Dos Patriarcas ortodoxos y un Patriarca católico de Siria han firmado un comunicado conjunto, enviado a la agencia AsiaNews, pidiendo que se levanten las sanciones internacionales contra el régimen de Damasco porque, en la práctica, aseguran, sólo sirven para dañar a la población civil y a los más indefensos.

Firman la petición Juan X Yazigi, patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía, Gregorio III Laham, patriarca melquita (greco-católico) e Ignacio Efrén II, patriarca siro-ortodoxo.


En la carta los líderes cristianos recuerdan que “desde el inicio de la crisis en Siria, en 2011, el impacto de las sanciones económicas y financieras” se tornó cada vez más significativo “para la vida cotidiana de los ciudadanos”. Las sanciones, escriben los patriarcas, “agudizan los sufrimientos del pueblo sirio” y “aumentan la presión (del conflicto) sobre los individuos, las instituciones, las compañías y como consecuencia, sobre la población entera”.

La falta de “nuevas inversiones” y la “prohibición de vuelos internacionales” en Siria, así como “las restricciones a las importaciones” y las listas negras establecidas sobre empresas sirias que no pueden obrar a nivel internacional, refuerzan el clima de “aislamiento” que se respira en Siria. Además, continúan los patriarcas, la clausura de muchas embajadas occidentales y el retiro del personal diplomático “limitan las relaciones” y “la interacción con el extranjero”.


La prohibición de operaciones bancarias internacionales- agregan- también pone “a las personas en  graves crisis financieras. Se empobrecen los ciudadanos, amenazando quitarles el pan cotidiano, privándolos de toda dignidad humana”. Y la consecuencia natural de ellos “es el aumento de los precios de los artículos de primera necesidad”, la caída del poder de adquisición de la moneda local y el surgimiento de “nuevos problemas” en el plano social.

Si bien la finalidad de las sanciones “es de tipo político”, advierten los patriarcas, quien sufre las consecuencias “es pueblo sirio entero”, en particular “los pobres y los trabajadores de las clases más humildes”.

Nosotros, los patriarcas residentes en Damasco, que sentimos con claridad los sufrimientos de la población (…) pedimos con energía la remoción de las sanciones” en la esperanza de que se tomen “medidas extraordinarias” basadas en la Carta de los derechos humanos y en los tratados internacionales.


Al final del pedido, los tres patriarcas subrayan que las sanciones favorecen sólo las miras de “grupos que no quieren el bien común del país”; por el contrario, su cancelación “ayudaría al trabajo de las organizaciones eclesiales y humanitarias activas en el territorio para poder llevar ayuda y distribuir comida y remedios”.