Domingo, 07 de junio de 2020

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La Trinidad en las Escrituras

¿Dónde nos habla la Biblia sobre la Trinidad?

por Convertidos Católicos

El dogma fundamental de la fe cristiana es el dogma trinitario, es por la confesión de fe trinitaria en el bautismo por el cual nos hacemos parte de la Iglesia, e incluso los hermanos separados profesando la fe trinitaria quedan unidos a la Iglesia si son bautizados con una fórmula bautismal trinitaria válida. Ahora bien, no todos los grupos salidos del protestantismo son trinitarios, por ejemplo los mormones o los Testigos de Jehova, niegan esta doctrina. También es negada por muchos cristianos protestantes pentecostales “unitarios” que solo creen en la unicidad de Dios y consideran la doctrina de la Santisima Trinidad algo que proviene del paganismo, o incluso, invento de Constantino. Es por ello que creo amerita explicar esta doctrina tan importante.

¿Qué enseña la Iglesia sobre la Trinidad?

Empezaré citando el Catecismo de la Iglesia Católica:

234 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la "jerarquía de las verdades de fe" (DCG 43). "Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela a los hombres, los aparta del pecado y los reconcilia y une consigo" (DCG 47).

Como dije al principio, el Catecismo subraya la importancia del misterio Trinitario y de este dogma, es la enseñanza fundamental de la fe cristiana, y consiste en la creencia de que:

253 La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: "la Trinidad consubstancial" (Concilio de Constantinopla II, año 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: "El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza" (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 530). "Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina" (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 804).

Tres personas en un único Dios verdadero, las tres personas son enteramente divinas, en particular, la segunda persona de la Trinidad, Cristo, el Verbo del Padre, es enteramente humano y enteramente divino. Por ello decimos es Dios encarnado. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espiritu Santo es Dios, pero no hay 3 dioses sino uno solo, las 3 personas divinas, tienen una sola esencia o naturaleza, por ello podemos expresar el misterio este  como DEL DIOS UNO Y TRINO.

Ya desde los orígenes del cristianismo tenemos referencias a este misterio como luego veremos, pero a nivel magisterial podemos destacar 2 :

  • Una carta doctrinal del papa San Dionisio (259-268), de “trascendental importancia” al obispo Dionisio de Alejandría, donde se condena el sabelianismo, el triteísmo y el subordinacionismo ; (Dz 48-51) las tres son herejías Trinitarias y cristológicas de la antigüedad .
  • El símbolo niceno, nacido de la lucha contra el arrianismo, pone de manifiesto la verdadera divinidad del Hijo y su consustancialidad (homousía) con el Padre; Dz 54.

¿Qué enseña  la Escritura?

-Los Santos padres encuentran en los textos del Antiguo Testamento algunas alusiones veladas a este misterio, veamos algunos de ellos:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos,

Gen 1,26

 Los santos padres interpretan este pasaje como una comunicación entre las personas que forman el ser divino, puesto que los ángeles no pueden crear, y el Verbo , el Padre, el Espíritu Santo si pueden crear, es una conversación entre ellos por eso se habla en plural. Por ejemplo San Ireneo dice: “Pues siempre le están presentes el Verbo y la Sabiduría, el Hijo y el Espíritu, por medio de los cuales y en los cuales libre y espontáneamente hace todas las cosas, a los cuales habla diciendo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26): toma de sí mismo la substancia de las creaturas, el modelo de las cosas hechas y la forma del ornamento del mundo.” (Contra las Herejias libro Iv, 20.1).

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Yavhe de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Isaias 6,3.

Algunos padres también vieron en el texto este una alusión a la Trinidad al repetir 3 veces la palabra “santo”. De esta forma se referiría Santo al Padre, Santo al Hijo y Santo al Espíritu.

