. Invitó a los jóvenes a vivir la universidad como tiempo de preguntas verdaderas, de amistad y de búsqueda apasionada de la verdad, en continuidad con su insistencia en que “la vida solo es vida si está en camino”.
Por eso articuló su intervención alrededor de dos preguntas que, dijo, interpelan tanto a los jóvenes como a los adultos: “¿Quién eres?” y “¿Qué mundo estamos dejando?”. La primera remite a la identidad como vocación, no como etiqueta; la segunda, a la responsabilidad histórica de una generación llamada a mejorar el mundo recibido, no solo a consumirlo.
Rearme, guerra y nueva tecnología
En el núcleo del discurso, León XIV abordó la situación internacional con palabras claras. Denunció el crecimiento del gasto militar —especialmente en Europa— y afirmó que no se puede llamar “defensa” a un rearme que empobrece la educación y la sanidad, alimenta tensiones y solo enriquece a élites ajenas al bien común.
“No llamemos defensa a un rearme que empobrece y aumenta la inseguridad”
Al mencionar Ucrania, Gaza, los territorios palestinos, Líbano o Irán, habló de una “evolución inhumana” de la guerra, en la que las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, corren el riesgo de desresponsabilizar a quienes deciden y de hacer aún más trágico el conflicto. Retomando preocupaciones que ya ha expresado en sus mensajes sobre paz y tecnología, pidió vigilar las aplicaciones de la IA en el ámbito militar y civil para que no se conviertan en pretexto para diluir la responsabilidad humana ni en instrumentos al servicio de la destrucción.
Para el Papa, la guerra no destruye solo vidas y ciudades, sino también la razón, cuando se impone una lógica binaria de amigo/enemigo que impide reconocer al otro como interlocutor. Frente a esto, reclamó para la universidad un papel clave: ser el lugar donde esa “contaminación de la razón” se combate con memoria, complejidad y pensamiento crítico, y donde la fe pueda ofrecer su luz sin imponerse, mostrando que Cristo no es extraño a la racionalidad, sino su plena realización.
Ecología integral y esperanza activa
El segundo gran eje del discurso fue la ecología integral, en continuidad con Laudato si’ y con sus llamamientos a redes universitarias de América e Iberia para cuidar la Casa Común. León XIV recordó que existe un consenso científico sólido sobre el calentamiento global y que, pese a algunos esfuerzos, “la situación no ha mejorado lo suficiente” en la última década.
Frente a la tentación del derrotismo, animó a los jóvenes a transformar la inquietud en compromiso:
“No cedáis a la resignación: transformad la inquietud en profecía”
Los invitó a ser “artesanos de la paz verdadera, paz desarmada y desarmante”, tejiendo juntos justicia ecológica, social y económica, y cuidando tanto la tierra como a los más pobres, que son los primeros en sufrir las consecuencias del cambio climático. Subrayó que la implosión del paradigma consumista abre espacio a algo nuevo que ya está germinando, y que las universidades pueden ser laboratorios de ese futuro distinto.
Enseñar como caridad y alianza educativa
En la parte final, el Papa se dirigió a los docentes y responsables académicos presentes. En línea con lo que ya había dicho a las universidades pontificias y a las instituciones católicas, definió la enseñanza como una forma de caridad: no basta transmitir contenidos, hay que acompañar personas.
Les advirtió del riesgo de tratar a los alumnos como expedientes o números y les propuso un examen de conciencia pedagógico:
“Pregúntense a menudo: ¿tengo confianza en ellos?”
Los exhortó a creer en la capacidad de los estudiantes para pensar, crecer y cambiar, a formar conciencias y no solo currículos, y a unir siempre conocimiento y ética. “¿De qué serviría formar excelentes profesionales si no cultivan el sentido de la justicia y del respeto por lo que no se puede ni se debe dominar?”, preguntó. El saber, insistió, no sirve solo para conseguir un empleo, sino para discernir quién es cada uno y cuál es su misión.
La jornada concluyó con el intercambio de dones entre el Papa y la rectora Antonella Polimeni: Sapienza ofreció un facsímil de un antiguo texto griego del Santo Sepulcro y un fragmento de roca de ese lugar, fruto de años de investigación arqueológica de la universidad, mientras que León XIV entregó un códice antiguo que subraya la larga historia de vínculos entre el ateneo romano y la Iglesia.
“Mi visita quiere ser signo de una nueva alianza educativa entre la Iglesia de Roma y vuestra universidad”, afirmó el Papa antes de salir de nuevo a la escalinata, donde saludó a los estudiantes que habían seguido el acto en pantallas gigantes y les pidió trabajar y estudiar para construir la paz desde la vida diaria. La paz, recordó, no es un eslogan, sino un estilo de vida que también se aprende en la universidad.
Para muchos, la visita ha confirmado la apuesta de León XIV por el mundo educativo y universitario: no desde la nostalgia de un pasado de hegemonía cultural, sino proponiendo una alianza entre fe y razón, ciencia y conciencia, conocimiento y responsabilidad. Por unas horas, la universidad pública más grande de Europa, nacida en el seno de la Iglesia, se convirtió en laboratorio vivo de esa propuesta, con jóvenes y profesores llamados a ser artesanos de paz en un mundo herido.
Claves del discurso de León XIV en La Sapienza
- “No sois un algoritmo, sois un deseo”: el Papa recuerda a los jóvenes que su identidad no se reduce a datos ni rendimiento, sino a un deseo de verdad, belleza y amor que remite a Dios.
- Rechazo del rearme: Denuncia el aumento del gasto militar, sobre todo en Europa, porque empobrece educación y sanidad y solo enriquece a élites ajenas al bien común.
- Alerta sobre la inteligencia artificial: Pide vigilar su uso civil y militar para que no desresponsabilice las decisiones humanas ni agrave la lógica de guerra.
- Ecología integral y esperanza: Invita a transformar la inquietud ecológica en compromiso concreto por la Casa Común y a ser “artesanos de paz desarmada y desarmante”.
- Enseñar es caridad: recuerda a los docentes que la universidad no forma solo profesionales, sino conciencias, y les pide preguntarse a menudo si confían de verdad en sus estudiantes.