El parlamentario cristiano armenio del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) Garo Paylanl ha reclamado al Tribunal Constitucional de Turquía que anule su suspensión del Parlamento por hablar del genocidio armenio durante la Primera Guerra Mundial.

Paylan, de ascendencia armenia, ha denunciado que su derecho a hablar fue violado por el vicepresidente del Parlamento, Ahmet Aydin, quien impidió que realizara una intervención tras hablar de "genocidio". "Esto es tanto una violación de la ley como de la inmunidad parlamentaria, así como de la libertad de expresión", ha criticado Paylan, según ha informado el diario local Hurriyet y recoge Europa Press.

El parlamentario denunció la semana pasada que cuatro comunidades -armenios, asirios, griegos y judíos- "fueron expulsadas de estos territorios en grandes masacres y genocidios". Parlamentarios del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP) interrumpieron a Paylan por sus palabras, que algunos de ellos describieron como "provocativas". Tras ello, fue suspendido durante un total de tres sesiones.

Turquía no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieran, pero por ley prohíbe hablar genocidio, y arguye que las muertes no fueron resultado de un plan de exterminio masivo dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial.


No es la primera vez que este diputado ha intentado llevar el genocidio armenio al Parlamento de Turquía. Lo hizo en abril de 2016 y entre los abucheos y los gritos de los nacionalistas turcos. En aquella ocasión reclamó que las autoridades investiguen qué pasó e incluso mostró fotos de las víctimas.



“Uno de cada dos ciudadanos, en estas tierras, era armenio o bien armenio en parte”, recordó el diputado Garo Paylan. “Vosotros- continuó- tratáis de justificar los acontecimientos con la excusa de la guerra”.

“Admitamos que hubiese habido una guerra entre armenios y turcos” dijo Paylan, “admitamos por hipótesis que hubiese habido armenios que se pasaron al campo ruso. ¿Qué culpa tenía de ello la población entera? ¿Por qué exterminar a los niños, a mujeres, a ancianos en zonas lejanas, a miles de quilómetros de la frontera ruso- turca?”. “Yo estoy aquí” recordó Garo Paylan “porque un vecino de casa turco quiso salvar, escondiéndolo en su casa en Malatya, a mi abuelo que en aquél entonces era un niño”.


Los armenios fueron puestos en el punto de mira por varios motivos: eran cristianos, instruidos, tenían una gran cohesión social y además eran miembros de la clase media. En 1915 los turcos comenzaron a cerrar sus escuelas, sus iglesias y todos sus centros y organizaciones.
 
De ahí se pasó a la violencia física y a la humillación. Muchos fueron ya entonces asesinados. De manera masiva llegaron las deportaciones al desierto donde muchos murieron. Luego llegaron las fosas comunes. Otros cientos murieron en trenes incendiados. En total, 1,5 millones de armenios fueron aniquilados. Los hay que lograron vivir gracias a que llegaron a Líbano, Siria o la actual Armenia, que entonces ya era parte de la Unión Soviética.

Ahora el pueblo armenio está dispersado por el mundo. Existe una gran diáspora. Poco más de 3 millones viven en el actual territorio que conforma Armenia mientras que hay otros nueve millones repartidos por el mundo. En total hay en el mundo 12 millones y hace un siglo en apenas tres años mataron a más de millón y medio.