 Ahora bien, los principales textos que revelan este misterio los encontramos en el Nuevo Testamento, serían los siguientes:

 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

Mateo 28,19

Es el texto base  y el más claro, donde Nuestro Señor Jesucristo revela este misterio y nos indica la fórmula de cómo debemos bautizar. En este texto aunque se mencionan 3 personas se dice sin embargo “ en el nombre de “ en singular, esto es no se usa el plural “en los nombres de” como sería lógico usarlo si fueran 3 seres independientes. Esto es debido a que el nombre denota el ser, y en Dios solo hay una esencia, la divina, y es común a las 3 personas que aquí se mencionan. Por ello esta expresión “en el nombre de” (τὸ ὄνομα τοῦ ) nos indica la unidad de esencia que hay entre las 3 personas.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Mateo 3,16-17

 En este texto se nos revela claramente la Trinidad: El Padre en la voz, el Hijo que sale de las aguas, Jesús y el Espíritu de Dios , el Espíritu Santo manifestado como paloma. Jesús no se ensalza a si mismo, por lo tanto es el Padre quien lo ensalza, y quien dice es su Hijo, afirmando entonces que el Padre Dios, tiene un Hijo, Jesús, y luego la palma es el Espiritu Santo. El Padre dice “hijo amado” que significa “hijo único” según la terminología bíblica (Mac 12,6, Gen 22,2, 12).

 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros…..Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14,16-17.26

Este texto nos enseña que el Espiritu Santo lo envía el Padre y el Hijo, y además de esto nos enseña las actividades que realiza el Espíritu Santo, enseñar y recordar todo. Dichas actividades se asocian a personas, por lo tanto el Espiritu Santo debe ser una persona. También la acción de enviar se asocia a Personas, como una persona no se envía a si misma, debe ser otra quien la envía, al menos hay 3 personas en el texto.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. 2Cor 13,14

Se trata de un texto a los Corintios de despedida. Es el versículo final de la segunda carta, y la despedida paulina es totalmente trinitaria, es una bella bendición trinitaria que hace san Pablo a los cristianos de Corintio, deseándoles gracia, amor y comunión, cada una de ellas asociada a una de las personas de la Santísima Trinidad.

¿Qué han dicho los Santos Padres?

En los textos patrísticos más antiguos podemos encontrar fórmulas Trinitarias, si bien es cierto no usan directamente la palabra Trinidad, si que vemos que el uso de dichas formulas era común en esos primeros años:

En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. (Didaje VII,1)

 «Oh Señor Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio del cual hemos recibido conocimiento de Ti, el Dios de ángeles y poderes, y de toda creación y de toda la raza de los justos, que viven en tu presencia; te bendigo porque me has concedido este día y hora para que pueda recibir una porción entre el número de los mártires en la copa de [tu] Cristo en la resurrección de vida eterna, tanto del alma como del cuerpo, en la incorruptibilidad del Espíritu Santo. Que pueda ser recibido con ellos en tu presencia este día, como un sacrificio rico y aceptable, que Tú has preparado y revelado de antemano, y has realizado, Tú que eres el Dios fiel y verdadero. Por esta causa, sí, y por todas las cosas, te alabo, y bendigo, y glorifico, por medio del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual, con El y el Espíritu Santo, sea gloria ahora y [siempre] y por todos los siglos. Amén.» (Martirio de Policarpo XIV).

Sería poco después de la muerte de San Policarpo, en el año 180 aproximadamente donde Teofilo de Antioquia use por primera vez el término Trinidad ( trias en griego ):

Igualmente, los tres días que preceden a la producción de las luminarias son símbolo de la Trinidad de Dios y su Verbo y su Sabiduría. En cuarto lugar está el hombre, que necesita de la luz, de modo que hay Dios, Verbo, Sabiduría, Hombre. Por eso las luminarias fueron creadas en el cuarto día. (Libro a Autolico 2,15).

Posteriormente Tertuliano acuñará el término latino “trinitas” en su obra contra Praxeas:

“Como sino se pudiera aceptar que los tres son uno porque proceden de uno por unidad de sustancia, manteniendo el misterio de la economía divina que establece la unidad en la trinidad, poniendo en su orden el Padre, el Hijo y el Espiritu.” (Contra Praxeas 2,3).

Años más tarde San Gregorio Taumaturgo en su exposición sobre la fe ya usa el término Trinidad como algo ya extendido y conocido por los cristianos:

“Hay una Trinidad perfecta en gloria y eternidad y majestad, que no esta dividida ni separada. No hay , por consiguiente , nada creado ni esclavo en la Trinidad, ni tampoco nada sobreañadido, como si no hubiera existido en un periodo anterior y hubiera sido añadido más tarde. Y así ni al Padre le falto nunca el Hijo, ni el Espiritu Santo al Hijo, sino que sin variación ni mudanza la misma Trinidad ha existido siempre(Exposición de la fe  PG 10,984).

Jesus Urones-Apologista Catolico.

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