Escribo estas líneas el 10 de Diciembre, 61 aniversario de ese glorioso día en el que la ONU proclamó su Declaración de Derechos, sobre la que Pablo VI escribió veinte años más tarde: «En 1948, las Naciones Unidas, después de la trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial, publicó solemnemente su “Declaración Universal de los Derechos de Hombre”; y durante los años pasados, este precioso documento ha sido presentado a toda la Humanidad como un ideal para la comunidad humana».
 
Hoy sin embargo es un día muy triste para nuestro país. Ayer, el PSOE, ERC e IU han llegado a un acuerdo, sobre el que en estos momentos están hablando todos los medios de comunicación, para favorecer todavía más ese crimen abominable, según la doctrina tradicional y constante de la Iglesia, que es el aborto. Con ese acuerdo no sólo se quiere negar el derecho humano fundamental a la vida, sino también otros derechos relacionados con éste, como la objeción de conciencia y el derecho a la libertad religiosa.
 
Me explico sobre este punto. Si el practicar abortos va a ser asignatura obligatoria como se pretende en Medicina y Enfermería, es indudable que unos jóvenes católicos que quieran ser médicos o enfermeros, no podrán serlo en España, porque ello les obliga a actuar contra su conciencia y mancharla con ese repugnante crimen. Los médicos, que siempre, al menos desde el juramento de Hipócrates, en el siglo IV antes de Cristo, han tenido claro que estaban al servicio de la vida y que su misión es curar, no matar, van a pasar a ser, aunque me los imagino que se opondrán con todas sus fuerzas, de sanadores a matarifes. Lo que se pretende de ellos es que traicionen todos sus ideales, y dejen de actuar, como hacen muchos actualmente, por auténtica vocación. Estamos al nivel de la Cuba de Castro, donde hace unos años, no puedo asegurarlo en la actualidad, los cristianos tenían prohibido estudiar Medicina. Otra consecuencia de ello es el desprestigio de la clase médica, cuando estas disposiciones entren en vigor. La relación del paciente con el médico debe ser una relación de confianza. Ahora bien, ¿qué confianza puedo tener con un individuo del que me consta es un criminal?
 
El gobierno del señor Zapatero es indiscutible desde hace mucho tiempo, que tiene verdadera inquina a la Iglesia. Muchas de sus leyes, especialmente las referentes a la vida y a la familia, son profundamente anticatólicas. Pero todavía no se le podía llamar perseguidor, porque los católicos no estaban aún discriminados por el hecho de ser católicos. Pero si la ley del
 
Aborto se aprueba tal como queda tras los acuerdos de ayer, pienso que sí se puede hablar de persecución religiosa en España, puesto que hay ciudadanos católicos que quedan discriminados y no van a poder estudiar en la Facultad (Medicina o Enfermería) que desearían.
 
¿Qué podemos hacer? Por de pronto hacer una campaña de opinión para que al gobierno le salga lo más cara posible esta ley. Por supuesto utilizar todos los medios legítimos, como son el recurrir a los Tribunales, defender a toda costa la objeción de conciencia, movilizaciones y manifestaciones, a fin de impedir que este disparate se lleve a cabo. Yo, personalmente, aunque nunca he sido socialista, cuando me preguntaban, contestaba que, a pesar de todo, no era una inmoralidad dar el voto a los socialistas. Si esto sigue adelante, les responderé que, para mí, sí es una clara inmoralidad, al menos mientras tengan estos dirigentes, dar el voto al PSOE o a su filial catalana. Y con más motivo a ERC o IU. Y evidentemente, como cristianos que somos, siempre hay otra cosa que podemos hacer: rezar por España, que bien que lo necesita.