Este 28 de diciembre, el doctor Jesús Poveda será tal vez llevado al calabozo de nuevo por reivindicar la condena del aborto e infanticidio en España.

Jesús Poveda de Agustín es un médico con más de treinta años de experiencia clínica, y trabaja en el departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid como responsable de las prácticas de Psicología Médica. Desde hace 15 años dirige la Casa de Acogida de Entrevidas, ha impulsado la Escuela de Rescate a la Madrileña, la Fundación Vida y Jóvenes Provida. Ha publicado junto a Silvia Laforet los libros El Buen Adiós y Con la vida en los Talones (Espasa).

“Mañana [por el 28 de diciembre], con esa idea de fondo de que 'Herodes mató a más o menos niños, feliz Navidad', lo que se conmemora es que a veces hay matanzas de inocentes, y solamente la perspectiva histórica te hace darte cuenta de la importancia de eso, ¿no?” Así reflexiona el doctor Jesús Poveda sobre la conmemoración de la muerte los santos inocentes por el Rey Herodes el Grande para eliminar entre ellos a Jesús, nacido en Belén de Judá hacía pocas semanas. Ayer hablé de nuevo con Jesús Poveda por teléfono y me cuenta historias para no dormir (pincha aquí para escuchar el audio de la entrevista).

 

-Bueno, llevamos ya muchos años de aborto en España, 32 años desde el año 1985, donde ha habido según los cálculos del Ministerio de Sanidad cerca de dos millones de abortos; y eso quiere decir que ha habido al menos un millón y medio de mujeres que se han visto abocadas a esta situación.


-Para mí el aborto no es una solución sino que habitualmente es un fracaso; es un fracaso en la intimidad de la mujer, es un fracaso en la vida social y es un fracaso también en la vida política española; basta con ver la pirámide demográfica convertida en una pirindola, ¿no?


-La primera víctima es el hijo, la segunda víctima es la mujer; la tercera es la familia y la cuarta la sociedad. Es por tanto una triste lacra. Todo el mundo está de acuerdo en que los muertos son inocentes, y mañana [por el día 28] hay diversos actos en Madrid y otras capitales de España. Todo el mundo está de acuerdo en que son muertos, humanos, pero no a todo el mundo se le junta en la cabeza que hay que buscar una solución real, y no un escape trágico.


-Yo de hecho me siento en la puerta de la Dator como estoy seguro de que me sentaría en la puerta de Auschwitz si hubiera vivido ahí hace unos años, ¿no? ¡Parece imposible que se esté haciendo lo que se está haciendo con una especie de beneplácito social!


-Si, yo creo que lo diabólico es aquello que rompe lo simbólico, y el símbolo de una vida naciente es como la esperanza de Dios sobre el ser humano; acabar con la vida de un inocente es acabar con algo que va en contra del gran símbolo, que es el de la vida. Si rompes la vida de un inocente realmente lo que estas haciendo es romper algo, y romper lo simbólico es lo diabólico; sí, por supuesto que el aborto tiene un componente diabólico clarísimo.


-Para mí la cuestión del aborto es hacer el trabajo sucio social, que lo tiene que hacer una clínica de abortos; entonces hay una especie de visto bueno desde el Gobierno y desde el Estado a esto, cuando yo creo que el Gobierno y el Estado no han llegado a tomar conciencia de la gravedad que tiene el aborto. En el aborto se mueven muchos millones de euros, lógicamente, pero sobre todo se mueve el hecho de cómo tranquilizar una conciencia ¿no? Bueno, alguien tiene que hacerlo, lo hacen “ellos” y ya está…


-A mí una cosa que me preocupa mucho en España es la impunidad con que se mueve el tema del aborto, porque mueven a veces no solo cifras importantes de dinero sino situaciones ilegales que en cualquier otra práctica médica serían perseguidas, como irregularidades en la documentación de los pacientes, o tirar historias clínicas a la basura. Cualquier otro establecimiento médico sería corregido o multado y ellos en cambio siguen campando.
 

-Sí claro, la idea de fondo de lo de mañana es que hacemos 364 días de asistencia y 1 día de resistencia, ¿no?
 
Pincha aquí para escuchar aquí el audio de los cinco minutos de entrevista.
 
Jordi Picazo es filólogo y periodista colegiado.