El libro que cuenta la Polonia que forjó a Juan Pablo II
Carlos Abella Martín firma una ficción histórica sobre fe, libertad y resistencia.

Juan Pablo II, con casco de obra en una visita a trabajadores, imagen de la Iglesia polaca que, como en Nowa Huta, levantó templos y libertad en plena dictadura comunista.
En "De Cracovia al Vaticano", Carlos Abella Martín reconstruye, a través del periodista Fernando del Corral, el viaje a la Polonia de 1978, cuando la elección de un papa polaco sorprendió al mundo y el diario Ya lo envía a descubrir quién era realmente Karol Wojtyła.
Entre Varsovia y Cracovia, y mezclando personajes reales con otros de ficción, el autor muestra la fuerza de la Iglesia polaca, la resistencia al comunismo y la esperanza con la que un pueblo detrás del telón de acero acogió a quien se convertiría en Juan Pablo II, cimiento de un pontificado que cambió la historia.

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El libro, publicado por tulibreria.es, se presenta el 22 de abril a las 20 h en el Foro San Juan Pablo II. Será en el salón de actos de la basílica de la Concepción de Nuestra Señora (Goya, 26, Madrid). En el acto intervendrán José Francisco Serrano Oceja, Javier Rupérez y el propio autor.

Carlos Abella Martín saluda a san Juan Pablo II durante la visita del Papa a España en 1982, un encuentro que marcó su admiración por el Pontífice y que late en "De Cracovia al Vaticano".
ensayo?
-Este libro es fruto de la experiencia de mis visitas y estancias en Polonia en dos momentos bien distintos de su historia, primero en 1974, en pleno dominio del comunismo, y en 1989, cuando ya se estaba fraguando la transición a la democracia. Esa experiencia fue decisiva en mi formación humana y política y gracias a ella pude apreciar la enorme fuerza de la Iglesia y del mensaje cristiano como gran instrumento de la lucha del individuo y de la sociedad por la libertad.
Juan Pablo II es uno de los hombres clave de la historia del siglo XX. Es uno de los seres humanos que más he admirado por la fuerza de su mensaje, la autenticidad de su palabra y su energía para transmitir su fe en el ser humano y en cómo vencer las dificultades.
Como consecuencia de estas experiencias y de este sentimiento, decidí escribir esta obra que se inscribe en el género de la ficción basada en hechos y personajes reales y en otros que son fruto de la creación novelada. La gran mayoría son personajes reales, como el cineasta Andrzej Wajda, el político Tadeusz Mazowiecki, el sacerdote Popiełuszko —que fue asesinado años después—, el obispo Jankowski, el escritor Kapuściński, el sociólogo Piotr Nicliewicz, el músico Zimmerman, el periodista Jerzy Guz, y por el contrario otros son creados para dar vida a Laura, una joven violinista, a Jerzy, un joven comprometido con la lucha contra el comunismo, o los corresponsales de Le Figaro y Le Monde. Para ello, en mis dos novelas anteriores, creé un personaje, el periodista Fernando del Corral, al que situó como redactor del diario “Ya”, en “Las cartas del miedo” y en “Tánger era la clave”, en los que, en un caso, Del Corral investiga el asesinato en Madrid de un exiliado republicano en plena agonía de Franco, y en el otro la trama ultra que trató de impedir la transición democrática española, coincidiendo su propósito con el criminal de ETA. En “De Cracovia al Vaticano” Del Corral es enviado por el director del “Ya” a Polonia justo días después de la elección de Karol Wojtyla como papa para averiguar cuál fue su trayectoria como sacerdote hasta su etapa como obispo de Cracovia y cardenal y cuáles eran los rasgos más relevantes de su personalidad.
-En este libro hay episodios de la vida de Karol Wojtyla que son poco conocidos y que fueron decisivos en la confirmación de su personalidad y en la admiración que los polacos fueron sintiendo por él; y quizá el más relevante sea, además de su soterrada lucha durante las dominaciones nazi y comunista, su apoyo a la construcción de la iglesia en Nowa Huta, distrito de Cracovia que las autoridades comunistas habían edificado en los años cincuenta como una ciudad socialista modelo, sin iglesia, para alojar a los miles de trabajadores de la acería Lenin; y fue la resistencia de los residentes quienes exigieron un lugar donde celebrar su culto y con ese motivo se produjeron incidentes y disturbios en 1960 cuando los residentes colocaron una cruz que las autoridades polacas intentaron quitar. Karol Wojtyła era entonces arzobispo de Cracovia y apoyó con firmeza el deseo de los feligreses y fue decisivo para conseguir el permiso para construir la iglesia. El proceso duró casi diez años (1967-1977) y fue financiado con donaciones de voluntarios, y en ese periodo hay un día decisivo, el 18 de mayo de 1969, cuando Wojtyla colocó una piedra procedente de la Basílica de San Pedro en el Vaticano enviada por el papa Pablo VI. La iglesia fue finalmente consagrada el 15 de mayo de 1977 por el cardenal Karol Wojtyla y es hoy un símbolo de la resistencia del pueblo polaco, de la lucha de la libertad religiosa contra la tiranía comunista.
