"Al autorizar la eutanasia para niños de entre uno y doce años, el gobierno holandés derriba uno de los dos pilares que siempre se han esgrimido para promover la inyección letal: el de la autodeterminación".

Así critica Theo Boer, profesor de ética sanitaria en la Universidad Teológica Protestante de Groninga, la enésima ampliación de la "buena muerte" en Holanda, que ahora abarca a todos los grupos de edad de la población.

Partidario de la ley de eutanasia en 2001, miembro durante nueve años de la Comisión encargada de evaluar la correcta aplicación de la ley, el profesor universitario cambió de opinión tras comprobar el enorme y constante crecimiento de las causas y cifras de eutanasia en su país.

Y hoy denuncia el último y dramático capítulo de la expansión de la "buena muerte": "El peligro de plano inclinado es real. A estas alturas, en los Países Bajos, interrumpir activamente la vida de las personas se ha convertido en algo normal. Los niños ya no son una excepción", admite en declaraciones a Leo Grotti en Tempi

-Profesor, ¿qué va a cambiar en la aplicación de la eutanasia a los niños tras el anuncio del gobierno holandés?

-Hasta ahora, la eutanasia ya estaba autorizada para los bebés de hasta un año y para los niños de entre doce y dieciocho años. Estos casos son extremadamente raros: estamos hablando, para el primer grupo, de un caso al año como máximo. E incluso para el segundo, los casos son, afortunadamente, muy pocos: en los años que he sido miembro de la Comisión, solo he visto cuatro.

»Para que se autorice la eutanasia de niños de entre uno y doce años, los padres tendrán que presentar una solicitud alegando el sufrimiento insoportable e irremediable de sus hijos por otros medios, que tendrán que tener una esperanza de vida muy corta

-¿La decisión del gobierno será examinada por el parlamento?

-No, porque no se trata de una ley, sino de una medida gubernamental. Ya se había anunciado en 2020, pero entonces el fiscal puso algunas objeciones, juzgándola demasiado liberal. Ahora se han revisado los criterios y se ha dado luz verde. Para oponerse a ella, el parlamento tendría que presentar una moción de censura al gobierno. 

-¿Está todo el mundo en Holanda a favor de extender la eutanasia a los niños?

-No, hay muchas voces críticas, sobre todo las de los médicos que siguen a niños discapacitados. También yo estoy totalmente en contra: es una decisión que plantea muchos problemas y está llena de consecuencias. 

-¿Cuáles?

-En primer lugar, la nueva normativa estipula que un niño debe estar moribundo para poder matarlo. Pero si es así, ¿por qué no utilizar otros medios para aliviar su sufrimiento, como la morfina o la sedación paliativa? La eutanasia no es realmente necesaria.

»Hay otro problema: si se permite matar activamente a un paciente que no ha solicitado la eutanasia porque es demasiado joven para hacerlo, ¿por qué no aplicar el mismo principio a los ancianos que ya no pueden expresar su voluntad? Si se puede matar a un niño gravemente discapacitado a petición de sus padres, aunque él mismo no lo pida, ¿por qué un hijo no podría pedir la eutanasia para su padre anciano y gravemente enfermo, tal vez aquejado de demencia? Esta decisión también es ilógica. 

-¿Por qué?

-Desde un punto de vista puramente lógico, por terrible que sea, ¿por qué matar solo a los niños que sufren y están cerca de la muerte natural? ¿Por qué no matar también a los que tienen una esperanza de vida de cinco o diez años? En este último caso, el sufrimiento sería aún mayor y prolongado. 

Una entrevista a Theo Boer donde abunda en todas las cuestiones referidas a la eutanasia (traducción simultánea).

-¿Teme que esta última medida se utilice para extender aún más la eutanasia?

-No soy profeta y no puedo predecir lo que ocurrirá. Pero en Holanda, año tras año, el ámbito de la eutanasia se ha ido ampliando hasta abarcar a un número cada vez mayor de pacientes. Cada año la liberalización es más pronunciada y esto no ocurre solo en Holanda, sino también en Bélgica y Canadá. Las cifras de eutanasia siguen aumentado, con incrementos anuales del 10 y el 15%. No tengo ninguna certeza, pero creo que la autorización para matar niños no hará sino extender aún más esta práctica. 

-¿Por qué hasta ahora los niños de entre uno y doce años no tenían acceso a la eutanasia, mientras que otros menores sí?

-Uno de los artículos de la creencia religiosa "eutanásica"en Holanda se refiere a la autonomía: solo pueden obtener la "buena muerte" quienes la soliciten para sí mismos. Así, el umbral se detuvo en los doce años, porque los niños de doce años se consideraban "adultos jóvenes".

