Durante la ceremonia de beatificación se entregará al Papa una reliquia con sangre de Juan Pablo II. Estará dentro de un relicario preparado por el Vaticano. Durante los últimos días de Juan Pablo II los médicos le extrajeron sangre al Papa por si necesitaba una posterior transfusión. Al no utilizarlas se conservó en cuatro pequeños recipientes.

Su secretario personal, el ahora cardenal Stanislaw Dziwisz guardó dos de estas muestras, mientras que las otras dos quedaron en el hospital Bambino Gesù de Roma, que pertenece al Vaticano.

La sangre se encuentra en estado líquido porque en los recipientes se introdujo un compuesto anticoagulante.
 
La reliquia que será expuesta a la veneración de los fieles, con motivo de la beatificación del papa Juan Pablo II, es una pequeña ampolla de sangre, engarzada en el precioso relicario, que la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha encargado para esta ocasión.

Es oportuno explicar brevemente, aunque con precisión, el origen de esta reliquia.

En los últimos días de la enfermedad del Santo Padre, el personal médico encargado realizó tomas de sangre para ponerlas a disposición del centro de transfusiones del Hospital Niño Jesús, en caso de necesidad de una posible transfusión. Este centro, dirigido por el profesor Isacchi, era el encargado de este servicio médico para el Papa.

Sin embargo, no fue necesario realizar ninguna transfusión y la sangre se conservó en cuatro pequeños contenedores, dos de los cuales quedaron a disposición del secretario particular del Papa Juan Pablo II, el cardenal Stanislaw Dziwisz, y los otros dos se conservaron en el citado hospital, devotamente custodiados por las religiosas de este centro. Precisamente éstos son los que han sido colocados en dos relicarios.

Uno será presentado a la veneración de los fieles, con motivo de la ceremonia de beatificación , del 1 de mayo, y luego se conservará en el relicario custodiado por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, junto con otras importantes reliquias. El otro se devolverá al hospital pediátrico romano del Niño Jesús, cuyas religiosas --como se ha explicado-- habían custodiado esta preciosa reliquia durante estos años. La sangre se encuentra en estado líquido, lo que se explica por una sustancia anticoagulante, presente en las probetas en el momento de la extracción.