Cuando Juan Pablo II falleció el 2005, el MKS Cracovia entró en duelo. Sus fanáticos dijeron que habían perdido a “un compañero”, y no es para menos. El Papa, un entusiasta de los deportes, había jugado por ese club en su juventud.

Lo hizo de forma amateur. Era portero y dicen que incluso jugó de delantero en alguna época. Una imagen de él corriendo detrás de un balón, flanqueado por dos defensas y vestido con pantalón corto y camiseta apareció en el documental “Juan Pablo II habla al deporte”, obra de los italianos Mario Farneti y Massimo Lavena.

No hay testimonios que afirmen que era un goleador. Sin embargo, un médico llamado Jerzy Kluger aseguró que en su Wadowice natal Karol Wojtyla era bueno bajo los tres palos y que incluso jugaba algunos partidos que se armaban entre judíos y cristianos, a veces tomando partido por los hebreos debido a que, habitualmente, les faltaban jugadores.