Martes, 28 de junio de 2022

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En la Causa de canonización de José María Armengol y 117 compañeros mártires

Pere Sureda, un fejocista a los altares

por Victor in vínculis

Pedro Sureda Corominas nació el 16 de mayo de 1904, en Salt (Gerona). Cursó estudios primarios en el Colegio de San José de los HH. de las Escuelas Cristianas de Salt. Luego, fue autodidacta en delineación, topografía y cálculo. A sus trece años (1918) empezó a trabajar con su padre de tallista en el pequeño taller que tenían en su propia casa. En enero de 1922 pasó a trabajar de ayudante del arquitecto Rafael Masó, de Gerona, hasta 1928. Desde 1923 dio clases nocturnas de dibujo, en su casa, a jóvenes del pueblo.

En 1928, entró como delineante en la Diputación Provincial de Gerona que, a partir de 1931, por el cambio de régimen, pasó a denominarse comisaría delegada de la Generalidad de Cataluña en Gerona. En abril de 1935, compatible con su empleo en Obras y Vías, fue nombrado delineante interino del Ayuntamiento de Salt. Pedro era, pues, funcionario de la Generalidad de Cataluña.

El 18 de abril de 1932 se casó con Clara Canals en Santa Eugenia de Ter. Tuvieron dos hijas y un hijo, que nació después de morir su padre.

En Salt no existía la Acción Católica. En 1922, con la colaboración de la AC de Gerona, se fundó en Salt la Congregación Mariana de la parroquia. Pedro fue el presidente hasta su muerte.

Autodidacta en música y armonio, dirigió desde 1920 hasta julio de 1936 la pequeña coral de Hijas de María de Santa Eugenia de Ter. También introdujo en el canto coral a sus congregantes.

Cuando en Gerona empezó a propagarse la Obra de los Ejercicios Espirituales (1926), se convirtió en un gran propagandista de las Ligas de la Perseverancia, participando activamente en varias de las concentraciones y reuniones con el P. Valentí y el P. Llorens. Tuvo gran eco su discurso en una concentración en el Santuario de la Salud, vistiendo él de soldado.

1931: viendo el giro político del país, creyó necesario disponer de una pequeña revista de orientación religiosa para el pueblo y creó e impulsó la publicación quincenal El Amigo del Pueblo. A partir del sexto número, por dificultades económicas y de organización, pasó a ser editada por un grupo de Gerona (Federación Acción Social).

1932: entusiasmado por los principios de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña, creó en Salt el Grupo 109 “Sant Cugat”. Actuó siempre de secretario. “FLAMA”, el periódico de la FJC, recoge algunas crónicas sobre las actividades del grupo. Fue un verdadero revulsivo para el pueblo de Salt, que vivía un ambiente anticlerical (Esquerra Republicana de Catalunya tenía mayoría absoluta en el Ayuntamiento) y con un núcleo anarquista de los más importantes de la comarca. Entre el grupo fejocista, el vanguardista y los congregantes logró integrar a más de 100 jóvenes y adolescentes. Aspiraba a cambiar la fama de anticlerical de su pueblo.

[Reunión de los miembros de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FJCC), conocidos como fejocistas, con la asistencia del obispo Josep Cartañà. Preside una imagen del Sagrado Corazón de Jesús].

Su actuación al frente del FJC molestaba a los grupos radicales del pueblo: piedras contra los cristales del centro, rotura de carteles e insultos de viva voz en la calle. El domingo 7 de octubre de 1934 (la revolución de octubre) al salir de misa y pasar por delante del centro republicano, un grito y una mano le señalaron: “A estos debemos matarlos a todos”.

El primer local de Salt incendiado por los revolucionarios, el mismo 20 de julio de 1936, es el del Grupo de la FJC. El mismo día corre la voz de que el comité registrará la casa de los Sureda, con la excusa de buscar armas. La familia, temerosa de que prendan fuego a la casa con ellos presentes o que detengan a Pedro o a su padre, esconde cómo puede sus pertenencias y deja la vivienda. Pedro se refugia en Gerona, en casa de una tía y primas de su esposa; su padre va a casa de su otro hijo Serafín, también en Gerona; su hermano José Mª en casa de un compañero de trabajo de Gerona. Su esposa con las hijas y sus hermanas se acogen a casa de su familia, en Santa Eugenia de Ter. La casa sufre el registro, pero no la incendian. Pedro ya no volverá jamás, se quedará con su familia de Gerona.

El 23 de julio se reintegra a su puesto de trabajo en la comisaría delegada de la Generalidad, donde también se había instalado el Comité Ejecutivo Antifascista de Gerona. El día 27, mientras va de la casa a la calle Eiximenis en su oficina, un grupo de milicianos de Salt le amenaza de muerte en plena calle. Convencido, como gran parte de los ciudadanos, de que la revolución será cosa de pocos días, opta por quedarse a dormir en la propia oficina para evitar a los milicianos que ocupan las calles de la ciudad. Pero se le hace insoportable la soledad y el temor a ser localizado, y decide entregarse personalmente al Comité de Salt, por miedo a las posibles represalias que puede sufrir su familia. El día 31 se entrega a la policía (la Comisaría de policía ocupaba los bajos del mismo edificio de la Generalitat en la que él estaba escondido) que le lleva al Comité de Salt. Tras un simulacro de juicio del que no tenemos datos, lo cierran por menos de 24 horas en los calabozos de la Comisaría de Policía de Girona (ya que Salt no tenía ni comisaría, ni prisión).

