Zuly Sanguino es un ejemplo claro de superación para alguien que fue desahuciada en el mismo momento en el que nació. Pero con amor y fe todo es posible. Esta joven colombiana nació con focomelia, una rara enfermedad por la que no tiene brazos y piernas por la falta de los huesos.

“Cuando nací le dijeron a mi mamá que tenía que conformarse con ver a su hija como un vegetal en la cama”, recuerda Zuly, que a sus 27 años es una reconocida artista plástica y conferenciante, dando charlas motivacionales en colegios, cárceles, empresas y asociaciones. Y ha sido gracias a Dios como ha conseguido salir adelante en una vida llena de sufrimientos.

"Nacida para algo muy grande"
En una entrevista en La Contra TV, cuenta cómo su madre respondió a los médicos que Zuly había “nacido para algo muy grande”. Pero ella no lo vio hasta mucho tiempo después pues, cuenta, “en mi infancia pasé momentos muy difíciles” como por ejemplo que “mi papá cometió el error de suicidarse al saber que su hija había nacido sin brazos ni piernas”. Además, desde la niñez hasta la adolescencia, Zuly fue víctima de abusos sexuales y dejó la escuela por el acoso y burla de sus compañeros.



El descubrimiento de la pintura
Pero pese a ello, ella siguió adelante, en parte por la tenacidad que le enseñó su madre. Primero la enseñó a sentarse y luego quiso enseñarla a pintar, una vez que se salió de la escuela. “No era fácil para mí porque no sabía cómo hacerlo, pero mi madre me dijo que podía hacerlo con la boca”.

Así empezó a pintar mostrando un talento inaudito que la llevó a ingresar en Artes Plásticas. Sus cuadros llamaron incluso la atención del canal de televisión de National Geographic, que hizo un extenso reportaje sobre su obra.

"Me siento completa"
Pero fue a los 15 años cuando su vida cobró una nueva dimensión cuando conoció a Dios. “Desde que llegó Jesús a mi vida me siento renovada, no me falta de nada y aunque no tenga brazos y piernas me siento completa”, afirma en su entrevista en La Contra TV.

En otra entrevista pasada, Zuly agregaba que “el secreto de mi superación está en haber dejado entrar a Dios en mi corazón, de lo contrario no sabría qué hubiera hecho. Escucho a muchísimas personas quejarse por cosas sin importancia, y es porque ignoran el poder de Dios. Eso es algo que me duele bastante porque, cuando dejas a Jesús obrar en tu vida, suceden cosas maravillosas como las que ha hecho conmigo y con mi familia”.



Conferenciante de éxito motivando a la gente
Además, añade que “nunca imaginé que iba a poder salir de la situación en la que me encontraba pero, para gloria de Dios, vamos progresando. La clave es no mirar las cosas que nos hacen falta en este instante, sino valorar las que Jesús pone a nuestro alrededor en cada momento para enamorarnos de Él”.

Ese cambió llevó a Zuly, una persona aparentemente desahuciada, a ser la portadora de alegría a los demás. “Pensé que la gente necesitaría las palabras que quizás a mí nunca me dijeron, que todo iría bien”, explica.

Así fue como empezó a dar charlas motivacionales a los 15 años siendo ahora muy reconocidas por ellas. “Yo les habló de ser libres  realmente, de ser libres para dar libertad a los que nos rodean y darles amor porque si no nos amamos a nosotros mismos no podemos amar a los demás”.