Una audiencia privada, un nombramiento y el anuncio de una visita el 10 de septiembre al Centro Astalli. El verano del Papa Francisco sigue lleno de empeños laborales. Esta mañana el santo padre ha nombrado al nuevo secretario adjunto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, el obispo Giuseppe Sciacca, hasta ahora secretario general de la Gobernación del Estado del Vaticano. Después ha recibido en el Vaticano, al padre José María ´Pepe´ Di Paola, párroco de la Villa 21, llamado también ´el cura antidrogas´ en donde realizó una labor para ayudar la integración de sus habitantes y el anuncio que el 10 de septiembre irá a visitar una estructura de acogida de refugiados, el Centro Astalli.
 
Fue Bergoglio cuanto era arzobispo de Buenos Aires, quien le acercó a esta misión al padre Di Paola, que fue tomada por el sacerdote como una vocación especial de apostolado con los olvidados, viviendo como un vecino más junto a un grupo de sacerdotes. Hoy está trabajando además en la villa de San Martín en el Gran Buenos Aires.
 
No es difícil imaginar el afecto del pontífice hacia este sacerdote y la emoción del parroco de la Villa 21 al encontrar a Bergoglio como Papa.
 
En el Meeting de Rimini para la Amistad entre los Pueblos, organizado por Comunión y Liberación, el miércoles el ´cura antidroga´ contó su experiencia, y a ZENIT en una entrevista le relató algunos hechos inéditos sobre la labor y el apoyo que Bergoglio les dio en los momentos difíciles. Entre estos cuando los narcotraficantes le amenazaron de muerte.
 
Y siempre en la mañana de este sábado, fue confirmado que el santo padre visitará el 10 de septiembre en Roma, el Centro Astalli, estructura que asiste a los refugiados y a quienes piden asilo.
 
“El papa fue invitado y respondió personalmente que iba a venir. Ahora todo esto se realiza”, declaró a la Radio Vaticano el presidente de la estructura, el padre jesuita Giovanni La Manna. La visita se realizará seguramente de manera privada, como sucedió en el viaje a Lampedusa, lo que excluye todas las participaciones y protocolos de las visitas oficiales, si bien estos aspectos se están aún definiendo.
 
“Es muy probable -añade la noticia- que en el estilo que lo distingue, el papa Francisco saludará personalmente a los inmigrantes que frecuentan el comedor y las otras estructuras del Centro Astalli”. E indicó que “el santo padre podrá encontrar a tantos refugiados que llegaron a Roma”, personas “que necesitan comer, ducharse, encontrar a un médico, recibir una medicina, asistencia legal y social...”.
 
“El gesto del papa de ir a esta estructura que se encuentra en el corazón de Roma, será por lo tanto “un signo de continuidad y cercanía a las personas que se ven obligadas a dejar su propio país a causa de guerras y persecuciones”, añadió el sacerdote. Y concluyó: “El papa fue claro, necesitamos testimonios y no maestros”.