Medjugorje está en estos momentos de plena actualidad ante el debate existente sobre la autenticidad de las apariciones. Cardenales como Arinze ya han advertido de la dificultad de este caso y ahora ha sido el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, el que se ha manifestado al respecto. Según recoge Cari Filii News, el cardenal alemán ha afirmado que aún "llevará mucho tiempo" tomar una decisión final.

En la actualidad se encuentra en el lugar el arzobispo polaco Henryk Hoser, con la misión de la Santa Sede de proponer antes del verano directrices para la atención pastoral a los católicos que acuden a esa localidad de Bosnia-Herzegovina atraídos por los casi 47.000 mensajes de la Virgen de los que serían depositarios, desde 1981 y hasta hoy, seis (entonces) niños y jóvenes del lugar.

Monseñor Hoser no hará ningún juicio sobre esa autenticidad, pero según declaró este lunes el cardenal Müller a la agencia católica polaca eKai, “un fenómeno pastoral no puede construirse sobre fundamentos falsos, y no podemos separar los aspectos pastorales de las cuestiones en torno a la autenticidad de estas visiones”.


La verdad no es un adorno, es la base“, añadió antes de afirmar que su Congregación no se siente urgida a una respuesta inmediata: “La Congregación no está presionada por un plazo cuando se trata de buscar la verdad, dado que está obligada a guiarse exclusivamente por la verdad”.

El cardenal Müller recordó asimismo que, aun si unas apariciones son declaradas auténticas, como en los casos de Lourdes o Fátima, “no son necesarias para complementar o suplementar la Revelación, que se completó total y absolutamente en Jesucristo. Las revelaciones privadas, cuando son auténticas, son solo un añadido profético que perfila los retos que nos plantea el Evangelio“.

En el caso de las apariciones de Fátima, que celebra el 13 de mayo su primer centenario, el mensaje planteaba “una llamada profética a oponerse al comunismo mediante la oración y el testimonio personal de vida“, para mostrar al mundo que “el hombre es incapaz de fabricar un paraíso terrenal sobre las cenizas de millones de inocentes asesinados, millones de personas sacrificadas en el altar de una ideología anti-humana”. El perfil lo daba el comunismo, pero lo sustancial es intemporal: una llamada a la oración y la conversión.

En las últimas semanas se han sucedido declaraciones de tono contrapuesto. Si por un lado el obispo de Mostar (titular de la diócesis de las apariciones) volvía a mostrar su convicción sobre la falsedad de las apariciones, por otro el enviado papal, aun sin juzgar sobre la autenticidad, situaba el fenómeno peregrino de Medjugorje en el ámbito de la Nueva Evangelización.