El cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga propuso a muchachos que participan en las Jornadas Mundiales de la Juventud un “GPS espiritual” orientado sobre tres satélites de sintonización simultánea: “la palabra de Dios, el pan de la Vida y la Virgen María, la puerta que nos abrió a Jesús”.

Siguiendo el lema de las Jornadas, “Firmes en la fe”, el arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Cáritas Internationalis, ofreció en la mañana del miércoles, en la parroquia madrileña de Nuestra Señora de Europa, la primera de las tres catequesis que impartirá a los largo de esta.

Ante cientos de jóvenes procedentes de diversos países del mundo, el purpurado comenzó con un canto –inmediatamente secundado por todo el auditorio— que serviría como hilo conductor de toda su catequesis: “Que cada uno con lo que ha recibido se ponga al servicio de los demás. Los dones no son para esconderlos sino para el servicio están”.


“¿Cómo están los cimientos de nuestra fe?”. Esta pregunta sirvió al cardenal Maradiaga para desarrollar una catequesis centrada en la reflexión sobre la fortaleza de nuestra vida a la que se refirió como “una construcción que no se lleva a cabo fácilmente si no se cuenta con la roca firme que es el Señor, sobre la que debe fundamentarse ese proceso”.

En este sentido, convocó a los jóvenes a “construir sobre roca, escuchando la Palabra y poniéndola en práctica”.
Sólo así, afirmó, podremos “ser piedras vivas, que aman la vida y defienden la vida, y que construyen la comunidad que es la Iglesia”, y que es posible porque “aunque seamos esta mañana aquí de países distintos y de culturas diversas, tenemos una misma fe que hace que la construcción sea sólida”.


De los fundamentos de la fe, el cardenal pasó a analizar los efectos que esa ausencia de fundamentos tiene en el mundo contemporáneo, ya que, como señaló, “la ausencia de Dios es el origen de todas las crisis actuales”.

Para el presidente de Cáritas Internationalis “si el punto de referencia deja de ser Dios, la sociedad está desorientada y es llamativo que en un mundo como el actual que cuenta con tecnologías tan adelantadas de orientación como el GPS, esté tan desorientado”.

Propuso, a este respecto, articular un “GPS espiritual” sobre tres satélites de sintonización simultánea: “la palabra de Dios, el pan de la Vida y la Virgen María, la puerta que nos abrió a Jesús”.


El cardenal Maradiaga concluyó su catequesis con una exhortación a los jóvenes que participan en las sesiones de la Jornada Mundial de la Juventud que tiene lugar en Madrid a “ser testigos de la fe y a vivir una Verdad que no está aislada de la vida, a estar firmes en la fe, que es la fuente que nos aporta razones para vivir, para luchar, para amar, para la paz, para ser felices, porque la felicidad no se consigue buscándola, sino haciendo felices a los demás”.

La fe –afirmó, retomando la idea inicial de su catequesis— es fundamento de certezas en un momento en el que lo duradero no está de moda y en el que nos quieren hacer creer que la fe es algo descartable”.