Religión en Libertad

Por la belleza hacia Dios

Educar la mirada para descubrir lo divino en lo cotidiano.

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FotoRuta interesante proyecto editorial de JdeJ Editores (cfr. foto ruta.com), ha puesto en el mercado en 2026 un libro que me ha ayudado mucho a educar mi mirada, me ha conmovido y me ha llevado a encontrar las huellas de la mirada de Dios en situaciones de lo más cotidianas y normales. Se trata de Escritas en luz. Espiritualidad en blanco y negro, de Bert Daelemans, jesuita, pianista, ingeniero-arquitecto y teólogo, director de la cátedra de Arte y Trascendencia en la Universidad Pontificia de Comillas. Esta obra consiste en una publicación (de alta calidad) de 30 fotografías a doble página y en blanco y negro, de profesionales de reconocido prestigio, que reflejan situaciones cotidianas; fotos comentadas por Daelemans una a una en texto breve, de cuatro a siete páginas. Como escribe el editor (pág. 15) esta obra “es una invitación a mirar de nuevo, mejor, más hondo”, pues cada fotografía comentada por el autor permite “sugerir sentido, rozar lo invisible, levantar el velo de los sentidos, hacernos presentir que, en lo mundano, se esconde algo que nos apela” (pág. 14).

Hay un gran amor al ser humano en la mirada de Daelemans y, creo, una manifiesta confianza en que la belleza -también la fotográfica- es camino hacia Dios. Al engolfarme en esta obra han resonado en mi alma las palabras de San Josemaría oídas en mi juventud y muchas veces meditadas: “Hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno descubrir”.

El autor califica su obra como “ensayo fotográfico” (pág. 21); es una invitación a tomarse un tiempo ante cada fotografía, siendo la pretensión del autor que sus palabras no sean más, ni menos, que “meras notas a pie de página”. Pero esas notas son de un gran valor pues invitan a mirar una vez y otra la fotografía que comentan para descubrir en ella todo aquello que Daelemans ve y el lector -al menos yo- no había visto hasta que nuestro autor me ha obligado a volver a mirar, a contemplar de nuevo, la fotografía. De la mano del autor he vuelto una vez y otra a cada fotografía para abrir mis ojos a lo que mi torpe mirada había pasado por alto en mi primera ojeada. Por eso puedo decir que este libro me ha educado la mirada; y confío en que al mirar la realidad sepa también mirar lo cotidiano que me rodea con la misma mirada contemplativa que Daelemans manifiesta en sus “notas a pie de página”. Este libro es una obra de arte y una ayuda para saber mirar no solo el arte que cada fotografía supone, sino también la realidad que reproduce; y, de paso, la realidad con la que me encuentro a diario, preñada de sentido espiritual.

Ya desde la primera de las 30 fotografías, Saltando al agua, de Peter Keetman, aprendemos con el autor a mirar viendo más que el hecho físico que el fotógrafo refleja primariamente, para fijarnos en luces y sombras y en detalles significativos que a la primera mirada superficial pueden pasar inadvertidos. Y también desde esta primera foto y el correspondiente comentario del autor, aparece esa apertura a lo sobrenatural a la que Daelemans nos invita con frecuencia y naturalidad una vez y otra. Así al desgranar la imagen de una mujer saltando al agua, nuestro autor desliza este comentario: “la vida es como esta agua: esconde, fascina, atrae. Saltar es dejar la orilla. El ser humano es aquel que se lanza a lo desconocido. No se queda inmóvil en la orilla de sus seguridades …” (pág. 26).

Las 30 instantáneas que el autor y los editores han seleccionado para componer esta obra “son otras tantas variaciones sobre la vida humana” (pág. 29). Algunas me han impresionado especialmente, como, por ejemplo, Madre e hija de Elliot Erwitt, Reflejo de San Marco de Herbert List, Madre migrante de D. Lange, Charla de la tarde de Fan Ho, Escalera a Santa María Aracoeli de List, Refugiados kosovares de García Rodero, Tory Island de M. Franck, Sevilla de Cartier-Bresson, etc, etc. Es imposible que yo intente aquí transmitir lo que solo mirando las fotografías con la guía de los comentarios de nuestro autor puede apreciarse. Solo puedo invitar a quien me lea a acercarse a esta colección de obras de arte y dejarse acunar por las observaciones de Daelemans para aprender a mirar y a descubrir la dimensión trascendente, espiritual, de lo más cotidiano. Las atinadas y oportunas referencias del autor a imágenes y personajes bíblicos -traídas a colación con oportuna naturalidad al anotar cada fotografía- ayudan a esta mirada abierta a la trascendencia.

Cada fotografía viene acompañada de una breve reseña biográfica de su autor y de las oportunas indicaciones sobre su fecha y la ocasión en que fue tomada. Estas referencias ayudan al lector, pues se trata de 30 fotografías de 25 fotógrafos y tomadas a lo largo de casi un siglo.

La lectura de este libro me ha permitido conocer el proyecto editorial FotoRuta de JdeJ Editores, de claro interés para aficionados/profesionales de la fotografía y amantes del arte.

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