»Otra cosa son los niños de hasta un año. En este caso, la eutanasia se consideraba un tratamiento perinatal. En los Países Bajos el aborto está permitido hasta la semana veinticuatro, pero en algunos casos excepcionales se permite más allá. Por tanto, la eutanasia de niños extremadamente enfermos se considera un "aborto extensivo". 

-Cuando usted cambió de opinión sobre la eutanasia, ¿esperaba que Holanda llegara a matar niños?

-No, no pensaba que se llegaría tan lejos. Al principio la eutanasia parecía funcionar y yo la apoyaba: había transparencia, un criterio muy importante para una sociedad protestante, y las cifras eran pequeñas. Pero luego las cifras se dispararon; el año pasado recibimos 8.720 informes de eutanasia. Al principio se suponía que la eutanasia solo se aplicaba a los enfermos de cáncer terminal, con escasas expectativas de vida y un sufrimiento insoportable. Ahora, sin embargo, los dos principales partidos gobernantes están pensando en aprobarla para todos los que lleguen a los 75 años, aunque no estén enfermos. No pensé que llegaríamos tan lejos y por eso ahora digo a otros países: no hagáis como nosotros, no legalicéis la eutanasia

-¿Sigue pensando que la eutanasia es legítima en casos extremos?

-Creo que hay casos extremos y limitados en los que puede tener sentido, sí, y entonces habría que pedir compasión a los jueces. Incluso matar es a veces necesario, por ejemplo en la guerra. Pero cuando matar se convierte en una norma, codificada en una ley, entonces la deriva es imparable. Hoy, en Holanda, matar se ha convertido en algo normal

Intervención de Theo Boer en un acto sobre la eutanasia en el Palacio Legislativo de Uruguay, en mayo de 2022 (traducción simultánea).

-Tras 20 años de eutanasia legal en los Países Bajos, la deriva es clara: basta una patología múltiple relacionada con la vejez para que te maten. Según el último informe de la Comisión, se ha dado muerte a cientos de personas con demencia, que ya no son plenamente capaces de comprender. ¿No preocupa esta evolución a la sociedad?

-La evolución es muy preocupante. Hay dos argumentos a favor de la eutanasia en todo el mundo: el respeto a la autodeterminación y la compasión. En Holanda siempre se ha defendido que solo se mataría a las personas que sufren (compasión) y que piden la muerte voluntariamente (autonomía). Ahora, sin embargo, incluso estos dos principios se están desmoronando: con la eutanasia de niños renunciamos al precepto de la autonomía y cuando hablamos de eutanasia para ancianos de 75 años, aunque estén sanos, renunciamos al de la compasión.

»Para muchos defensores de la eutanasia esta deriva es un problema, pero también hay quienes parten de una antropología diferente y se alegran de matar a discapacitados porque creen que no tienen las características que les hacen dignos de ser protegidos. 

-¿Cree que hay razones culturales para que en los últimos años cada vez más países occidentales debatan y aprueben leyes sobre la eutanasia?

-Está claro que nos enfrentamos a un cambio cultural en Occidente. Hoy ya no damos a la vida humana el valor que le atribuían los filósofos del mundo antiguo, los pensadores cristianos o los filósofos modernos, según los cuales la dignidad humana es indivisible e inherente a toda persona, sea capaz de comprender o no, consciente o no, enferma o no, feliz o no.

»Tradicionalmente, la dignidad humana era un concepto de "todo o nada". Pero ahora las cosas han cambiado: se cree que algunas personas no tienen dignidad. Por tanto, hay personas que no son como los demás y a las que se puede matar.  

-¿Estamos ante un proceso irreversible?

-Repito, no soy profeta. Sin embargo, espero que este proceso se detenga tarde o temprano. Como dijo el revolucionario francés Pierre Victurnien Vergniaud antes de ser guillotinado: "La Revolución es como Saturno: devora a sus hijos". Si seguimos por este camino, si seguimos manteniendo que la vida humana solo tiene valor en determinadas condiciones, la eutanasia acabará volviéndose en contra de todos, incluso de quienes la apoyan.

»Tengo 62 años: hoy el Gobierno me dice que no puedo morir porque no estoy enfermo, pero que tal vez pueda hacerlo dentro de trece años porque a los 75 la sociedad puede prescindir de mí. La eutanasia es una forma de discriminación. Un día todos seremos personas vulnerables, personas que sufren. Si decimos a los que quieren morir: "Bueno, si quieres podemos organizar tu final", estamos enviando un mensaje extremadamente cínico que, en última instancia, socava la sociedad. Lo que deberíamos hacer es ocuparnos de estas personas.

Traducción de Helena Faccia Serrano.