Este jueves el Instituto Nacional de Estadística ha difundido que en España hay más muertes que nacimientos. 

Es algo que no ha sucedido nunca, al menos no desde que se guardan registros oficiales (empezaron en 1941, en plena postguerra).

En 2015 nacieron en España 419.000 niños (y 74.800 de ellos, es decir, casi el 18%, de madre extranjera). Por el contrario, murieron 422.000 personas. Es decir, hay casi 3.000 muertes más que nacimientos (la cifra exacta es 2.753).

La natalidad respecto a 2014 bajó un 2%, y la mortalidad subió casi un 7%, simplemente por razones de edad: una población envejecida que se muere. 

En 2008, cuando la crisis económica aún estaba empezando y en España había muchos inmigrantes extranjeros, nacieron casi 520.000 bebés. Era un máximo en tres décadas... desde entonces la natalidad ha bajado un 19,4%... y ya era muy baja. Aquella cifra tampoco era suficiente. Mucho menos la actual.

Las españolas tienen su primer hijo, como media, a los 32 años (las extranjeras en España, a los 29). Como media, una española tiene 1,28 hijos. Las extranjeras en España tienen 1,65.

Se necesita una media de 2,1 hijos por mujer fértil para una natalidad sana, y hace 35 años que no se alcanza esa cifra. Es toda una generación de natalidad insuficiente.

En España ya hay pocas mujeres jóvenes, y por lo tanto habrá pocos hijos. Y menos si no hay apoyos sociales. En plena campaña electoral, la crisis de natalidad no interesa a nadie en los partidos y nadie habla de ella. 

Un arzobispo lo menciona en campaña
Sí ha hablado sobre ello el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, en una carta pastoral titulada "¿Acaba nuestra responsabilidad con votar?" difundida por Europa Press precisamente este mismo jueves. El arzobispo plantea: "¿Cómo es posible que, con las perspectivas de nacimientos que España tiene en el futuro próximo, nadie reaccione contra las leyes del aborto o de la falta de ayudas a familias numerosas o simplemente a aquellas que tienen más de dos hijos?"

Y añade el arzobispo, en un texto titulado : "Viendo el panorama de una España con una tasa de natalidad incapaz de hacer el relevo de generaciones; viendo el problema de tantos mayores y tan pocos jóvenes que garanticen su cuidado en los próximos años, ¿por qué persiste la defensa a ultranza del aborto como un derecho de la mujer como si se tratara de un logro de nuestra sociedad?", ha afirmado el arzobispo. 

En España en 2014 se practicaron oficialmente casi 95.000 abortos, una cifra baja comparada con la de una década antes... (se llegó casi a las 120.000). Pero el descenso en cifras absolutas se debe a que en España hay cada vez menos mujeres en edad fértil, y a que muchas emigrantes pobres en edad fértil han dejado el país.

Con todo, esos 95.000 bebés ayudarían al equilibrio demográfico: un país donde hay casi 3.000 muertes más que nacimientos no es sostenible. 

Las élites desprecian el tema
Recientemente Alejandro Macarrón, autor del libro «El suicidio demográfico» (Editorial Homolegends) y director general de la Fundación Renacimiento Demográfico (www.renacimientodemografico.org), explicaba al diario ABC: "La baja natalidad no es un elemento secundario, sino central, y previsiblemente catastrófico, de nuestro modelo de sociedad, pero los españoles y nuestras élites no son apenas conscientes de la magnitud e inmediatez de los problemas que genera y generará. Por lo tanto, sólo lograremos que la natalidad repunte de manera sustancial si hacemos de su recuperación uno de los grandes temas de la agenda nacional. Y para ello, aparte de inspirarnos en otros países que ayudan más a la natalidad, lo primero y más importante es concienciar a la sociedad y nuestras élites de que tenemos un problema tremendo, y de que lo tenemos que solucionar".

Mientras tanto, con elecciones a las puertas, ningún partido con presencia parlamentaria se da por enterado.