San Launomer (Laumer o Lomer) de Corbion, abad. 19 de enero.

Este santo vivió en el siglo VI y al menos desde el VIII aparece en los martirologios galicanos. Su "vita" es tardía, aunque aparece escrita por alguno que se presenta como testigo de los hechos y amigo del santo, por el estilo al menos es del siglo X.

Launomer nació cerca de Chartres y era pastor de las ovejas de su padre. Era niño piadoso y despierto, por lo que le pusieron a estudiar en un monasterio, en el cual tomó el hábito monástico al llegar a la adolescencia. Fue un monje ejemplar, encargado de la administración del monasterio (del capítulo canonical de Chartres, según otra versión). Era muy caritativo y aún sin faltar nada a los monjes, hacía mucha caridad para con los pobres. Como de otros santos se cuenta el milagro de las rosas: En una ocasión en que llevaba pan a los pobres, fue requerido sobre lo que portaba y al responder que eran rosas, soltó el hábito y, efectivamente, rosas cayeron al suelo.

Sin embargo, la vida del monasterio no satisfacía espiritualmente a nuestro santo, por lo que una noche salió del monasterio y se internó en un bosque para vivir como eremita. Vivía dedicado a la oración y al trabajo, siempre en silencio, contento de haber huido de los hombres. Sin embargo, en menos de un año, ya tenía algunos discípulos que, alentados por su ejemplo y buenos consejos, se habían reunido para vivir como él. Cuando el número de estos discípulos fue a más, Launomer volvió a huir y se escondió en el bosque de Corbion, esperando vivir en soledad para siempre. Pero nada, en breve volvió a tener una colonia de discípulos que aspiraban a la perfección junto a él. Así que no le quedó más remedio y sobre 560 construyó un monasterio, que sería el origen de la célebre abadía de Corbion, del que sería nombrado abad.

Varios milagros se cuentan del santo, como que el demonio apagaba su lámpara, pero su ángel de la guarda la reavivaba. En una ocasión llegó a su ermita una cierva perseguida por los lobos, el santo se puso en medio y amonestó a los lobos por perseguir a la pobre cierva, que agradecida se quedó para siempre en el monasterio. Otro portento dice que unos ladrones robaron la vaca de los monjes, pero no pudieron salir del bosque en toda la noche, por lo que a la mañana regresaron al monasterio arrepentidos. El santo, humilde y paciente, vio su arrepentimiento y pasó por alto el incidente diciéndoles: "Os agradezco, amigos, que hayan encontrado mi vaca extraviada y me la hayáis devuelto. Debéis estar muy cansado y hambrientos". Y ante el asombro de los monjes, les dio de comer y beber y les enseñó el camino correcto para salir del bosque.

Murió Launomer sobre 593 y su cuerpo fue enterrado en la iglesia de St-Martin-du-Val. En 595 se trasladó a a Corbion, de donde fue llevado a Blois en 874, por miedo a las invasiones normandas. En 924 las reliquias volvieron a Corbion. Lamentablemente, en 1567 los herejes hugonotes quemaron las reliquias, salvándose solamente el cráneo, que previamente había sido separado del cuerpo.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 19 de enero además se celebra a San Dionisio, papa y carmelita.