Cerca de dos millones de personas han recibido al Papa alrededor de las 09.15 horas en el aeródromo de Cuatro Vientos, donde tiene lugar la Misa de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). 

El Santo Padre ha recorrido toda la base aérea en el papamóvil y posteriormente, preside la Eucarística desde el altar, bajo un  árbol que le dará sombra y le refrescará con aire humedecido durante  toda la ceremonia. 

La tormenta de anoche "destrozó   varias de las capillas, por lo que no se dará la comunión a los  asistentes a la JMJ, siendo esta la primera vez que ocurre algo  semejante.

Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) han informado de que "el huracán" vivido ayer ha "destrozado" algunas de las capillas en las que se habían ubicado las 600.000 hostias para el sacramento de la comunión, por lo que se optó por retirarlas. "Por respeto al Santísimo no se repartirá la comunión, así que tendremos que conformarnos con hacer una comunión espiritual", han dicho los presentadores del acto por megáfono.

Las mitras, casullas y albas que llevan los cardenales, obispos, sacerdotes y el propio Benedicto XVI han sido elaboradas por 30 bordados del Taller Artesanal Los Rosa les (Arte Granda). Tras la JMJ, que concluye este domingo, se donarán a Iglesias necesitadas.

Durante la misa, el Santo Padre pronunciará su homilía y se dirigirá a los jóvenes por primera vez después de que la tormenta de este sábado le haya impidido terminar su discurso. El Pontífice elogió la "fuerza" de los jóvenes ante la lluvia.
Al finalizar la misa, el Papa anunciará a los jóvenes la sede de la próxima JMJ que tendrá lugar en Río de Javier (Brasil) en 2013.
La Vigilia celebrada esta noche ha sido intensa para muchos de los peregrinos.


Así, una familia de padre cubano y madre española, Dixon y Ana, han dormido debajo del escenario, del altar, en sacos de dormir, con sus tres pequeños de 5, 4 y 2 años. No han podido desayunar más que lo poco que les queda de comida de ayer. Los dos relatan  que "han pasado mucho frío y tienen mucho sueño".



Paulina, una mexicana de 16 años, espera con "impaciencia" la llegada del Papa. Lleva en Madrid desde el pasado lunes y, aunque ha participado en todos los eventos de la JMJ, aún no le ha visto de cerca y espera tener hoy su oportunidad porque es "algo muy grande, no pasa todos los días".

La joven llegó ayer tarde a Cuatro Vientos y ha pasado la noche al raso, en un saco de dormir junto a tres amigas. Según afirma, tras los primeros momentos de "desorganización" porque no sabían donde ponerse, "todo fue perfecto". "La lluvia animó la noche", ha añadido esta joven que ayer cenó y hoy ha desayunado gracias a las provisiones que le dieron en la parroquia donde de aloja.

Ana Martin, de Madrid, ha llegado a Cuatro Vientos a las cinco de la mañana con sus nueve hermanos, su padre, sus hijos de 3 y 5 años y sus sobrinos, tres niños de 4 y 6. La familia es ya una habitual de las JMJ, han participado en Roma, Colonia y París y Toronto, y se declaran "jóvenes de Juan Pablo II", por eso, han hecho madrugar a los niños. "Queremos inculcarles este ambiente, que es nuestro alimento y ellos todavía no lo entienden como nosotros, pero les encanta", afirma. Por otro lado, la organizacion ha celebrado que todos los niños que ayer se perdieron hayan aparecido este domingo y esperan lo mismo para los 26 extraviados hasta la fecha.

Dispuestos a recibir al papa y animados por un grupo de mariachis, que han interpretado "Las mañanitas", los muchachos que han pernoctado en el denominado "campamento de la fe" se han lavado la cara sin poder ocultar el cansancio que acumulan después de una larga noche de oración y festejo. "Estamos muertos", repetían algunos peregrinos, que, pese a las adversidades climatológicas, han asegurado habérselo pasado fenomenal esta noche, después de que ayer el Samur tuviera que atender a más de mil personas por golpes de calor, mareos, vómitos y picaduras de insectos.

"Ha hecho calor, frío, ha llovido", ha comentado Nuria, una de las voluntarias, que ha venido de Galicia y que estaba muy contenta porque parece que las temperaturas bajarán un poquito. La oración de ofrecimiento de las obras personales de todo el día ha sido lo primero que han hecho los presentes y las Hermanas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús con las Hermanitas del Cordero están rezando los laudes, una plegaria con la que ora toda la Iglesia en el mundo entero al comenzar el día. La misa de clausura de la JMJ se denomina también "Eucaristía de Envío" porque, tras ella, comienza la misión de los jóvenes que han asistido a estas jornadas en sus países de origen.