La villa del Vaticano Casina Pío IV acogerá los días 2 y 3 de noviembre un grupo de trabajo para analizar el tráfico de seres humanos y la esclavitud moderna organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias y la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y la Federación mundial de las Asociaciones médicas católicas por encargo del Papa Francisco.

Según explica el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, las ciencias naturales "pueden ofrecer nuevos instrumentos para emplearlos contra esta nueva forma de esclavitud, como por ejemplo un registro digital para comparar el AND de los niños desaparecidos no identificados, incluidos los casos de adopción ilegal, con el de los familiares que hayan denunciado su desaparición".
 
Este será el tipo de asuntos que se aborden en un grupo de trabajo diseñado para buscar herramientas eficaces contra el tráfico de seres humanos, "un crimen terrible contra la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales" que ha acelerado la formación de "patrimonios criminales", explica Sánchez Sorondo.

"El aumento alarmante del comercio de seres humanos es uno de los apremiantes problemas económicos, sociales y políticos asociados al proceso de globalización y es una grave amenaza para la seguridad de las naciones y una impostergable cuestión de justicia internacional", ha señalado en declaraciones a Radio Vaticana recogidas por Europa Press.
 
En este sentido, recuerda que el Concilio Vaticano II ya afirmaba que "la esclavitud, la prostitución, el mercado de las mujeres y de los jóvenes, e incluso las ignominiosas condiciones de trabajo, mediante las cuales los trabajadores son tratados como simples instrumentos de ganancia, y no como personas libres y responsables" son situaciones "vergonzosas", que arruinan la civilización humana, deshonran a quienes se comportan de este modo y "menoscaban grandemente el honor del Creador".

Además, en uno de los pocos documentos del Magisterio de los Papas sobre este tema, el Beato Juan Pablo II afirmaba que "estas situaciones son una ofensa contra los valores fundamentales compartidos por todas las culturas y por todos los pueblos, valores enraizados en la misma naturaleza de la persona humana" y afirmaba que el argumento es de primera importancia para las ciencias sociales y las ciencias naturales en el contexto de la globalización.
 
La Organización Internacional del Trabajo estima que globalmente, que las víctimas de trabajo forzoso en el mundo ascienden a 20,9 millones de personas, incluyendo a las víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral. Casi dos millones de personas son víctimas del tráfico sexual cada año, el 60% de las cuales son niñas y jóvenes.
 
Monseñor Sánchez Sorondo incide en que estas cifras "representan sólo la punta del iceberg, desde el momento en que los criminales en general hacen de todo para que sus actividades no sean descubiertas" y teniendo en cuenta que según algunos observadores, en pocos años la trata de personas superará en volumen de negocio al tráfico de drogas y de armas en el mundo.
 
"Por tanto es importante para la Pontificia Academia de las Ciencias, para la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y para la Federación Mundial de las Asociaciones Médicas Católicas seguir directamente el deseo del Papa. Debemos estar agradecidos al Papa Francisco por haber individuado uno de los más importantes dramas sociales de nuestro tiempo y por tener confianza en nuestras instituciones católicas como para pedirnos que organicemos este grupo de trabajo", ha añadido.