El misionero brasileño Moisés Rocha respondió con sentido del humor al pastor que le había propuesto cambiar de Iglesia ofreciéndole un apartamento, un auto y un sueldo de 35.000 reales, equivalente a 10.000 euros.


El misionero dice que ha recibido varias invitaciones de este tipo en los últimos dos años. “El último casi lo acepté”, dice, bromeando. “No tengo tarjeta de crédito, no tengo sueldo, soy un misionero”. Las obras sociales que lleva a cabo su iglesia cuestan entre 60.000 y 70.000 reales al mes, pagos que se afrontan con la Providencia.


Frente a las propuestas del pastor, el misionero le preguntó: “¿Sabe que el día de la anunciación del ángel Gabriel el Espíritu Santo entró dentro de la Virgen y ella se desposó con el Espíritu Santo?”.

“¿Y sabe que 33 años y medio después sucedió Pentecostés? ¿Y qué hacía la Virgen en ese cenáculo? (…) ¿Concuerda con el hecho de que estaba allí porque su esposo debía descender sobre la Iglesia?”.

“¿Usted cree que María se ha divorciado del Espíritu Santo?”, prosiguió con simpatía. Cuando el pastor le preguntó por qué se lo preguntaba, explicó: “¿Cómo es posible que el Espíritu Santo pueda entrar en su Iglesia, pueda inflamar su Iglesia, su Iglesia pentecostal, y su esposa no pueda entrar?".

"Déjeme decir una cosa, donde no entra mi esposa, yo tampoco entro”.
“¿Por casualidad se han divorciado? ¿Son acaso una familia moderna? -ironizó con una sonrisa-. La única Iglesia pentecostal es esa en la que están tanto el Espíritu como su esposa”.