Abby Johnson fue directora de una clínica abortista en Texas hasta que en 2009 tomó conciencia del horror del aborto y se convirtió en activista por la vida. Su interesantísimo libro testimonio de 2010, Sin Planificar (Ed.Palabra), explica esta transformación posible gracias a Dios y a la amabilidad acogedora de los activistas provida de su entorno.

El momento del cambio llegó cuando a ella, que nunca había estado realmente en el quirófano viendo un aborto, le pidieron sostener el aparato de ultrasonidos.
 
«Cuando miré a la pantalla, vi en ella a un niño. Pude ver una imagen completa, desde el rostro hasta los pies. Era un embarazo de trece semanas. Vi la sonda penetrar en el útero de la mujer, y vi al niño moverse, intentando escapar de la sonda. Pensé: "Está peleando por su vida. Es una vida. Está vivo". Dejé el ultrasonido en su sitio. Muchas cosas pasaban por mi cabeza. Pensaba en mi hija, que tiene tres años... "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí?", pensé. Antes había aquí una vida, y ahora ya no la hay», escribe en su libro.
 
Desde hace dos años Abby Johnson se dedica a una tarea provida especialísima: anima y ayuda a trabajadores de empresas abortistas a dejar este macabro negocio.

Ha visitado España invitada por Derecho a Vivir, para explicar su testimonio y potenciar este tipo de iniciativas.
En 2012, dos años después de publicar su libro-testimonio, Abby se hizo católica. En ReL le hemos preguntado por su experiencia espiritual y su conocimiento en la lucha por la vida.


- Mi marido y yo acudíamos a una parroquia episcopaliana que aceptaba el aborto. Cuando dejé Planned Parenthood [la principal patronal del aborto en EEUU, su asociada en España es la ACAI; nota de ReL] y se supo que yo era provida, ya no nos acogían bien en esa iglesia. Buscamos en diversas iglesias, buscando alguna que fuera provida. La mayoría de mis nuevos amigos provida eran católicos y nos animaban a ir a misa. Pero nosotros estábamos muy en contra, porque nos creíamos muchos de los mitos anticatólicos.

»Un domingo que por fin acudimos a una misa católica notamos que desde el primer momento tuvimos la sensación de estar en casa, en nuestro hogar. Nos apuntamos a los cursos de iniciación católica para adultos. Teníamos un profesor maravilloso, muy paciente, al que hacíamos muchas preguntas. Finalmente, en abril de 2012, entramos en plena comunión con la Iglesia.

- Cuando dejé Planned Parenthood yo era antiaborto, pero no anticoncepción. Fue en las clases de iniciación católica para adultos cuando entendí que el tema era importante y lo investigué por mi cuenta. Primero estudié qué dice la ciencia sobre la anticoncepción, cómo funciona la píldora anticonceptiva… Entendí que muchos medios contraceptivos tienen a veces efectos abortivos, y que una persona provida no puede apoyar la contracepción. Luego leí la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II, y la Humanae Vitae de Pablo VI, y me pareció que tenían sentido. Hoy creo que la Iglesia Católica tiene toda la razón en este tema.

- Los comprendo, porque yo era muy favorable a la anticoncepción. Les hablaría de la regulación natural de la fertilidad, que no altera nuestro cuerpo, nuestra fertilidad natural. A los cristianos les diría que Dios nos ha diseñado fértiles, que la fertilidad forma parte de la belleza del cuerpo que Dios nos ha dado, que hay belleza en la fertilidad y que debemos estar abiertos a la vida. Me apasiona hablar de la regulación natural.

-Sin duda mi vida es hoy muy distinta a como era. Siento que Dios me ha creado de nuevo, que soy una creación nueva en Dios. Una parte importante de mi sanación ha sido el sacramento frecuente de la confesión. Hay un poder en el sacramento de la reconciliación que quizá no entendemos. Yo he visto su capacidad para sanar mi pasado. Sé que Dios me ha perdonado muchas cosas malas de mi pasado, y quizá por eso puedo hoy anunciar su buena noticia, su perdón, su gracia y su esperanza.



AbbyJohnson con una de sus armas provida en mano: el Rosario

- Tenemos un ministerio dedicado a eso, a sacar gente de las empresas abortistas. En dos años hemos sacado a 154 trabajadores de esas empresas, y varias clínicas han tenido que cerrar por sus testimonios.

»Lo esencial es ayudarles a encontrar nuevos trabajos, ayudarles en su sanación –porque son personas heridas por este negocio- y acercarlos a Cristo. Hemos de tener en cuenta que muchos trabajadores en clínicas abortistas preferirían no trabajar en eso, pero a menudo son madres solteras que han de mantener a sus hijos, o simplemente no saben como salir. Les damos esa ayuda, buscándoles trabajos y con apoyos económicos de transición. Hay que rezar por ellos y ayudarlos de forma práctica.


- De hecho estamos ahora intentando crear un ministerio similar en España que copie lo que hacemos en Estados Unidos, con un par de personas en España. Explicamos nuestro trabajo en AbortionWorker.com . Quien quiera colaborar o conocernos mejor que me escriba al mail abby@abbyjohnson.org . Puede hacerlo en español, ya me lo traducirán. Pronto nuestra web tendrá una zona específica en español.

- Los provida nunca debemos recurrir a violencia ni debemos utilizar expresiones como “asesino” o “mata-bebés”. Tenemos que amar a los trabajadores del aborto. Así lo hacemos nosotros, expresamos amor, acogemos a la persona… eso es lo eficaz, lo hemos comprobado, tenemos experiencia. Nunca usamos insultos. Los amamos, les tratamos con la misma caridad y piedad que Cristo muestra por nosotros.

- Yo las he usado en encuentros cara a cara, persona a persona, con trabajadores de clínicas abortistas, pidiendo permiso para enseñarlas. Creo que no debemos mostrar estas imágenes tan gráficas sin el consenso de la otra persona: hay que avisarle y pedirle su permiso. No apoyo el uso de estas imágenes gráficas en lugares públicos, grandes, con vallas en la calle… Pero si has avisado a la otra persona y tienes su permiso, en una conversación cara a cara, me parece correcto. Mi experiencia es que no son eficaces para hacer pensar a los que apoyan el aborto. En cambio, sí creo que son eficaces en activar a cristianos apáticos, cristianos que no se mueven, para que tomen conciencia y se activen.

-Creo que cualquier católico ha de saber que quitar la vida a un ser humano está mal. Por si hay dudas, es bueno que los sacerdotes hablen del aborto en las homilías. Es importante que los curas hablen de ello aunque eso cause incomodidad a algunas personas. La oposicion de la Iglesia contra el aborto no es nueva; ¡animemos a nuestros párrocos a hablar de ello! Nadie debería poder decir: “soy católico y nadie me dijo que el aborto estaba mal”.


-Es realmente útil. Un extrabajador del aborto puede contar cosas que nadie más puede contar. Los provida estamos ganando mucho terreno en EEUU porque extrabajadores del aborto hemos salido a contarlo.

Más sobre Abby Johnson en su libro "Sin Planificar"

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