Además de ser entrenador personal, el padre Stephen Gadberry es también un sacerdote católico. Espera que su participación en la décima temporada de American Ninja Warrior haga que los sacerdotes parezcan más humanos y cercanos.

El programa, que también tiene una edición española (Ninja Warrior España), consiste en superar una serie de obstáculos de gran dificultad física en el menor tiempo posible. En él ya participó un joven conocido como “el ninja del Papa”, Sean Bryan, que, ataviado con una camiseta estampada con la bandera del Vaticano, quiso dar presencia a Dios en la competición. De hecho, Stephen fue “retado” a apuntarse al concurso por el propio Sean Bryan, según ha contado Catholic News Agency.


Los participantes compiten por un millón de dólares y el título de American Ninja Warrior. La ronda final se celebra en las Vegas, y en ella los participantes han de hacer proezas tales como trepar en menos de 30 segundos una cuerda de más de 20 metros.

“La actividad física en un gimnasio puede ser una manera simple, pero efectiva, de empezar una conversación profunda”, explica Stephen. “Ese ambiente quita los nervios y las dudas antes de empezar esta clase de conversaciones”.


El sacerdote de Arkansas, Estados Unidos, se apuntó en diciembre del año pasado, y dos meses después recibió la invitación a participar en una ronda preliminar en Dallas. “Estaría desperdiciando los talentos que Dios me ha dado si no acepto de forma humilde y agradecida esta oportunidad para evangelizar”, ha contado Stephen.

“Esa es mi razón principal para hacer esto: evangelizar”, ha remarcado. “El Señor nos dijo que hiciéramos discípulos por todas las naciones. Con esta oportunidad de participar en un programa  nacional, podré llevar el mensaje del Evangelio mucho más lejos de lo que me permiten mis medios”.

Stephen sirve como pastor en dos parroquias de Arkansas. Fue criado en una granja, y él mismo cuenta que desde siempre le ha gustado la actividad física. Más tarde, en el ejército, conoció una actividad conocida como CrossFit, que practica diariamente.



El padre Stephen


Stephen hace de una a dos horas de ejercicio al día, pero eso no interfiere con su ministerio. Rara vez ve televisión, y procura articular su horario alrededor de sus deberes como sacerdote.

Según Stephen, otros sacerdotes prefieren relajarse viendo la televisión o dedicándose a su taller. Para él, el deporte se ha convertido en una forma de recreo que abre puertas para la conversión espiritual en comunidad.

“Le ha dado a la gente muchas oportunidades para tocar temas de fe que antes no habrían hablado por sentirse demasiado intimidados como para ir a una Iglesia o a un sacerdote”, ha explicado Stephen.


La gente le pide consejo habitualmente sobre ejercicios de pesas o banca. Pero una vez el diálogo se ha establecido, esa conversación puede dar pie a cuestiones personales y espirituales, como infidelidades o problemas con adolescentes en casa.

Además, la actividad física le ayuda a llegar también a “las periferias” que tanto ha mencionado el Papa Francisco. Además de visitar a enfermos en el hospital, Stephen hace deporte con los presos durante su ministerio en la prisión, creando lazos con ellos y teniendo conversaciones profundas.

“Estamos todo el tiempo hablando sobre problemas y dificultades en la vida”, ha contado Stephen. “A los guardias les encanta, porque han visto que esto cambia a los internos con los que he estado haciendo deporte”.

El sacerdote ha recomendado no juzgar a la gente que haga haga deporte por orgullo propio. Aunque sea malo, ha remarcado que cuidar el cuerpo es una forma de mantener en forma al menos un aspecto de sus vidas.


“Muchas veces la gente se abraza a los esteriotipos del cura tan espiritual, que rechaza incluso cualquier cosa que venga del cuerpo”, ha explicado Stephen. “Sin embargo, eso no es lo que enseña la doctrina católica”.

Según Stephen, la disciplina de las dietas y los ejercicios tienen una correlación con la vida espiritual. “Porque las virtudes se desarrollan mediante la disciplina física”, ha remarcado Stephen.

Stephen ha advertido también que las dificultades, sean físicas o espirituales, hay que superarlas una a una en vez de estresarse y pensar solo en llegar al final. “El propio circuito de Ninja Warrior, por ejemplo, consiste en eso: ir obstáculo a obstáculo”, ha explicado. “No vas a llegar al último obstáculo, en la meta, hasta que no hayas superado el que está justo delante de ti”.

El padre Stephen Godberry entrenando en Dallas en compañía de "su maestro Ninja Warrior" Sean Bryan