Tuvo más «humanidad» que quienes dejaron a la pequeña abandonada para que muriera. Pui, un perrito de dos años de raza bangkaew, autóctona de Tailandia, salió de paseo este lunes y se encontró, abandonada en la cuneta, una bolsa donde algo se movía. Percibiendo instintivamente que quien la ocupaba corría peligro, la cogió con los dientes y la llevó hasta su casa.

Sucedió en Sala Loi, un barrio de Bangkok, la capital tailandesa. Según cuenta Bangkok Post, Pui dejó su carga en la puerta y empezó a ladrar para llamar la atención, hasta que la pequeña Sudarat, de 12 años, salió a mirar qué pasaba. Al ver el "paquete" que había traído el can, lo abrió y se encontró un recién nacido y su cordón umbilical. Rápidamente avisó a sus padres, Kummerd y Pummarat, quienes llevaron a la niña al Hospital Tha Rua.

Resultó ser una niña sietemesina a la que pudieron salvar la vida. Pesaba 2,2 kg y fue trasladada al hospital Pharanakhon Sri Ayutthaya. Está actualmente en la incubadora.

Los dueños de Pui, que se han ofrecido para adoptarla, comentaron luego que el perrito suele salir a corretear por un parque cercano a la casa, donde se cree que encontró la bolsa. Allí está investigando la policía para encontrar a la madre de la criatura.

Pero mientras las autoridades intentan resolver el caso, la Cruz Roja ha querido recompensar el comportamiento del animal, y le ha premiado con un collar de cuero y un certificado que recuerda su inteligente reacción al hallazgo, gracias al cual tal vez muy pronto Sudarat tenga una nueva hermanita.