Domingo, 27 de septiembre de 2020

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¿Por qué emborracharse es pecado?

por Convertidos Católicos

Por Jesús Urones

Hoy en día es muy frecuente encontrarnos con muchos jóvenes que esperan con ansias la llegada del fin de semana para irse de botellón, para emborracharse y ver la vida con “otros ojos”, con los ojos del alcohol. Ahora bien, como católicos que somos estamos llamados a la moderación y a practicar la virtud de la templanza frente a los vicios , por ello puede surgir la pregunta ¿Es pecado tomar alcohol? Intentaremos dar una respuesta a esta pregunta en este artículo.

El alcohol a la luz de las Escrituras

Un estudio de la Biblia sobre este tema arroja 2 ideas fundamentales que debemos tener en cuenta:

1)La Escritura no condena el tomar alcohol con moderación.

2)La Escritura condena como actitud pecaminosa la embriaguez o borrachera.

Pasaremos a citar algunos textos de la Escritura sobre el alcohol:

Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. 1Tim 5,23

Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.Juan 2,9-10

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Yavhe es vuestra fuerza. Nehemias 8,10

Estos versículos nos enseñan que el pueblo de Israel y los apóstoles en las fiestas, bodas y momentos de alegría tomaban alcohol pero con moderación y también que se puede tomar alcohol para ayudar a hacer bien la digestión como aconseja Pablo a Timoteo.

Sin embargo lo que no esta permitido es la embriaguez o borrachera, así tenemos el primer caso de embriaguez relatado en las Escrituras el de Noe, que dio un espectáculo horrendo al quedarse desnudo en su finca y tuvieron los hijos que ir a taparle.

20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Gen 9,20-23

Pues bien aquí se relata uno de los frutos de la borrachera: el escandalo público, ofender a los demás además de hacerse daño a uno mismo Gracias a dos de sus hijos Noé fue cubierto y evitó generar más escándalo de lo necesario, y es que el alcohol en exceso nos hace perder el control, esto fue lo que le paso a Noe.

También san Pablo condena la embriaguez y borracheras:

ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 1 Cor 6,10

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, Romanos 13,13

envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gal 5,21

Por lo tanto, lo que es pecado mortal, es caer en borracheras, según la doctrina paulina, los borrachos no entraran el reino de los cielos a menos que dejen de practicar estos vicios dañinos para la salud.

¿Qué enseñaron los santos padres?

Siguiendo la misma enseñanza de las Escrituras, los santos padres condenaron la borrachera, pero no el tomar licor con moderación, pondremos algunos ejemplos:

Clemente de Alejandria en su obra Pedagogo, Libro II cap 26:

26.1. Así, puede verse a algunos de ellos medio borrachos, tambaleándose, llevando coronas en el cuello, como las urnas funerarias, escupiéndose mutuamente vino, bajo pretexto de brindar a su salud. A otros, puede vérseles completamente ebrios, sucios, pálidos, con la mirada lívida, y añadiendo por la mañana una nueva embriaguez sobre la del día anterior.
26.2. Es bueno, amigos, bueno de verdad, que tras presenciar -pero, a poder ser, lo más lejos posible- estas imágenes ridículas y a la vez lamentables, adoptemos una actitud y una conducta mejor, por el temor de dar un día nosotros también un espectáculo parecido y ser ocasión de burla.
26.3. Se ha dicho, y no sin razón, que "como el fuego prueba el temple del acero, así el vino prueba el corazón de los soberbios en la embriaguez" (Si 31,31). Ésta es un uso excesivo de vino, mientras que la crápula es el estado al que se llega por los desórdenes de ese abuso; la borrachera (= crápula) es ese estado repugnante y desagradable que se deriva de la embriaguez, y que recibe tal nombre por el bamboleo de la cabeza.

San Agustín, epístola 29:

Devolví el códice del Éxodo y desenmascaré, cuanto el tiempo lo permitía, el pecado de la embriaguez. Abrí las cartas de San Pablo e hice constar entre qué pecados la menciona, leyendo aquel pasaje: si algún hermano es condenado como fornicario, idólatra, avaro, maldiciente, borracho o ladrón, con el tal ni probar bocado6. Les expuse gimiendo cuánto peligro hay en participar de la mesa de los que se embriagan en sus casas.