Al día siguiente, 1 de agosto, pasa a la nueva prisión abierta por el Comité de Girona en unas antiguas dependencias de la policía armada. En la “prevención” se encuentra con muchos conocidos y numerosos religiosos y sacerdotes. Los días en esta cárcel transcurren con relativa tranquilidad, y todos los días entran nuevos detenidos “desleales al régimen”. En un local apto para 50 personas llegan a estar encerrados 110 prisioneros. Les van llegando noticias de los asesinatos, robos y caos del exterior, pero no sufren saqueo alguno. La vida de piedad se limita a las oraciones individuales y la oración colectiva del Rosario.

No siendo político ni propietario, tiene plena conciencia de la causa de su detención. Así lo manifiesta en el encabezamiento de una nota escrita a su esposa el 3 de agosto de 1936:

Estimadísima Clara: Para que veas que estamos tranquilos, por nuestra inocencia y por haber seguido en un caso práctico los PASOS DE CRISTO en el que el tú me acompañas, para un día también llegar juntos al domingo de Gloria, voy a contarte el horario que hacemos….

Otra nota por su esposa escrita en prisión. (No viene fechada, pero está escrita a pocos días del martirio, el 19 o 20 de agosto):

Clarona: Comprendo tu sacrificio, sustitúyelo por algunas líneas, siempre temo cosas malas. Estate cada día más resignada. Como si estuviera de Ejercicios. Piensa, cuando te venga la tristeza, en Jesucristo y su Pasión; y que estamos en este mundo para ir al Cielo. Tengo la conciencia siempre dispuesta.

El 25 de agosto a las siete de la tarde le conducen desde la “prevención” a la prisión provincial. Allí permanece unas tres horas. Hacia las 10 de la noche, junto a otro prisionero de Salt (José Vilaseca) los sacan de la cárcel y son conducidos en coche por guardias, hasta el control de milicianos a la salida de la ciudad. Allí los guardias son relevados por un piquete de milicianos. El coche, por la CNII (carretera de Madrid a Francia) marcha en dirección a Figueres. No dudan ya de cuál es su destino. Pedro, revestido de una fuerza sobrehumana, consuela al compañero de sacrificio que llora e implora:

-No llore, que ahora éstos nos llevan al Cielo antes de lo que podíamos esperar. Yo sólo lo siento por los que dejo.

Iba con cara alegre y serena, dirán sus propios verdugos (que son los que darán todas las referencias que aquí se transcriben). Se detienen 200 pasos antes del punto conocido por La Cruz de Fellines (así denominado por la cruz levantada en el desvío al poblado de Fellines). Los bajan y les obligan a colocarse en la cuneta derecha, en dirección a Figueras. Pedro ayuda a bajar a su compañero y le sostiene hasta la cuneta. Mientras los asesinos preparan las armas, les dice:

-¿Pensáis que a mí me asusta la muerte? Sé que me matáis porque hacía acción católica. Yo muero por Cristo.

Ni una palabra de queja ni de protesta. Sabe que los verdugos le llevan a Gloria. Derecho, firme, con los brazos en cruz, y mirando al cielo les dice:

-Ya podéis echar.

Y con voz fuerte y clara exclamó:

¡VIVA CRISTO REY!

Respondieron los fusiles. Eran las once de la noche del 25 de agosto de 1936.

Al día siguiente se entera su familia de Gerona que ya no estaba en prisión.

-Dicen que los han llevado a Figueres pero mirad por el camino, les dice un vigilante de la cárcel.

Su hermano Serafín encuentra los dos cadáveres en el sitio citado. El de Pedro en el suelo, mirando al cielo, con los brazos en cruz, sin contracción por dolor. Tenía tres heridas de bala: dos en el rostro y una en el tórax. La esposa del compañero Vilaseca, que al poco también pudo llegar al sitio del martirio, compró unas sábanas en una masía cercana y cubrió los cuerpos. Todo muy rápido dado que, mientras, llegó un piquete con un bidón de gasolina dispuesto a quemar los cuerpos. En un carro trasladaron los cadáveres al vecino núcleo de Vilafreser. Un hombre del pueblo cavó dos fosas poco profundas y sin más ceremonia los sepultaron, alrededor de las tres de la tarde del 26 de agosto de 1936.

El traslado de ambos cadáveres a Salt y el solemne entierro en el cementerio de su pueblo natal tendrá lugar tres años más tarde, el 25 de agosto de 1939, con una participación multitudinaria.

Todo apunta a que formaban parte del piquete ejecutor elementos de la Cooperativa de la Edificación de Gerona, en la que figuraban milicianos con fama de asesinos. En esta cooperativa estaba integrada la Brigada de Obras Públicas de la sección de Obras y Vías en la que trabajaba Pedro. Por este motivo sus compañeros de Sección conocieron de inmediato las palabras y las circunstancias de su inmolación, ya que les fueron contadas por individuos de la brigada. Dada la compenetración entre la cooperativa de Gerona y la Colectividad de la Construcción de Salt, no se descarta la presencia de algún elemento del pueblo. Sí es seguro que la orden de muerte fue dada por el comité de Salt.

(Escrito por Pere Joan Sureda Canals, hijo póstumo del mártir).

Pedro Sureda Corominas (federaciocristians.cat)

«El fejocismo mártir» por Xavier Cortés - ReL (religionenlibertad.com)

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