-De forma decisiva. Wojtyła fue un sacerdote curtido en la lucha contra el nazismo, contra el poder comunista instalado en Polonia en 1945, y llegó a arzobispo, a obispo, a cardenal y a Papa por su enorme fe, su gran convicción, su formación y por su dura experiencia contra quienes querían acabar con la histórica tradición cristiana de un pueblo.
-Los pilares espirituales de Karol Wojtyła fueron la confianza en el ser humano y en su ansia de libertad. El sacerdote que llega al Vaticano era un hombre duro, que había sufrido y que había superado ese dolor con una determinación y una fuerza interior forjada en la defensa de la fe cristiana.
-El legado de Juan Pablo II es la firmeza en sus convicciones, la fe en el ser humano, la fortaleza espiritual y la infinita creencia en la voluntad de libertad del hombre. La palabra de los obispos debe ser el vehículo diario de esos valores y debe ser transmitida con energía y convicción. Karol Wojtyla le dio a su palabra una gran convicción porque la utilizó de forma natural, procurando alejarse de los sermones. Fue también conocido como el “Papa viajero” porque, además de su estrecho contacto con los pueblos, realizó 104 viajes apostólicos por todo el mundo, se reunió con líderes de muy diversa orientación, y también en dos ocasiones, pronunció discursos ante la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas. Además, escribió 14 encíclicas, es decir, cartas dirigidas a todos los obispos y fieles católicos, sobre cuestiones de fe o de costumbres.
-Karol Wojtyła amaba España y sabía de su importancia como país depositario de los valores cristianos y de su larga trayectoria, y por ello visitó en cinco ocasiones, en los años 1982, 1984, 1989, 1993 y 2003, y en todas ellas quiso potenciar la fe de la juventud y suya fue la propuesta de celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en 1989, que, además de en España, alcanzó una gran repercusión en la concienciación de miles de jóvenes de todo el mundo. Otra iniciativa suya fue el Encuentro Mundial de las Familias. En su última visita en 2003 canonizó a cinco santos españoles.
En cuanto al diario “Ya”, el protagonista de esta obra, Fernando del Corral, es un periodista que trabaja en la redacción del diario “Ya”, que es heredero de la larga tradición demócrata cristiana y supo defender esos valores durante la larga dictadura y fue clave en la construcción y consolidación de la transición política a la democracia.
-Si, en el libro he incluido testimonios directos de su labor como sacerdote en distintos momentos de la dura historia de Polonia, durante la cruel ocupación nazi, la creación del terrible gueto de Varsovia y la dura y larga etapa de lucha de la Iglesia católica frente a la tiranía del poder comunista, obsesionado por tratar de evitar la progresiva fortaleza de la Iglesia, que fue decisiva en su enfrentamiento y en el germen de lo que en los años setenta y ochenta fue el movimiento “Solidaridad”. En esta obra relato algunas de las situaciones que viví en Polonia durante mis estancias en 1974 y 1989 y las que ha creado y experimentado Del Corral, como sus encuentros clandestinos con el líder sindical Lech Wałęsa y con destacadas personalidades de la Iglesia y la vida política polacas.
-Pues ojalá el ejemplo del mensaje y la personalidad de Juan Pablo II sirva de ejemplo a los jóvenes católicos y en general a la sociedad española para hacer frente a la premeditada adulteración de la historia, la desvirtuación del papel de la Iglesia, el interesado trato discriminatorio de las distintas creencias y potenciar la inmensa vitalidad y fortaleza de los valores cristianos. Hay muchas frases en la vida de Juan Pablo II cuya sola enunciación ya supone un impulso interior y su palabra era todo un estímulo. Muchas de las personas que le trataron me transmitieron que “la valentía del cardenal Wojtyła daba coraje a sus fieles” y entre estas frases se hicieron célebres, “La familia es el santuario de la vida”, “Abrid las puertas a Cristo” y especialmente “No tengáis miedo”. En este libro hay toda una descripción de la fortaleza que el admirable pueblo polaco ha tenido para superar las dificultades de su historia y un imprescindible recuerdo de lo tremendo que era vivir en un país de cultura europea situado más allá del telón de acero.