San Juan Crisóstomo en su Homilia 57, indica que el problema no es el vino sino el mal uso que se hace de este, aconseja tomar vino pero siempre con moderación:

Por ejemplo, escucho a muchos decir, cuando ocurren estos excesos, "¿Ojalá no hubiera vino?" ¡Oh locura! ¡Oh locura! Cuando otros hombres pecan, ¿hallas tú falta en los dones de Dios? ¿Y qué gran locura es esta? ¿Qué? ¿Produjo el vino, oh hombre, este mal? No el vino, sino la intemperancia de los que se deleitan en él. Entonces di: "¿No habría embriaguez ni lujo?" pero si dices: “¡Ojalá no hubiera vino!”, dirás, avanzando gradualmente, “Ojalá no hubiera acero a causa de los asesinos; ninguna noche, a causa de los ladrones; sin luz, por culpa de los informantes; ninguna mujer, a causa de los adulterios "; y, en una palabra, destruirás todo.

Pero no lo hagas; porque esto es de una mente satánica; no critiques el vino, sino la embriaguez; y cuando hayas encontrado sobrio a este mismo hombre, esboza todas sus faltas de honradez y dile: Se ha dado vino para que estemos alegres, no para que nos comportemos indecorosamente; para que podamos reírnos, no para que seamos el hazmerreír; para que estemos sanos, no para que estemos enfermos; para que podamos corregir la debilidad de nuestro cuerpo, no abatir el poder de nuestra alma.

¿Qué ha enseñado la Iglesia?

Nada mejor que acudir al Catecismo para aclarar la enseñanza oficial de la Iglesia:

2290 La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de excesos, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Quienes en estado de embriaguez, o por afición inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables.

Concretamente contra el pecado de la embriaguez el cristiano debe poner en practica la virtud de la templanza. ¿Qué es la templanza? la templanza es la virtud que regula la sensualidad concupiscible, liberándola de los excesos o defectos de una inclinación sensible desordenada. (Síntesis de Espiritualidad Católica-JM Iraburu). La propia escritura nos habla de la templaza en el libro de Sabiduría:

Si alguien se comporta con rectitud, las virtudes serán el fruto logrado de la misma; porque ella enseña templanza y prudencia, además de justicia y fortaleza; nada hay más útil en la vida humana. Sabiduría 8,7

Templanza, prudencia, justifica y fortaleza son las virtudes citadas en este pasaje del libro de Sabiduría y son lo más útil para la vida humana. En efecto, sin la practica de estas cuatro virtudes cardinales, nos es imposible regular todas las demás y por tanto vivir en santidad cristiana. Por ello todo aquel que se vea tentado a emborracharse ha de practicar la templanza, pidiéndole al Señor ayuda para practicarla bien.

También teólogos de renombre expertos en teología moral han hablado sobre la embriaguez, como vicio opuesto a la Sobriedad y a la virtud de la templanza tal es el caso del dominico Royo Marin, en su obra:  “Teología Moral para seglares” dice:

  1. 2. Vicio opuesto: embriaguez. A la sobriedad se opone directamente el vicio de la embriaguez, que es uno de los más vergonzosos y degradantes. Consiste en el exceso voluntario en la bebida embriagante por mero placer, hasta la privación del uso de la razón. Esto supuesto, he aquí los principios fundamentales en torno a este pecado de embriaguez:

1º. La embriaguez perfecta plenamente voluntaria y por mero placer es siempre pecado mortal.

He aquí las pruebas:

68 P.II. MORAL ESPECIAL

LA SAGRADA ESCRITURA: «No os engañéis; ni los fornicarios, ni los idólatras..., ni los beodos... poseerán el reino de Dios* (r Cor. 6,9-Ic). Hay otros muchos textos (cf. Gal. 5,21; Rom. 13,13 ; Lc. 21,34; Is. 5,11, etc.).

LA RAZÓN TEOLÓGICA. Repugna gravemente a la recta razón que el hombre, por puro placer y sin necesidad alguna, se prive voluntariamente del uso de la razón y de la facultad de recuperarla en seguida para usarla en un acto importante que puede surgir de improviso. Añádase a esto los graves peligros a que expone su misma vida, los males de todo orden que de ella se siguen y los bienes—a veces obligatorios—que se omiten durante ese lamentable estado.

Por todo lo cual, podemos concluir que tomar alcohol no es pecado, pero la embriaguez por mero placer si es pecado mortal. Practiquemos la virtud de la templanza para no caer en estos vicios.

 

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