El próximo 27 de abril en Málaga se realizará el estreno mundial de la Ópera “Passio Christi”, compuesta por el sacerdote y prestigioso compositor Marco Frisina, director del coro de la Diócesis de Roma, y autor de numerosas obras.

La obra narra la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo a la luz de los textos evangélicos, siendo representado por relevantes voces del mundo de la ópera. Entre esos artistas destaca la presencia de la soprano napolitana Maria Grazia Schiavo, "una de las grandes voces habituales de la Scala de Milán", que se ha comprometido para poner voz al papel de María Magdalena.


Pero en la ópera también participará uno de los malagueños más importantes en la actualidad, el conocido actor Antonio Banderas. Durante estas semanas se le ha podido ver vivir como cofrade la Semana Santa de Málaga, y que dejó afirmaciones como que “a través de la belleza se puede llegar a Dios”.

En una entrevista con la Diócesis de Málaga, el actor habla de su relación con la fe y también sobre qué ha supuesto para él participar en esta ópera.

“Me ha encantado oír su música (de monseñor Frisina) sin haberla escuchado todavía, solo con la descripción que hacía de la Pasión de Cristo a través de su música, que me parece supermoderna y arriesgada en la utilización de la orquesta. Rompe con muchos esquemas e introduce los textos bíblicos de una manera muy especial. Me ha gustado la experiencia, pero quiero más. Tengo la impresión de que ha comenzado una colaboración que probablemente podamos continuar en el futuro”, asegura.


Pero yendo a algo más profundo, Banderas respondió a cómo la Pasión de Cristo toca su vida. “La Pasión como mensaje, el gran sacrificio de un hombre, Dios, que nos envía ese mensaje de reflexión profunda sobre la vida, sobre la muerte, sobre la vida futura. Desde pequeño me he criado en una familia católica. En el barrio donde vivo ahora, la iglesia significa para mí muchísimo”, afirma.

El actor confiesa que “la Semana Santa es lo que me apega más y me hace acercarme muchísimo a la Iglesia de nuevo, me redescubre. Yo hubiera perdido el contacto con la gente que veo todos los Domingos de Ramos, con sus historias, las de sus hijos y sus nietos, y encontrarme con ellos gracias a la figura de Jesús y de la Virgen María me resulta hermoso y gratificante”.

Sin embargo, reconoce que en su vida de fe ha habido idas y venidas, pero que es en el catolicismo donde ha encontrado respuestas. Banderas relata que “hubo un momento en mi vida en que me desprendí un poco de la Iglesia. Trataba de buscar una conexión espiritual por otros lugares hasta que en el año 1994, después de una operación que había sufrido mi hermano en la que pasamos mucho miedo, podíamos perderlo, me di cuenta de que no había tenido que buscar demasiado, que había tenido siempre ante mis narices esa conexión con lo trascendental. Se daba además de una forma que seguía nuestras propias tradiciones, que no teníamos que irnos a Buda, esos personajes los tenía ahí. En mi propio barrio estaba esa forma de conectarme con lo trascendente a través de la Pasión de Cristo, hasta terminar con la Resurrección”.