Thomas Peters era uno de los blogueros católicos más influyentes en Estados Unidos. Sus escritos sobre la importancia de la implicación de los católicos en la vida pública así como su defensa del matrimonio y de la vida le habían hecho ser un referente para muchos y también un enemigo odiado por los que se oponían a sus causas.
 
Sus comentarios aparecían en diarios y sus opiniones en radio y televisión. Vivía un gran momento de su vida que aumentaba aún más con su boda a pesar de que tuvo que ocultar el lugar de la ceremonia debido a las amenazas del lobby LGTB, que quería reventar este importante momento.

Y apenas a los tres meses de casado ocurrió un suceso que le cambió la vida para siempre pero que a la postre acabó fortaleciendo su relación con Dios y su matrimonio. En julio de 2013 durante un retiro de trabajo en Maryland, Peters dijo a sus compañeros antes de la cena de que se iba a nadar. Sin embargo, tardaba demasiado en volver por lo que preocupados, éstos fueron a buscarle.


Se lo encontraron flotando boca abajo. Aún hoy no recuerda nada de ese momento aunque los médicos determinaron que había sufrido una lesión en la médula espinal mientras nadaba o buceaba.


Thomas, en una de sus intervenciones en televisión defendiendo la fe y la familia antes de su accidente

Este católico afirma, tal y como recoge Our Sunday Visitor, que está vivo gracias a una serie de intervenciones providenciales y que sin ellas estaría ya muerto. Su accidente se produjo uno de los dos únicos días al año en el que técnicos de emergencia se reunían para entrenar a apenas un kilómetro donde se ahogó. Además, justo al lado del suceso había un campo lo suficientemente abierto para que pudiera aterrizar el helicóptero de rescate. Y precisamente en Maryland se encontraba el mejor hospital de todo el país en la lesión que sufría.


Thomas Peters pasó meses conectado a un ventilador mecánico debido a que sus pulmones habían quedado completamente debilitados por el agua. También se quedó tetrapléjico.

“Nunca he sentido la presencia de Dios tanto como desde que sufrí el accidente”, aseguraba Peters. Y añadía que “la gente dirá que accidentes como el mío deberían poner en duda la misericordia de Dios o incluso su existencia. Pero para mí, el hecho de que sobreviví a mi lesión es la mayor evidencia que he experimentado de la misericordia y providencia de Dios”.

Esta unión con Dios que experimentó tras el accidente le dio fuerzas para aceptar y afrontar su situación. En su recuperación, Peters consiguió un hito cuando llegó a escribir en su blog meses después del suceso utilizando el dedo meñique de su mano. La mayoría de personas con su lesión nunca vuelven a andar y muchas ni siquiera recuperan el uso de sus manos.




Pero el accidente tuvo además otra consecuencia. Thomas y su mujer llevaban apenas tres meses casados y esta gran prueba lejos de hundirles les unió mucho más. “Vivir con una discapacidad severa es una gran dificultad diaria, pero también una fuente potencial de gracia increíble. El amor es el único que puede hacerte pasar por un accidente como éste y estoy agradecido por el amor increíble de mi esposa”, afirma.

Sobre esta cuestión también añadía que “el accidente me ha enseñado más sobre el increíble regalo del matrimonio”. Y es que mucha gente les preguntaba cómo habían podido sobrevivir como matrimonio a estos sufrimientos. “Les digo que ayuda  casarse con la mujer adecuada y casarse de la manera correcta así como la forma en que la Iglesia nos enseñó lo que es el matrimonio”.

Su evolución está dejando abrumados a muchas de las personas que conoce. Pese a su tetraplejia, Peters está practicando todo tipo de deportes y va mejorando poco a poco su movilidad. Ya ha podido esquiar y contaba que “iba tan rápido o más de lo que recuerdo que iba cuando esquiaba antes del accidente”.


“Estoy agradecido por mi recuperación milagrosa. Mi esposa y yo estamosa disfrutando de la posibilidad de viajar más y me he fijado como objetivo dedicar más tiempo a los deportes de adaptación”. Y de esta manera ya ha hecho navegación adaptable, ciclismo manual y esquí. Sus próximos objetivos son montar en kayak y poder bucear.

De este modo, y echando la vista atrás, Thomas Peters afirma ahora que “cada día me recuerda que la vida es el gran don de Dios, y el privilegio de poder vivir un día más es algo que ya no doy por sentado como hacía antes de mi lesión”.