El Papa Francisco recibió el miércoles 28 de agosto por la tarde a 500 jóvenes peregrinos de la diócesis de Piacenza, del norte de Italia, y les pidió que "hagan ruido".

“Me gusta estar con los jóvenes, porque ustedes tienen adentro de su corazón una promesa de esperanza", les dijo.

"Ustedes son portadores de esperanza. Ustedes viven en el presente, miran al futuro, son artífices del futuro, artesanos del futuro. Y esta es vuestra alegría, y es también vuestra responsabilidad, volverse artesanos del futuro”.


El Ppa explicó que a veces le dicen: “´Pero, padre, ¡que feos tiempos estos!, no se puede hacer nada´. ¿Cómo que no se puede hacer nada? Y les explico que se puede hacer tanto. Pero cuando un joven me dice: ´Que malos tiempos estos, padre no se puede hacer nada´ lo mando a lo de un psiquiatra”.

Todos los presentes se rieron y aplaudieron y el santo padre prosiguió: “No se entiende que un joven o una muchacha no quiera apostar por los grandes ideales, grandes, para el futuro. Después harán lo que puedan, pero el desafío es de las cosas grandes y bellas".

“¿Por qué? Porque dentro de ustedes, tienen ganas de tres cosas, primero: ganas de belleza, y cuando ustedes hacen música, teatro, pintura, cosas bellas, están buscando esa belleza; sean ricos buscadores de belleza. Segundo, ustedes son profetas de bondad, a ustedes le gusta la bondad, ser buenos, y esta bondad es contagiosa. Y tercero ustedes tienen sed de verdad, busquen la verdad".

E indicó que alguno podrá decir: ´Ah, Padre yo ya tengo la verdad´. Y Francisco respondió: "Te equivocas, porque la verdad no se tiene, la verdad se encuentra. Es un encuentro con la verdad, hay que buscarla”.

Y precisó que estas tres ganas que tienen los jóvenes "hay que llevarlas adelante, hay que hacer el futuro con la belleza, la bondad y la verdad. Este es el desafío de ustedes”.


Indicó entretanto que no sucede “si ustedes son perezosos, o están tristes. ¡Qué cosa fea un joven triste! Si son tristes, esa belleza no será belleza, esa bondad no será bondad y la verdad será alguna otra cosa”.

Por ello invitó a “aposta en los grandes ideales, los ideales de construir un mundo de bondad, de belleza y verdad. Esto ustedes pueden hacerlo, ustedes tienen el poder de hacerlo. Si no lo hacen es por pereza”.


“Y quería decirles -prosiguió el papa- coraje, vayan adelante, hagan ruido, donde hay jóvenes tiene que haber ruido, después nos regularemos. Las ilusiones de un joven hacen ruido siempre, vayan adelante”.

Y advirtió: “Siempre en la vida habrá gente que les hará propuestas para frenar, para frenar vuestro camino. Por favor, ¡vayan contracorriente, estén llenos de coraje, vayan contracorriente!”.

“Y que habrá quien dice: ´tomo un poco de alcohol, de droga y voy adelante´. ¡No!, vayan contra la corriente de esta civilización que nos está haciendo tanto mal, ¿lo han entendido?, ir contracorriente, y esto significa ir adelante pero con los valores de la belleza, de la bondad y de la verdad”.


Hacia la conclusión les dijo: “Quiero darle la bendición, pero antes le rezaremos a la Virgen todos juntos, le rezaremos a la Virgen que es la madre de la belleza, de la bondad y de la verdad, que nos de esta gracia del coraje. ¡Porque la Virgen tenía mucho coraje, tenía coraje esta mujer” y añadió: “Pidámosle a Ella que es nuestra madre en el cielo, que nos de la gracia de ir contracorriente”.

Al concluir, les dijo: “Y les pido que rezen por mi, porque este trabajo es insalubre, no hace bien...” A este punto los presentes estallaron en aplausos.